En la búsqueda de un concepto adaptado
a nuestros saberes
País Desarrollado (Concepto tradicional)
El término país desarrollado se refiere a países que han logrado un alto grado de industrialización
(actualmente o históricamente), y cuyos habitantes disfrutan de un alto
estándar de vida. Generalmente un País desarrollado Promedia un IDH (Índice de desarrollo humano) que
puede ser de entre 0,800 a 1; y Un PIB (Producto interno bruto) per cápita de 18,500 en Adelante.
Otros sinónimos utilizados comúnmente son,economías avanzadas, países industrializados, países con mayor desarrollo económico y países del primer mundo.
A aquellos países que no pertenecen a este grupo se les llama comúnmente países en vía de desarrollo,países subdesarrollados, y países del segundo o tercer mundo.
Otros sinónimos utilizados comúnmente son,economías avanzadas, países industrializados, países con mayor desarrollo económico y países del primer mundo.
A aquellos países que no pertenecen a este grupo se les llama comúnmente países en vía de desarrollo,países subdesarrollados, y países del segundo o tercer mundo.
Otras definiciones
Kofi Annan, ex secretario general de las Naciones Unidas, definió un país desarrollado como aquel que provee a sus habitantes una vida libre y saludable en un ambiente seguro»
En el informe de desarrollo humano del 2013, El ascenso del sur: progreso humano en un mundo diverso,
expresa que el IDH no es suficiente para medir el nivel de desarrollo
de un país. El concepto del desarrollo humano es mucho más amplio de los
indicadores que recoge el IDH o cualquier otro índice compuesto del
Informe sobre Desarrollo Humano (IDH ajustado por la Desigualdad, Índice
de Desigualdad de Género e Índice de Pobreza Multidimensional). El IDH,
por ejemplo, no refleja la participación política ni las desigualdades
de género. El IDH y los demás índices compuestos sólo ofrecen una
representación amplia sobre algunas de las cuestiones clave del
desarrollo humano, las desigualdades de género y la pobreza humana. Para
obtener una idea más completa del nivel de desarrollo humano de un país
es necesario analizar los demás indicadores y datos presentados en el
anexo estadístico del Informe.
Países con muy alto IDH y no industrializados
Por los argumentos anteriores no se debe confundir país con muy alto
IDH con país industrializado. A continuación los casos más importantes:
En América
- Chile tiene un IDH muy elevado y es un país de ingresos altos, pero es un país con una industrialización insuficiente como para que se le considere desarrollado, por lo cual aún no integra la lista de economías avanzadas del FMI.
- Argentina actualmente tiene un IDH muy elevado, y es uno de los principales países que fabrican productos industriales en Latinoamérica, sin embargo al igual Chile aún no logra una industrialización suficiente para integrar la lista de economías avanzadas del FMI
- Países como Barbados está catalogado como un país de ingresos altos, pero no son polos industriales ni tecnológicos. Sus economías están centradas en el sector terciario, sin mantener desarrollo industrial y con un IDH medio.
En Asia
- Arabia Saudita, Los Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Qatar cuentan con industrias muy grandes y economías fuertes, pero no se les a ha podido considerar como países desarrollados debido al falta de libertad de ciudadanía que es causada por las leyes basadas en el Islam que rigen a los países.
En África
- El único país del continente africano que ha estado en muchas discusiones sobre su desarrollo ha sido Sudáfrica pero nunca ha podido ser clasificado de una manera correcta, esto es debido a eventos históricos en el país a través de los años. Durante la época del apartheid en los años 70 y 80 muchos clasificaron a Sudáfrica como un país desarrollado pero otros no lo consideraban adecuado debido a que las zonas blancas del país eran las desarrolladas mientras que las zonas negras estaban increíblemente subdesarrolladas. Después del fin del apartheid el país contaba con la industria y una fuerte nueva economía, pero desgraciadamente la calidad de vida quedó en un nivel medio para todos los ciudadanos sean blancos o negros lo que causó que no fuera considerada una nación desarrollada.
Deducciones
Debido a que hay países con un alto nivel de vida que no tienen, ni
tuvieron en el pasado, a la ciencia ni a la industria como motores de su
economía, se concluye que el nivel de industrialización e innovación no
es un criterio absoluto para evaluar el desarrollo de una nación que en
suma es el desarrollo de sus habitantes.
Algunas naciones, como las Mediterráneas, tienen como motor económico la construcción civil, el turismo, la agricultura y los servicios. Otros incluyen el turismo y las facilidades fiscales. También hay países que se benefician de grandes recursos minerales
como motores de la economía y el desarrollo. La existencia de naciones
que han tenido como fuente principal de su economía la industria e
innovación, como por ejemplo permiten establecer una correlación entre
industria y desarrollo. Los estados muy industriales y tecnológicos
terminan logrando un alto desarrollo porque venden sus productos en todo
el mundo. No todas las naciones del primer mundo son necesariamente
sociedades altamente industrializadas.
La utilización de las expresiones "industrializado" como sinónimo de
"desarrollado" y "no industrializado" como significado de
"subdesarrollado" son una generalización del lenguaje que no reflejan
los complejos matices y distintas realidades regionales.
Cuadro comparativo
Cuadro comparativo de países con "muy alto" desarrollo humano, según el PNUD (Programa de Naciones Unidas); de economías "avanzadas", según The World Factbook (libro mundial de hechos) de la CIA; Comité de Ayuda al Desarrollo, según el OCDE (Organización para la Cooperación de Problemas Económicos); de economías "avanzadas", según el FMI; (Fondo Monetario Internacional) y de economías de "alto ingreso", según el Banco Mundial.| Países | IDH "muy alto" | CIA EA | OCDE CAD | FMI EA | BM AI |
|---|---|---|---|---|---|
| Sí | Sí | Sí | Sí | Sí | |
| Sí | Sí | No | sin datos | Sí | |
| No | No | No | No | Sí | |
| Sí | No | No | No | Sí | |
| Sí | No | No | No | ¿?* | |
| sin datos | No | sin datos | No | Sí | |
| Sí | Sí | Sí | Sí | Sí | |
| Sí | Sí | Sí | Sí | Sí | |
| No | No | No | No | Sí | |
| No | No | No | No | Sí | |
| Sí | No | No | No | Sí | |
| Sí | Sí | Sí | Sí | Sí | |
| sin datos | Sí | No | sin datos | Sí | |
| Sí | No | No | No | Sí | |
| Sí | Sí | Sí | Sí | Sí | |
| Sí | No | No | No | Sí | |
| Sí | No | No | No | Sí | |
| Sí | Sí | No | Sí | Sí | |
| sin datos | Sí | sin datos | sin datos | sin datos | |
| Sí | Sí | Sí | Sí | Sí | |
| Sí | No | No | No | Sí | |
| sin datos | No | No | sin datos | Sí | |
| Sí | Sí | Sí | Sí | Sí | |
| Sí | No | No | No | Sí | |
| Sí | Sí | Sí | Sí | Sí | |
| Sí | Sí | Sí | Sí | Sí | |
| Sí | Sí | Sí | Sí | Sí | |
| Sí | Sí | Sí | Sí | Sí | |
| Sí | No | No | Sí | Sí | |
| Sí | Sí | Sí | Sí | Sí | |
| Sí | Sí | Sí | Sí | Sí | |
| sin datos | No | No | sin datos | sin datos | |
| Sí | Sí | Sí | Sí | Sí | |
| sin datos | No | sin datos | sin datos | Sí | |
| sin datos | No | sin datos | sin datos | Sí | |
| sin datos | No | sin datos | sin datos | Sí | |
| No | No | No | No | Sí | |
| Sí | Sí | No | Sí | Sí | |
| Sí | No | No | No | Sí | |
| Sí | Sí | Sí | Sí | Sí | |
| sin datos | No | No | sin datos | Sí | |
| Isla de San Martín | sin datos | No | sin datos | sin datos | Sí |
| Sí | Sí | Sí | Sí | Sí | |
| sin datos | No | No | sin datos | Sí | |
| Islas del Canal | sin datos | No | No | sin datos | Sí |
| sin datos | Sí | No | sin datos | Sí | |
| sin datos | No | No | sin datos | Sí | |
| sin datos | No | sin datos | sin datos | Sí | |
| sin datos | No | No | sin datos | Sí | |
| Sí | Sí | No | Sí | Sí | |
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| sin datos | No | sin datos | sin datos | Sí | |
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| Sí | Sí | No | sin datos | Sí | |
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| sin datos | No | No | sin datos | Sí | |
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| sin datos | Sí | No | sin datos | Sí | |
| Sí | Sí | Sí | Sí | Sí | |
| sin datos | No | sin datos | sin datos | Sí | |
| Sí | Sí | Sí | Sí | Sí | |
| No | No | No | No | Sí | |
| No | No | No | No | Sí | |
| Sí | Sí | Sí | Sí | Sí | |
| sin datos | No | No | sin datos | Sí | |
| Sí | No | Sí | No | Sí | |
| Sí | Sí | Sí | Sí | Sí | |
| sin datos | No | No | sin datos | Sí | |
| Sí | Sí | Sí | Sí | Sí | |
| Sí | Sí | Sí | Sí | Sí | |
| sin datos | Sí | No | Sí | Sí | |
| No | No | No | No | Sí | |
| sin datos | Sí | No | Sí | Sí | |
| Sí | Sí | No | Sí | Sí | |
| sin datos | No | No | No | Sí | |
| Sí | Sí | Sí | Sí | Sí | |
| Sí | Sí | Sí | Sí | Sí | |
| No | No | No | No | Sí | |
| No | No | No | No | Sí |
NOTA* Argentina fue suprimida de la catalogación de país de ingresos altos en espera de la publicación de la revisión de las cuentas nacionales de ese país.
Lista de países y dependencias desarrollados, según todos los criterios
Esta es la lista de países y dependencias con IDH muy alto, ingresos altos y considerados economías avanzadas.
| Países |
|---|
| Dependencias |
|---|
Lista de países con "muy alto" índice de desarrollo humano
Países en el cuartil superior de la lista de países por Índice de Desarrollo Humano.| Países | IDH 2015 |
|---|---|
| 0,944 | |
| 0,935 | |
| 0,930 | |
| 0,923 | |
| 0,922 | |
| 0,916 | |
| 0,916 | |
| 0,915 | |
| 0,913 | |
| 0,913 | |
| 0,912 | |
| 0,910 | |
| 0,908 | |
| 0,907 | |
| 0,907 | |
| 0,899 | |
| 0,898 | |
| 0,894 | |
| 0,892 | |
| 0,891 | |
| 0,890 | |
| 0,888 | |
| 0,885 | |
| 0,883 | |
| 0,880 | |
| 0,876 | |
| 0,873 | |
| 0,870 | |
| 0,865 | |
| 0,861 | |
| 0,856 | |
| 0,850 | |
| 0,850 | |
| 0,845 | |
| 0,844 | |
| 0,843 | |
| 0,839 | |
| 0,839 | |
| 0,836 | |
| 0,835 | |
| 0,832 | |
| 0,830 | |
| 0,828 | |
| 0,824 | |
| 0,819 | |
| 0,818 | |
| 0,815 | |
| 0,816 |
País Subdesarrollado
Un país subdesarrollado se puede definir como el atraso de un país o
región que, no habría alcanzado determinados niveles ( socio económicos,
culturales ).
El subdesarrollo también está relacionado con la pobreza, llegándose a incluir como países subdesarrollados a aquellos donde un tanto por ciento determinado de su población vive bajo el nivel de la pobreza. Esta definición choca con el problema de medición por un lado (¿Cómo se calcula la riqueza de un pueblo? ¿A partir de dónde una persona está bajo el nivel de la pobreza?) y por el otro la duda de si el subdesarrollo es sólo una cuestión económica, razón por la cual los índices de desarrollo han ido cambiándose y ampliándose con el tiempo.
La palabra subdesarrollo suele emplearse con mucha frecuencia a los países del Tercer Mundo, hasta el punto de convertirse casi en un sinónimo (los países subdesarrollados son los países del Tercer Mundo, y viceversa). Una de las pocas diferencias entre los dos es que el primero no suelen emplearlo las personas que teóricamente pertenece a él por ser, cada vez más, un término peyorativo; mientras que el segundo es más aceptado, pese a contar con múltiples detractores.
Lo que sí está logrando cierto consenso en los últimos años es en afirmar que el desarrollo no va unido ni desunido a la felicidad. Es decir, lograr mejor alimentación, viviendas sólidas, alfabetización, empleo digno... no tiene porque hacer a la gente más infeliz o menos.
El subdesarrollo también está relacionado con la pobreza, llegándose a incluir como países subdesarrollados a aquellos donde un tanto por ciento determinado de su población vive bajo el nivel de la pobreza. Esta definición choca con el problema de medición por un lado (¿Cómo se calcula la riqueza de un pueblo? ¿A partir de dónde una persona está bajo el nivel de la pobreza?) y por el otro la duda de si el subdesarrollo es sólo una cuestión económica, razón por la cual los índices de desarrollo han ido cambiándose y ampliándose con el tiempo.
La palabra subdesarrollo suele emplearse con mucha frecuencia a los países del Tercer Mundo, hasta el punto de convertirse casi en un sinónimo (los países subdesarrollados son los países del Tercer Mundo, y viceversa). Una de las pocas diferencias entre los dos es que el primero no suelen emplearlo las personas que teóricamente pertenece a él por ser, cada vez más, un término peyorativo; mientras que el segundo es más aceptado, pese a contar con múltiples detractores.
Lo que sí está logrando cierto consenso en los últimos años es en afirmar que el desarrollo no va unido ni desunido a la felicidad. Es decir, lograr mejor alimentación, viviendas sólidas, alfabetización, empleo digno... no tiene porque hacer a la gente más infeliz o menos.
Para autores como Rodolfo Terragno (1994), la denominación que no tiene un significado claro. La Real Academia Española lo define como el atraso de un país o región, que no habría alcanzado determinados niveles (socio económicos, culturales). Respecto a la primera parte de la definición, atraso de un país o región,
el consenso entre expertos y no expertos suele ser unánime, las
discrepancias surgen cuando tratan de definirse los «determinados»
niveles.
Una segunda aproximación podría ser: una de las etapas por las que
atraviesan los países y las sociedades en su progreso, especialmente
progreso en Estado del Bienestar
y capacidad económica. Esta postura fue defendida por autores como
Roastod, sin embargo esta idea de ser una “etapa” dentro de un proceso
más largo cuenta con muchos detractores (Sampedro, 1996), quienes opinan que el subdesarrollo puede llegar a no superarse nunca por múltiples factores,1 porque no son dos sistemas sino uno solo, "como las ruedas de un coche en las cuales por mucho que corran las de atrás jamás podrán alcanzar a las de adelante", entre ellos la CEPAL
(Comisión Económica para América Latina y el Caribe) o el citado Sanpedro
Otra posible definición sería: el subdesarrollo es una estructura
socio-económica en la que predominan la agricultura, la ganadería, la
pesca y la exportación de materias primas por llevar al país por el
desarrollo de autoindependencia observándose pobreza generalizada.
Según estas pautas Corea del Norte no sería un país subdesarrollado, o
no al menos en la primera parte de su definición, pues una parte
considerable de sus ingresos por exportaciones lo constituyen los
misiles y la tecnología nuclear (Nitikin, 2009)
Un cuarto punto de vista considerar países subdesarrollados a todo aquel perteneciente al llamado Tercer Mundo, es decir, las naciones occidentales del norte constituirían el Primer Mundo, las naciones del antiguo Bloque del Este el Segundo Mundo y el resto sería el Tercer Mundo. Esta expresión fue desarrollada por el sociólogo Peter Wosley en los años sesenta (Terragno, 1994, p. 219) en una clara analogía con los tres estados de la Revolución Francesa. Esta definición no deja de ser discutida; pues estaría el caso de Albania, país dentro de la esfera socialista y por lo tanto perteneciente al Segundo mundo, que claramente era una nación subdesarrollada. Una de las pocas diferencias entre subdesarrollo y Tercer Mundo estriba en que el primero no suelen emplearlo las personas que teóricamente pertenecen a él por ser (Terragno, 1994), cada vez más, peyorativo; así, es muy difícil escuchar la expresión Primer Mundo en países considerados desarrollados. Mientras, Tercer Mundo es más aceptado por unos y por otros.
El subdesarrollo también está muy relacionado con la pobreza, como indicó José Luis Sampedro
en varias obras, llegándose a incluir como países subdesarrollados a
aquellos donde un tanto por ciento determinado de su población vive bajo
el nivel de la pobreza. Esta definición choca con el problema de
medición por un lado, ¿Cómo se calcula la riqueza de un pueblo? ¿A
partir de dónde una persona está bajo el nivel de la pobreza?, y por el
otro la duda de si el subdesarrollo es sólo una cuestión económica; razones ambas por la cual los índices de desarrollo han ido cambiándose y ampliándose con el tiempo, como se verá más adelante.
Generalmente la expresión hace referencia a países aunque también
puede utilizarse para designar a determinadas zonas o regiones e,
incluso, a formas de pensar o subsistir: “mentalidad subdesarrollada”
por aquella que espera resolver sus problemas con ayuda exterior.Características de los países subdesarrollados
Como se ha indicado varios son los aspectos para considerar a un país o región como subdesarrollada. Entre los más comunes podemos citar:- Economía basada en el sector primario.
- Comercio exterior desfavorable.
- Elevada tasa de mortalidad infantil.
- Desocupación y subocupación masiva.
- Sobrepoblación relativa.
- Bajo nivel educativo.
- Ingreso bajo, mal distribuido e irracionalmente utilizados.
- Régimen político corrupto.
- Falta de instituciones democráticas.
- Dependencia política militar del extranjero.
- Dependencia estructural que influye en toda la estructura socioeconómica y condiciona muchos rasgos principales del sistema del proceso de desarrollo.
- Tecnología primitiva.
- Desarrollo económico dependiente
- Exportación de productos tropicales
- Importación de productos manufacturados
| 0,950 y mayor 0,900–0,949 0,850–0,899 0,800–0,849 0,750–0,799 | 0,700–0,749 0,650–0,699 0,600–0,649 0,550–0,599 0,500–0,549 | 0,450–0,499 0,400–0,449 0,350–0,399 menor a 0,350 |
Medición del subdesarrollo
Como se ha indicado al principio, uno de los principales problemas para delimitar el término es determinar el nivel o niveles a partir de los cuales un país o región puede ser considerado subdesarrollado.
Uno de los primeros criterios, sino el primero, se basaba en el Producto Nacional Bruto o PNB que la ONU emplea en su Índice de desarrollo humano, también el Grupo Banco Mundial lo prefiere al Producto Interior Bruto
o PIB. La ventaja de ambos índices estriba en su casi objetividad, al
ser datos medibles con relativa facilidades y también fácilmente
comparable entre países.
Asimismo, este dato de productividad se combina con el censo de la
población o equivalente, otro dato empírico relativamente sencillo de
obtener, ya sea por censo o por sondeo. Juntos arrojan la renta per cápita.
Con las cifras de renta ya elaboradas sólo restaba colocar el listón
bajo del cual se puede considerar a un país como subdesarrollado. Sin
embargo, la renta per cápita posee un efecto perverso: muchos estados
disponían y disponen de un determinado nivel, por ejemplo 21.000 dólares
anuales, pero la distribución tan desigual de la riqueza hacía que,
salvo las élites de esas naciones, la población viviera en unos niveles
de desarrollo inferiores a los de países teóricamente más pobres (Terragno, 1994). Además, persiste la polémica de si el desarrollo es únicamente o principalmente un cuestión económica.
A pesar de lo anterior, para catalogar una economía como desarrollada o
subdesarrollada tienen gran peso la categorización que le da el Banco Mundial, de Países de ingresos altos, medios y bajos, además las Economías avanzadas del Fondo Monetario Internacional y el Índice de desarrollo humano.
Otra clasificación es la empleada por la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) que analiza el nivel de renta junto con la longevidad y la alfabetización. Nuevamente salen casos como el de Azerbaiyán
que cuenta con la mayor población de ancianos centenarios y su
apariencia no es ni mucho menos la de un país desarrollado. Otro caso lo
constituyen las monarquías del golfo Pérsico (Terragno, 1994) que pueden alcanzar estos índices, pero sus habitantes se ven
obligados a trabajar en condiciones muy duras para poder subsistir,
incluso con temperaturas “oficiosas” por encima de 50 grados.
Por su parte la ONU, con su Índice de Desarrollo Humano, elaboró su catalogación basándose en más criterios, como la existencia de elecciones libres, la calidad de vida, los kWh (energía)por persona y año o el número de líneas telefónicas, ahora más en desuso por la irrupción de la telefonía móvil, con el fin de obtener una lista más basada en criterios sociales y
cotidianos frente a los más económico de la renta per cápita.
Los distintos indicadores anteriores arrojan diversas listas de
países. Pese a que no suelen coincidir en todos los miembros, estas
listas marcan ciertas líneas que podríamos ubicar unos cientos de
kilómetros más al norte del trópico de Cáncer y unos cientos de kilómetros al sur del trópico de Capricornio.
Los países que quedan en el interior de la zona acotada por estas
líneas imaginarias serían países subdesarrollados. Sin embargo, como se
ha indicado anteriormente y se puede apreciar en el mapa de la ONU, la lista de excepciones es muy larga y muy discutida porque también se incluye como país subdesarrollado a Albania y a lo largo de los ochenta a naciones que han sufrido procesos de «subdesarrollismo» como México o Argentina. Por el contrario, dentro de dichas líneas podrían quedar naciones de las llamadas en su día “emergentes” como Singapur y la provincia o país chino de Taiwán, cuando eran países desarrollados a finales del siglo XX y principios del XXI.
Historia del término y otras posibles denominaciones
La palabra «subdesarrollo» no es nueva. Nació tras la revoluciones industriales, especialmente la Segunda revolución, cuando se constataba que no todas las naciones lograban dotarse de un sector secundario y seguían dependiendo de la agricultura, pesca y ganadería, principalmente (Reinert, 2002). Pero se le atribuye al presidente Harry Truman la primera pronunciación de la misma en un discurso pronunciado en 1949.
La llamada Escuela Inglesa, con economistas como Adam Smith,
postulaba que el mercado era relativamente transparente. La división
del trabajo permitía el aumento de la riqueza y el mercado lograba la
distribución de esa riqueza; así se conseguían crecimientos simétricos.
El lugar donde se producían las manofacturas no sería de gran
importancia para esta escuela, pues el mercado se ocuparía de
redistribuir la riqueza. Sin embargo la observación de los hechos
indicaba que la teoría era errónea o incompleta (Reinert, 2002).
El hecho de que los distintos mercados no conseguían distribuir más o
menos homogéneamente la riqueza fue resaltada por los economistas de la
llamada Escuela Alemana. Economistas como Friedrich List, Karl Marx o Joseph Alois Schumpeter
indicaron que el lugar de producción de las manofacturas es de gran
importancia para el desarrollo, lo mismo que la división del trabajo
puede incrementar la producción, pero no por ello la redistribución de
lo conseguido con dicho trabajo. Autores como los antes citados,
hicieron ver la importancia de los bienes de producción para incrementar
la riqueza, como el empleo de tornos, fresadoras, troqueladoras.
Al mismo tiempo, hicieron hincapié también en el hecho de que los altos
precios de estos bienes constituye una barrera para la entrada de
nuevos competidores, mejor dicho, las máquinas necesarias para producir
esa riqueza, más los conocimientos necesarios para manejar y reparar
dichas máquinas, suponen una barrera para cualquier competidos que
quisiera entrar a disfrutar de los beneficios que produce el mercado
industrial. Al contrario que lo postulado por Smith, en el mercado
industrial se rige por la competencia imperfecta y no por la perfecta (Reinert, 2002).
Más aún, la barrera para acceder a la industrialización no concluye
con poseer los conocimientos para instalar, manejar y reparar las
máquinas industriales. Toda revolución industrial no puede llevarse a
cabo sin una revolución demográfica que permita grandes poblaciones urbanas para manejar y mantener dicha maquinaria. A su vez esta no se dará sin una revolución agraria con la que alimentar a esas poblaciones. A estas debe sumarse la ya esbozada revolución económica,
para realizar las ingentes inversiones que necesita toda empresa
industrial. La industrialización acarrea un desarrollo de toda la
sociedad. De esta forma la Escuela Alemana, al contrario que los postulados de la inglesa,
crea modelos asimétricos, donde determinados grupos sociales, regiones y
posteriormente países, se desarrollan y otras no lo hacen, o al menos,
no a la misma velocidad. Es la Escuela Alemana la que comienza a cuñar
el término desarrollo y subdesarrollo (Reinert, 2002).
Con el tiempo distintos órganos internacionales, principalmente vinculados a la ONU como el Grupo Banco Mundial,
han creado otros términos, para referirse sobre todo a países y no
tanto al fenómeno en sí.
Pese a compartir causas y características,
ninguno de los siguientes apelativos son sinónimo, aún cuando se
utilicen como tales en varias ocasiones:
- País menos desarrollado.
- País en vías de desarrollo.
- País emergente.
- País recientemente industrializado.
- BRIC.
Países menos desarrollados (PMD)
Es un término convencionalpara la clasificación de los países según su nivel de desarrollo económico, proveniente del inglés Least Developed Country (LDC). Según la definición utilizada en las Naciones Unidas, que creó el término en 1971, son los que muestran los indicadores socioeconómicos más bajos, especialmente en el Índice de Desarrollo Humano (IDH); y reúnen los tres criterios siguientes:
- Baja renta per cápita: tres años de media inferior a 905 dólares USA, requiriéndose superar los 1,086 para superar la condición de menos desarrollado.
- Debilidad en recursos humanos: comprobada con los indicadores de nutrición, salud, educación y alfabetización de adultos.
- Vulnerabilidad económica: producida por la inestabilidad de la producción agraria, de las exportaciones de bienes y servicios, la concentración en la exportación de ciertas mercancías -monocultivos-, la escasa importancia económica de las actividades no tradicionales -economía de subsistencia-, las dificultades consiguientes a las pequeña escala del mercado nacional y las empresas o la repetición de desastres naturales, guerras o conflictos internos que causen desplazamientos masivos de la población.
Países en vías de desarrollo
Los países en desarrollo o países de desarrollo intermedio, son aquellos países cuyas economías se encuentran en pleno desarrollo económico partiendo de un estado de subdesarrollo o de una economía de transición. Si bien aún no alcanzan el estatus de los países desarrollados, han avanzado más que otros que aún son considerados países subdesarrollados.
Los países en desarrollo son, según algunos autores, los países en
transición de múltiples formas de vida tradicionales al estilo de vida
moderno desde la revolución industrial en Inglaterra en los siglos XVIII
y XIX.
Un país en subdesarrollo podría ser considerado en vías de desarrollo, o incluso emergente:
- Cuando supera un determinado nivel de desarrollo humano, por encima de 0,800 de IDH (índice de desarrollo humano),
- Tiene una Renta per cápita generalmente superior a los 8.000 dólares,
- Tiene determinado tamaño de economía o despliegue económico a pesar de no tener IDH por encima de 0,800 o ingresos per cápita altos, como es el caso de: China, India, Indonesia y otros.
País emergente
- Los países en transición son los que apenas están saliendo del subdesarrollo, gracias a recursos naturales y deslocalización industrial, acogiendo industrias de los países más avanzados, gracias a sus bajos costes productivos y facilidades empresariales. También se dominan países en vías de desarrollo.
- Los países en vías de desarrollo, países en desarrollo o países de desarrollo intermedio; aquellos cuyas economías se encuentran en pleno desarrollo económico, partiendo de un estado de subdesarrollo o de una economía de transición.
- Los países recientemente industrializados, aquellos cuyas economías aún no alcanzan el estatus de las de los países desarrollados, pero han avanzado, en el sentido macroeconómico, más que sus contrapartes del mundo en desarrollo.
- Las economías emergentes o mercados emergentes; países con un rápido crecimiento de su actividad económica, que se relaciona no solo con el crecimiento interno del propio país, sino también singularmente con un incremento notable de las relaciones comerciales con otros países.
País recientemente industrializado
(NIC (del inglés Newly Industrialized Country)
Es un término socio económico que se aplica a varios países del mundo, y es empleado por economistas y estudiosos de las ciencias políticas. Es de uso muy frecuente la expresión nuevos países industrializados (aunque tiene su origen en una traducción impropia).
También son muy a menudo descritos como países emergentes, naciones emergentes, mercados emergentes o economías emergentes; para indicar el dinamismo de sus economías que les han hecho superar el estado de subdesarrollo, y su potencial de crecimiento en el futuro.
El término mercados emergentes es comúnmente utilizado para
describir los negocios y actividad mercantil en estos países o regiones.
El término cobró fuerza en la década del 1980, cuando el economista del
Banco Mundial, Antoine van Agtmael, lo propuso.
Los países recientemente industrializados son países cuyas economías aún no alcanzan el estatus de aquellas desarrolladas, pero han avanzado, en el sentido macroeconómico, más que sus contrapartes del mundo en desarrollo.
Otras características de los países recientemente industrializados son
su rápido crecimiento económico (usualmente orientado a la exportación
de bienes) y un proceso de industrialización casi completo o en marcha.
En muchos países recientemente industrializados, el cambio social puede
ocurrir en forma de emigración desde las poblaciones rurales o
dependientes de la agricultura hacia las ciudades, donde el crecimiento y
las fábricas de manufactura atraen a miles de trabajadores.
Usualmente los países recientemente industrializados comparten las siguientes características y condiciones internas:
- Incremento en las libertades sociales y derechos civiles
- Cambio de economía primaria (agricultura) a economía industrial, especialmente en el sector de manufactura
- Incremento en la apertura de sus economías al mercado mundial, propiciando un mayor comercio con las demás naciones del mundo
- Corporaciones de origen nacional operando en varios continentes
- Fuerte atracción e inversión de capital extranjero
- Liderazgo político en su área de influencia
- Crecimiento económico: muy rápido, basado en el sector manufacturero, orientado a la exportación
- Importante volumen de exportaciones (proporción muy considerable de reexportaciones)
- Agricultura dinámica y muy articulada
- Economía muy diversificada y muy integrada
- Amplio mercado interior. Elevadas tasas de ahorro
- Indicadores sociales superiores a los países subdesarrollados
BRICS
En economía internacional,se emplea la sigla BRICS para referirse conjuntamente a Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica,aunque en este artículo se hará más referencia al BRIC, que excluye
este último país, el que se unió al grupo en 2011. En términos
generales, BRICS es el acrónimo de una asociación económica-comercial de
las cinco economías nacionales emergentes más importantes del mundo.
Todas estas naciones tienen en común una gran población (China e India por encima de los mil cien millones, Brasil y Rusia por encima de los ciento cuarenta millones), un enorme territorio
(casi 38,5 millones km²), lo que les proporciona dimensiones
estratégicas continentales, una gigantesca cantidad de recursos
naturales y, lo más importante, las enormes cifras que han presentado de
crecimiento de su producto interno bruto (PIB) y de participación en el comercio mundial en los últimos años, lo que los hace atractivos como destino de inversiones.
Causas del subdesarrollo
Si se sigue la doctrina de la "Escuela alemana", la causa del
subdesarrollo sería la falta de industrialización y, por consiguiente,
la industrialización de una sociedad constituiría la solución (Reinert, 2002). Pero el paso del tiempo parece indicar que o no es esa la
solución o existen muchas otras causas que impiden la industrialización,
pues el desarrollo no se consigue por la inmensa mayoría de naciones
que lo intentan.
Las causas que pueden provocar y mantener los niveles de
subdesarrollo son muchas y no existe acuerdo sobre cual es la más
importante. A continuación se recogen un lista lo más larga posible,
tratando de organizarla siguiendo un criterio de aceptación, de las menos aceptadas a las más, según los conocimientos disponibles hasta el momento. Pero esta lista no debe tomarse como única y menos aún como definitiva:
La raza
Hasta principios del siglo XX se creía que el desarrollo humano se
basaba en cuestiones raciales. Decían los defensores de esta hipótesis,
que las diferencias entre poblaciones estaban marcadas por diferencias
de raza, considerando unas superiores a otras, o mejor dicho, por considerar que la "raza blanca" era superior a todas las demás. Esta conjetura se apoyaba en la Historia, o cierta parte de la Historia, reforzada por la también hipótesis del darwinismo social (Novikov, 1914). Según los defensores de dicha postura, la
superioridad económica, bélica e industrial de parte de los países
europeos y algunas de sus antiguas colonias, como Estados Unidos, Canadá, Chile o Argentina, descansaba en el origen blanco de su grupo mayoritario.
A esto se unía que las naciones europeas habían colonizado y estaban colonizando casi la totalidad de África, parte de Asia y lo habían hecho en el pasado con Oceanía y América.
Es cierto que la evolución humana, como cualquier otra evolución,
tiende a adaptar a ciertos individuos para ciertas situaciones. Quizá
el ejemplo más visible sea la ventaja que posee la raza negra sobre
todas las demás en ciertas disciplinas físicas.
Sin embargo, todos los intentos para demostrar una menor inteligencia,
eficiencia o laboriosidad de una raza sobre otra han fracasado. La
constatación del error aparecieron ya con la Guerra ruso-japonesa en el siglo XIX (Losada, 2005), donde un ejército no blanco derrotaba a otro caucásico.
Otro ejemplo podría ser Bahamas,
un país poblado básicamente por negros que poseía en el 2000 unos
ingresos per cápita de 15.290 $ frente a los 3.767 $ estimados como
promedio en Latinoamérica y el Caribe.
Posteriormente los procesos descolonizadores
han demostrado la falsedad de esta teoría. Asimismo, la cultura
occidental puede haberse impuesto en América y la mayor parte de
Oceanía, Australia y Nueva Zelanda sobre todo; pero no ha sido así en Asia (Arnalte, 2004) ni en África donde sus dirigentes no son descendientes de europeos y en muchos casos no siguen los patrones europeos, como la India.
Sin embargo, no debe concebirse la idea de que esta teoría está
desechada por completo. Antes al contrario, bajo una u otra apariencia
sigue vigente en muchos países desarrollados y subdesarrollados. No es
inusual encontrarse comentarios de personas no especializadas según los
cuales si determinado país hispanoamericano es subdesarrollado se debe a
contar con dirigentes de sangre indígena, española o portuguesa; razón
por la cual nunca podrá llegar a ser, o volver a ser, una nación
próspera y desarrolladas (Mendoza 1997). Pero, como se ha dicho, estas afirmaciones
pertenecen a la cultura popular, sin trasfondo económico, social o
biológico.La religión
Autores como Max Weber han postulado a la religión, más concretamente las iglesias protestantes, como impulsora de un progreso muy superior a las demás (Weber, 2003). Posteriormente otros escritores como Erich Fromm (2008, p. 81 y siguientes) o César Vidal
han difundido más esta hipótesis. Según este punto de vista, las
iglesias protestantes se muestran favorables al enriquecimiento
individual por dos vías. Una es la calvinista que postula el estatus en
esta vida como indicativo de lo que la persona será en la siguiente. La
otra es la luterana, según la cual esta doctrina humilla a los hombres
frente a Dios y los empuja a la productividad en un esfuerzo por ganar
su favor (Fromm 2008). Por una u otra razón se terminan obteniendo
naciones más desarrolladas, afirman los defensores de dicha hipótesis.
Siguiendo esta línea de pensamiento, las naciones colonizadas por Francia o Bélgica serían naciones subdesarrolladas y las colonizadas por Inglaterra o los Países Bajos
serían desarrolladas, ya sea por haber adoptado la fe católica o por
haber sido colonizadas por países con dicha fe portadores de un escaso
desarrollo.
Asimismo, autores protestantes como César Vidal mantienen
que la falta de alfabetización para poder leer la Biblia o el respeto a
la propiedad privada, marcaron diferencias entre los anglosajones y los
españoles. Por último, estudiosos como Roberto Campos
han indicado que las naciones iberoamericanas son subdesarrolladas por
ser católicas en su mayoría o por haber sido colonizadas por países
católicos, por ende, desorganizados y no muy prósperos, consecuencia
propia de una moral contrapuesta siempre a la luterana o calvinista (Terragno, 1994).
En un prisma más amplio se señala el caso del Líbano y sus comunidades cristiana y musulmana.
Las dos muy parejas en términos de riqueza, formación y raigambre
cuando se produjo la descolonización francesa y sin embargo, unas
décadas después, la población cristiana había progresado mucho más que
la musulmana (Landis, 2000).Nuevamente, igual que en las apelaciones a la raza, esta teoría cuenta con muchas objeciones que la acusan de chovinista, autores como Weber son anglosajones y/o protestantes, y de ”hacer ciencia de una simple coincidencia”. Autores como Rodolfo Terragno afirman que los defensores del capitalismo tienen problemas para explicar por qué el mismo modelo triunfa en Suiza y fracasa en Haití y esa es una de las razones por las que acuden a estas teorías:
Él ensaya una explicación enlazada con una teoría tan célebre como probablemente falsa. En "La ética protestante y el espíritu del capitalismo" sostuvo que el éxito de capitalismo anglosajón deriva de la moral calvinista (Terragno, 1994).
Siguiendo al autor argentino, de todas las naciones colonizadas por
Inglaterra, un centenar aproximadamente, solo cuatro pueden considerarse
desarrolladas, a saber: Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva
Zelanda (Terragno, 1994). Asimismo Axel Kaiser,
entre otros, discuten si Chile es o no subdesarrollada; de ser así casi
se igualaría el índice de “éxitos”, uno por cada veinte países
colonizados (índice casuístico sin valor demostrativo alguno). Otro
tanto puede afirmarse del caso francés con la región de Quebec. También pesa en contra de esta teoría el hecho de que regiones colonizadas por luteranos, como Namibia por los alemanes, Surinam por los holandeses, la Guayana
por los británicos o Sudáfrica por estas dos últimas potencias, no se
pueden considerar ni mucho menos países desarrollados. Terragno aporta
una lista de ocho ex colonias de británicas que están entre las más pobres del mundo (Terragno, 1994). Asimismo, si la religión fuese determinante, Francia, Bélgica y Austria
deberían ser naciones más pobres y atrasadas por su catolicismo. La
teoría de la religión tampoco explicaría por sí misma los casos de Corea del Sur, Japón, Singapur o Taiwan.
Quizá la prueba empírica más fuerte contra la teoría de la religión la proporcionó el académico Davi Cantoni, de la Universidad de Harvard. En su artículo The Economic Effects of the Protestant Reformation: Testing the Weber Hypothesis in the German Lands
Cantoni siguió la trayectoria de 272 ciudades de habla germana desde
1300 a 1900, con poblaciones mayoritariamente luteranas unas, católicas
otras y calvinistas las terceras. Las conclusiones no arrojaron
diferencias apreciables (Cantoni, 2010).
No obstante, la influencia de la religión en el desarrollo no puede
ser descartada por completo como en el caso de la raza. El ejemplo
puesto es la merma de productividad que supone para una economía que su
gente pare de trabajar varias veces al día para rezar, como se hace en
los países musulmanes. Aunque han de considerarse casos como Dubái,
un emirato en la cual la gran mayoría de habitantes son musulmanes, hoy
por hoy es una de las poblaciones más ricas y prósperas del globo,
siendo un muy cotizado lugar de destino e importante punto de encuentro
empresarial internacional. Pero este caso y otros similares se tratarán
más adelante, dentro del apartado La investigación y la inversión en tecnología.
El colonialismo
Ligado a las consecuencias del clima, la diferencia, especialmente
tecnológica, entre unas regiones y otras se fue acentuando con el
tiempo. A esto contribuyó el aislamiento que provocaron los océanos, los grandes desiertos y las enfermedades.
Todos estos elementos impedían un contacto real entre distintas
civilizaciones. Cuando aquellos obstáculos pudieron ser superados, las
civilizaciones tecnológicamente más avanzadas consiguieron imponerse con
cierta facilidad a las demás y utilizarlas para su propio beneficio.
Esta situación llevó en muchos casos al desprecio de los pueblos
colonizados, la creación de fronteras totalmente artificiales,
separaciones arbitrarias, la potenciación de unas tribus o etnias sobre
otras y el escaso o nulo esfuerzo por educar y formarlos en materias
económicas y técnicas. Estos motivos acarrearon una dependencia de las
metrópolis, especialmente en lo que se refiere a maquinaria, tecnología y
personal que las dominara. Esta dependencia acarreo numerosas pérdidas
culturales y de identidad, llegando incluso de la propia lengua,
sustituida por una europea. Así, uno de cada cinco negros del planeta
habla una lengua europea y la mayoría de los países francoparlantes son
africanos (Mazrui y Mazrui, 1998).
Otro factor de gran importancia lo constituyeron los cambios de
actividad traídos por los colonizadores. En muchos países la base de la
sustentación estribaba en la caza, la pesca y la recolección. Con la
llegada de los colonizadores la fuente de alimentos pasó a ser la
agricultura, quedándose para los colonizadores las mayores y mejores
extensiones de tierra, caso de los portugueses en Angola (Andresen, 2001). Con la descolonización el problema persistió al
pasar esas tierras de los antiguos colonos a los nuevos jerarcas o
quedar en manos de criollos.
Como en los casos anteriores, en este aparatado tampoco existe
consenso. Existen voces afirmando que la colonización en sí no fue la
causa del subdesarrollo. La llegada de los occidentales también trajo la
fundación de universidades y otros centros formativos, la instalación de infraestructuras como carreteras, ferrocarriles, minas (Andresen, 2001), autopistas, hospitales, la creación de fábricas, etc. Como ejemplo se suelen poner a Sudáfrica (Rojo, 1993) y Argelia. No debe caerse en el error de pensar los defensores de estas postura son autores occidentales defendiendo su historia. Así el escritor sirio Osama Kur Ali afirmaba a comienzos del siglo XX:
Aprendimos el tendido de las líneas férreas, a abrir túneles y construir puentes, carreteras, puentes, diques y faros, a excavar pozos artesanos, a alzar casas de muchos pisos, a producir electricidad y tender sus cables, a alumbrar con ella ciudades y aldeas, la circulación de vehículos públicos por las urbes y sus suburbios, a instalar el nuevo correo, la telegrafía y el telégrafo sin hilos, submarino y por radio, la organización de las ciudades y los ayuntamientos, a abrir calles y plazas, a pavimentar los caminos y superar las cuestas, a llevar las aguas limpias por canalizaciones y fuentes, a desecar las zonas pantanosas, a aligerar las epidemias de enfermedades oculares que dejaban ciegas a muchas gentes, tomamos prestadas las bases del ejército, el sistema de buques de vapor, el establecimiento de negociados, el método de recaudación y la administración de pagadurías públicas y de aduanas.
Estas voces aumentaban en fuerza y en número a finales del siglo XX, cuando los movimientos de izquierda y revolucionarios pierden parte de su legitimidad con la caída del comunismo (Caranci, 2006).
Debe hacerse ver que este revisionismo histórico es calificado por algunos autores, caso de Carlo Caranci (2006), como puro revanchismo sin fondo de datos que lo sustente y que en su análisis no tiene en cuenta hechos del tipo:
- El exterminio de más del 90% de los indígenas norteamericanos y aborígenes australianos.
- La eliminación de casi el 40% de la población de Gabón por los franceses.
- La muerte del 33% de los libios por los italianos.
- La eliminación por hambre, trabajo o ejecución del 20% de los congoleños por los belgas.
- Los trabajos forzados llevados a cabo por los neerlandeses hacia los indonesios.
- La aculturación llevada a cabo por españoles y portugueses en América Latina.
- Los millones de muertos en la India bajo el dominio británico.
- El régimen del apartheid sudafricano.
La deuda externa
Es necesario remontarse a finales de la Segunda Guerra Mundial para encontrar los primeros orígenes de la deuda externa. Toda Europa está destrozada y famélica tras la Contienda y Estados
Unidos consideraba que podía perder varios aliados si no se
suministraban fondos para cubrir la reconstrucción y las necesidades más
básicas. El general George Marshall
confeccionó un plan para prestar 13 000 millones de dólares de la época
a un interés del 1 % para la compra de alimentos, maquinaria y otras
necesidades. Desde julio de 1947 aquel programa sería conocido como Plan Marshall y constituyó un éxito notable por su empuje decisivo a la reconstrucción europea (Moyo, 2009).
Al éxito del Plan
se le sumó una prosperidad económica inusualmente larga, desde los años
1950 hasta principios de los 1970. Estos años de bonanza parecían
indicar que se había encontrado la fórmula del capitalismo en continuo
crecimiento. En este contexto el recién creado Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional
y la banca privada comenzaron a conceder grandes préstamos con muy
pocas garantías de devolución, las cuales no se consideraban necesarias
por la coyuntura económica, el precedente europeo y las mejoras
económicas constatadas en Corea del Sur, Singapur y la isla de Formosa,
las cuales comenzaban a desarrollarse rápidamente. De esta forma los
prestamistas y prestatarios olvidaban o minimizaban los problemas que
supondría la devolución de grandes cantidades de capital, según Marc Raffinot (1994).
Asimismo también se pasó por alto que lo prestado por Estados Unidos a
Europa Occidental fue una ayuda para la reconstrucción, no para el
desarrollo (Moyo, 2009). Pese a todo, sí se pidió un aval, el del propio pueblo solicitante, conocido como Riesgo País. Un aval como ese resultó muy atractivo durante varias décadas (Raffinot, 1994) y los fondos se entregaban a empresas privadas, muchas creadas
para tal fin, para financiar las inversiones en maquinaria, compra de
suministros, contratación de personal y otras necesidades que tenían o
decían necesitar; pero la deuda la asumiría el país en caso de impago.
En muchas naciones, como las iberoamericanos, este proceso creo toda un
fenómeno conocida como la plata dulce (Terragno, 1994).
Por desgracia para los pueblos avalistas, la corrupción solía y suele
ser muy alta, se carecía y carece de instituciones fuertes que
disuadieran de malas prácticas y muchos países no contaban con
estabilidad política y social (Moyo, 2009). Como consecuencia, buena parte de los préstamos fueron sacados
de los países y llevado a cuentas en extranjeras. Se calcula que de Brasil salió algo menos del 20% de sus préstamos; pero naciones como Venezuela
o Argentina desviaron más del 90%. De esta forma la década de los
ochenta del siglo XX se dedicó casi por entero a pagar una deuda y sus
correspondientes intereses con los que se había construido muy poco. A
esa época se la conoce como la Década perdida,
pues en ella poco se avanzó en el desarrollo y al mismo tiempo creo una
considerable crisis de deuda que volvió más exigentes a la banca
pública y privada (Raffinot, 1994). Estas mayores exigencias crearon un problema de
refinanciación, pues al solicitar más préstamos o créditos para saldar
los que vencerían pronto los prestatarios exigían más intereses.
En numerosas ocasiones, políticos, intelectuales y ONGs reclaman la
condonación de esta deuda por considerarla imposible de pagar, retardar
del progreso o, incluso, impedir el desarrollo de las naciones
endeudadas. Sin embargo, y remarcando el carácter sumamente controvertido del
subdesarrollo, la posibilidad de condonar dicha deuda es rechazada por
las naciones o entidades prestatarias, debe recordarse que la mayor
parte del dinero prestado fue concedido por entidades privada. Asimismo,
autores comprometidos con el desarrollo, caso de Donato (Ndongo, 2007), indican otra solución más rápida y sencilla para saldar dichas
deudas: que la pagaran los líderes de esos países de su propio bolsillo,
cada uno la del suyo; porque, continua el autor, podrían hacerlo en un
solo día y aún les sobraría dinero.
La corrupción
Dambiso Moyo (2009, p. 25%)
indica cómo la corrupción extrae buena parte de la ayuda internacional
destinada para cuestiones como infraestructuras o educación, y la gasta
en bienes totalmente improductivos, artículos de lujo, automóviles deportivos o cuentas bancarias extranjeros.
De esta forma las aportaciones de naciones ricas a través de ayuda para
el desarrollo, créditos o préstamos con condiciones ventajosas, les son
devueltos rápidamente y con intereses en forma de ingresos para sus empresas de lujo
o para sus entidades bancarias. Como dijo el diplomático del Reino
Unido sir Edward Clay, las naciones subdesarrolladas "comen como un
glotón para vomitarlo sobre los pies de los donantes extranjeros". Según
Transparencia Internacional
en 2014 las naciones con más corrupción percibida coincidían con las
más subdesarrolladas, caso de Somalia, Corea del Norte o ambos Sudanes.
Por su parte, naciones más prósperas en comparación con sus vecinos,
como Chile o Botswana, mostraban una percepción menor de la corrupción.
La corrupción,
prosigue la autora, sustrae muchos recursos a los emprendedores de esas
naciones, dinero que podía emplearse en mejorar sus negocios, obtener
más beneficios y aportar más puestos de trabajo. No sólo es la
corrupción gubernamental, también la clase política en general, la
Justicia y sobre todo las fuerzas de seguridad son actores de primer
orden en esa lacra. Pero académicos como Ian Vásquez sostienen que no es
algo exclusivo de África. En muchos países policías y ex-policías forman bandas para extorsionar a empresarios y otros ciudadanos a cambio de "seguridad"o realizan ellos mismos secuestros y asesinatos.
Por su parte Howell y Pearce (2001)
apuntan otro efecto provocado por la corrupción: la escasa solidaridad
que promueve en el pueblo. Esto reduce el asociacionismo entre los
habitantes del país y sin ellas es más difícil el control de los
distintos poderes de cada estado, lo que se ha considerado como algo
inherente a las raíces del desarrollo. Asimismo, suele ser habitual que
cale la idea de que la corrupción generalizada e impune es algo
inevitable, por lo que no resultaría lógico ni práctico luchar contra
ella. Esta sensación de incapacidad genera más desidia y esta permite
más corrupción, entrando en un círculo vicios. Así se pueden llegar a
escuchar en discursos públicos frases como “robad de forma inteligente,
poco a poco” en el antiguo Zaire (Meredith, 2011) o “el extravío de algunos dineros” destinados a ayuda
humanitaria en Argentina. Siguiendo esta misma línea, existe la postura
de que en muchos países, especialmente de África donde no existen las
libertades de expresión ni de publicación ni tampoco un poder judicial
independiente, la corrupción no es que sea el mejor camino para vivir,
es que es el único camino, como sucedió en el Zaire de Mobutu Semeseko (Meredith, 2011). Pero este abuso de poder no suele quedarse en el robo de
impuestos o las exigencias de trámites. Generalmente viene acompañado de
violaciones de derechos humanos como matanzas, desapariciones, torturas
generalizadas e incluso secuestro de familiares enteras. Abusos también
perpetrados por entidades no gubernamentales, caso de mafias o grupos
criminales, ante un poder ejecutivo o judicial inactivo. Este es un capítulo supone un lastre muy grande para el desarrollo de muchos países y ha sido denunciado por Amnistía Internacional (1990) en multitud países.
La falta de libertades y seguridad personal
Augusto Zamora (2008)
indica que una de las causas principales del subdesarrollo
latinoamericano fueron, por una parte, las oligarquías de aquellos
países y su empeño por retener el poder de múltiples formas, lo que
terminó implantando la falta de una sociedad civil formada por
ciudadanos que se fíen unos de otros. La segunda causa se debió a la
inseguridad vivida en todo el subcontinente desde la independencia de
España y Portugal. Con guerras civiles y entre estados, incluyendo
algunas de las más sangrientas
de la Historia, que detuvieron la inmigración europea a dichos países,
una inmigración que aportó a a Estados Unidoso Canadá los conocimientos y
las técnicas desarrolladas en Europa durante la Primera revolución industrial.
Investigadores como Ian Vásquez constata cómo la libertad económica está directamente relacionada con el desarrollo. Menciona el caso de Zimbabue,
una nación con abundantes infraestructuras, buen sistema sanitario,
eficientes ranchos productores de carne, buenas plantaciones
cerealísticas y relativamente rica según cánones africanos,que ha pasado en menos de 20 años a un estado fallido, sufriendo una inflación de miles de puntos anuales, epidemias y un éxodo masivo. De esta manera, en palabras de Moorcraft y McLaughlin (2008)
los zimbabueses "cambiaron una élite eficiente y racista [contra los
negros] por otra racista [contra los blancos] pero ineficiente".
La falta de libertad económica también desemboca tarde o temprano en
una inseguridad jurídica para las empresas extranjeras que podían
invertir en el país, lo que se denomina también riesgo político.
El autor recoge 43 indicadores en cinco áreas y comprueba la evolución de naciones como El Salvador, y especialmente Chile que ocupaba el número 69 con Salvador Allende y la expropiación de la ITT(Internacional teléfono y telégrafo corporación), (Brigham y Houston, 2005, p. 745), y pasó al puesto once, constituyendo una historia de éxito económico. Sin embargo, naciones como la Argentina de Cristina Fernández de Kirchner o Venezuela experimentan una reducción progresiva de su libertad económica y también de su riqueza.
Danvino Moyo (2009) e Ian Vásquez coinciden en la importancia de reducir el tamaño del estado y,
con él, los requisitos para registrar la propiedad privada, abrir
negocios y otras actividades económicas, lo que se conoce como entrar en
el sector formal.
El no poder acceder al sector formal hace a las pequeñas empresas y
empresarios menos eficientes por no poder acceder a créditos, peligrar
sus pequeñas inversiones, sufrir multas, etc. Los trámites
administrativos pueden aumentar en número para satisfacer las demandas
económicas de los funcionarios que los administran y, aun que no fuese
necesario sobornar al funcionario, también demoran el tiempo para
obtener los permisos exigidos. Según el Grupo Banco Mundial, en algunos
de los peores países conseguir un permiso de construcción o abrir un
negocio puede llevar más de cien días.
A su vez estas prácticas hacen que muchos emprendedores decidan
comenzar su actividad sin todos los permisos necesarios, lo que crea
inseguridad jurídica y los hace más vulnerables a los chantajes
administrativos si logran cierto éxito. Paradójicamente, algunas de las
más grandes fortunas del mundo están en manos de ciudadanos provenientes
de países subdesarrollados
que las han conseguido por su ingenio y laboriosidad, pero también por
la gran permisividad de sus sistemas fiscales y/o judiciales.
Otro campo de responsabilidad gubernamental se encuadra no en las
acciones sino en las inacciones de los gobernantes que permite a
organizaciones como los carteles de la droga prosperar, cometiendo hasta
23 tipos diferentes de delitos (tráfico de armas, extorsión, tráfico de
seres humanos...) de los que la venta de estupefacientes y el
consiguiente blanqueo de dinero sólo son dos de ellos.
Expertos en seguridad y derechos humanos como Edgardo Buscaglia
mantiene que muchos gobiernos, subdesarrollados o no, rehúsan luchar
contundentemente contra el crimen organizado y permiten que estos 23
tipos de delitos continúen más o menos impunes hasta que las acciones de
dichos grupos afectan directamente a la élite política y social, como
sucedió en Colombia en la matanza de la mitad de la Corte Suprema o la
voladura del Club del Nogal en Bogotá.Este desapego de los dirigentes por los delitos cometidos contra su
propio pueblo hasta que les afecte a ellos aumenta más la desconfianza
social.
Los propios pueblos subdesarrollados
Otra de las razones por las que el fenómeno del subdesarrollo parece
ser perpetuo reside también en los propios pueblos que los sufren.
Aunque son muchos y muy variados, sí se aprecia ciertas actitudes más o
menos comunes, como puede ser la aceptación de las normas imperantes,
que no por ello legales, como asesinatos, desapariciones, corrupción... A
veces asombra el aguante o tolerancia de dichos pueblos con esas
actitudes hasta niveles extremos insospechados, sin protestas para,
repentinamente recurrir a la violencia, en lugar de una protesta
continua y moderada. Otra podría ser la delegación del problema en las naciones desarrolladas, lo que se ha resumido en la frase "somos pobres, la culpa es de ellos" (Mendoza 1997). Por su parte autores como el argentino Luis Fernando Massa también han sostenido, en el libro Yo no quiero ser un subdesarrollado,
que las actitudes y concepciones o preconcepciones de los pueblos
subdesarrollados constituyen un freno para superar la situación, hasta
el punto de convertirse casi en una enfermedad social (Massa, 2013).
Pese a darse más en unos países que en otros, también suele apreciarse la falta de una conciencia nacional fuerte (Ndongo, 2007, p. 90) con casos como el tribalismo en África.
Alí A Mazrui apunta también la escasa planificación y con ella los
deseos de trabajar para pasar el momento presente en lugar de para
asegurar un futuro.
Todos ellos, en sus distintos grados, son factores que llevan al poco
aprovechamiento de los recursos humanos y naturales, generalmente muy
abundantes.
Como ejemplo de la primera actitud, la sumisión a la norma de hecho y
no de derecho, puede mencionarse la “desaparición” de opositores. Pese a
ser una práctica que se extendió durante los regímenes dictatoriales en
países como Argentina, Chile, Perú, Colombia o Uruguay (Amnistía Internacional, 1979),
no acarrea una reacción proporcional entre los amigos, vecinos,
compañeros de clase o del trabajo de las personas desaparecida, salvo
algunas excepciones como las Madres de Plaza de Mayo en Buenos Aires.
El resultado es la implantación de un sentimiento generalizado sobre la
tolerancia con esas prácticas. Esa aceptación tácita por parte de los
ciudadanos de los abusos cometidos por sus gobiernos permite que las
injusticias sociales se perpetúen,
si es necesario por la fuerza, y con ellas la incapacidad de progresar,
entre otros motivos por la merma en la capacidad emprendedora ante un
sistema legal y jurídico arbitrario y que retrae tiempo y recursos en
forma de corrupción en el mejor de los casos, cuando no en inseguridad
jurídica.
Así a principios del siglo XXI se comprobaba que, pese al gran
crecimiento del producto interior bruto de los países Hispanoamericanos,
la situación de los ciudadanos no mejoraba, con algunas excepciones.
Otra faceta, dentro de la idiosincrasia de los pueblos
subdesarrollados, es la desconfianza existente en sociedades compuestas
por etnias diferentes, como sería la descendiente de europeos por una
parte y la indígena por otra. Esta desconfianza se aprecia en lo exiguo
de la sociedad civil que, por tanto, solo ejerce una pequeñas y poco
influyente presión sobre los poderes del Estado (ejecutivo, legislativo y
judicial), pese a existir excepciones como las citadas Madres de la plaza de mayo.
A esta desconfianza entre etnias suele añadirse la desconfianza de nos
ciudadanos con otros ya citada en el punto anterior. Por el contrario,
en naciones donde la población indígena ha quedado muy reducida o
incluso viven en reservas o territorios aborígenes sí se ha logrado el desarrollo. Es el caso de las cuatro excepciones citadas en la Religión;
tanto Estados Unidos como Canadá, Australia y Nueva Zelanda están
gobernadas y pobladas en una gran mayoría por cristianos, con distintas
iglesias, y descendientes de europeos; otro tanto se puede mencionar de
Israel, donde la mayoría de la población es de origen europeo, pese a
existir un considerable población negra, y practican mayoritariamente la
misma religión. Generalmente estos factores suelen tratarse en el último lugar, como
en este caso, y por tanto como los menos importantes. Pero a principios
del siglo XXI ya las posturas que defendían la inclusión de esta causa
han crecido hasta acompañar a cualquier informe sobre el fenómeno del
subdesarrollo que tratara de ser exhaustivo, hasta el punto de constituir las razones más importantes de porqué el
subdesarrollo existe y porque no se supera, en opinión de autores como
Moyo. Un ejemplo para ilustrar este punto puede ser el empleo realizado
por determinadas naciones con sus recursos naturales. Noruega ha obtenido beneficios de sus explotaciones petrolíferas y ha creado un fondo para financiar pensiones futuras. Sin embargo, Senegal,
con unas capacidades parecidas aunque no iguales, cuenta con una deuda
externa considerable y ha vivido una guerra en la región de la Casamance por la distribución del mismo recursos, entre otras causas.
El clima
A diferencia de las anteriores, pocas discrepancias existen respecto a
esta causa, cuestión diferente sería los distintos grados de su
influencia. El africano Alí A Mazrui ha postulado la importancia del clima,
unido a la riqueza de recursos que suele acarrear, como primera causa
del subdesarrollo. Según el autor keniano, la abundancia de alimentos en
las zonas tropicales y ecuatoriales del planeta Tierra, lo innecesario del abrigo o el refugio frente al frío y la facilidad de construir nuevas chozas
en poco tiempo, constituyen un freno para desarrollar el ingenio en un
ambiente donde no es necesario realmente. Este autor afirmaba que de
niño iba siempre descalzo y nunca necesitó investigar ni fabricar algo
parecido al calzado, como sí resulta imprescindible en climas templados.
Según el autor africano, la opulencia de recursos alimenticios que
ofrecen lugares como el África tropical genera otra debilidad a las
sociedades que viven en ellos: la falta de planificación. Al contrario
que en otras latitudes, donde aparecen épocas de hambres catastróficas,
en zonas tropicales no es necesaria la organización social para el
reparto de tareas, razón por la cual, continúa Mazrui, la mayor parte de
las poblaciones africanas no se organizaron en estados y naciones hasta
la llegada del colonialismo.
Pese a la constatación arqueológica de que algunas sociedades tropicales, como los mayas, parecen haber alcanzado cierto grado de desarrollo, sobre todo en el ámbito arquitectónico.
Aún con esas excepciones, es opinión casi unánime que un clima estable y
generoso en recursos es un freno al avance material de una cultura.
Asimismo, la poca necesidad de vestido y calzado privan a esos
pueblos de una de las primeras industrias. La industrialización es un
proceso largo, debido a su gran complejidad, y la mayoría de las zonas
ahora industrializadas comenzaron por industrias poco desarrolladas, con
telares mecánicos, para ir mejorándolos progresivamente, muchas veces
empleando aranceles (Reinert, 2002). En lugares donde la ropa y el calzado son poco necesarios este primer paso no se da.
Pese a todo, se reconoce que los extremos también son perjudiciales, caso de las zonas árticas.
Efectos negativos
Hambrunas
Los resultados de las hambrunas
suelen ser muy espectacular con imágenes como cuerpos famélicos, niños
con grandes estómagos llenos de aire, adultos tumbados y cubiertos de
moscas sin fuerza para espantarlas. Sin embargo, las muertes por hambre
no suelen ser tan numerosas como su repercusión en los medios de comunicación nos haría pensar. Grandes hambrunas pueden acaecer en Níger, determinadas zonas del Cuerno de África
y otras áreas azotadas por la desertización, pero no son un fenómeno
generalizado en el Planeta. Otra cuestión diferente que puede llevar a
confusión es la malnutrición, por una dieta desequilibrada debido a carencias crónicas de determinados alimentos. Esto es una consecuencia de la Revolución agrícola
y no del subdesarrollo necesariamente, porque la expansión de las
prácticas agrícolas potencia un alimento básico sobre todos los demás.
Las grandes muertes por hambre no son consecuencia de la falta de
alimentos en el mundo, salvo cuando se producen sequías o grandes
plagas. La mejora en la eficiencia en la producción ha permitido por el momento proporcionar alimentos para toda la población, incluso para más. En muchas ocasiones el hambre es fruto de causas
políticas como la acción de guerrillas que utilizan el alimento como
arma para socavar apoyos al gobierno, o viceversa. Uno de los ejemplos
más sangrantes se vio en el Genocidio de Biafra, donde miles de personas murieron de hambre al cortar el gobierno de Nigeria el suministro de ayuda humanitaria a la población de las zonas separatistas (Vilariño, 2004). Algo parecido sucedía en Etiopía, la cual destinaba grandes recursos a luchar contra los independentistas de Eritrea y posteriormente contra el ejército invasor de Somalia (Gott, 2007, p. 389-395), mientras la población moría de hambre.
Por tanto, las hambrunas son más bien una consecuencia de las dos
causas anteriores, guerras e inestabilidad política y social, que del
subdesarrollo en sí mismo. Muertes de grandes poblaciones por orden de
sus dirigentes no son propias ni únicas de naciones subdesarrollados,
como tampoco lo es la ya inestabilidad ni la corrupción. Ucrania sufrió el Holodomor en la década de 1930 por orden de la URSS dirigida por Josef Stalin.
Pandemias
La falta de medicamentos, de una correcta alimentación, de higiene
y de infraestructuras que aumenten esta última forman uno de los
mejores caldos de cultivo para enfermedades de todo tipo. A epidemias
cotidianas, como la malaria, el dengue o la aparentemente inofensiva diarrea, se ha sumado el SIDA
a finales del siglo XX. Todas estas afecciones atacan con mucha más
virulencia a las naciones menos desarrolladas produciendo muertes,
pérdida de rendimiento laboral o académico, disminución de la esperanza
de vida y mortalidad infantil.
Caso extremo es el de África, donde muchos pueblos sólo cuentan con
abuelos y nietos porque la generación intermedia ha muerto casi toda por
el SIDA (UNICEF, 1999). Pero no debe tenerse a esta última enfermedad como la más
grave, pese a serlo y mucho. La ya citada diarrea provoca numerosos
casos de muerte por deshidratación en lugares como África, donde el agua
potable es muy escasa.
Las pandemias no están únicamente relacionadas con un sistema
sanitario deficiente o con un escaso acceso a los fármacos necesarios.
Las hambrunas y falta de dietas equilibradas influyen también en la
propagación de las mismas. En muchos países y regiones el agua es poco
saludable, para combatir los virus y bacterias que puede contener dicho
líquido imprescindible el organismo necesita estar bien alimentado.
Sobre-explotación de los recursos
Las necesidades de los pueblos subdesarrollados de alimentos,
medicinas o simplemente una vida mejor, puede llevarlos a esquilmar sus
recursos naturales. También interviene la corrupción que permite
prácticas destructivas y no sostenibles a cambio de pagar pequeños
emolumentos.
La sobreexplotación de medio ambiente la realizan los propios pueblos subdesarrollados. La caza furtiva es una práctica frecuente, bien guiando a los cazadores que la practican como deporte, pero en otras ocasiones se trata de simple superviviencia para conseguir alimentos, como sufrió la población de hipopótamo en el antiguo Zaire, la cual fue prácticamente diezmada por la caza furtiva, para poder comer, durante la Segunda Guerra del Congo.
Casos claros de estos comportamientos pueden apreciarse en la deforestación sufrida por Cuba (Gott, 2007) y la erosión sufrida por Madagascar tras la tala y deforestación masiva (Sagan, 1996).
Sin embargo, los gobiernos contribuyen con su permisividad y
tolerancia con prácticas abusivas. Aparecen explotaciones sin licencia
en forma de minería incontrolada
o talas abusivas, ambas destruye las zonas extractoras y contamina los
ríos, erosiona los suelos y reduce la fertilidad de la tierra (OCU, 2008).
La sobreexplotación de la tierra es frecuente, así se han
desecado grandes lagos por orden gubernamental para extraer agua y
cultivar trigo primero y después de algodón, como el caso del mar de Aral (OCU, 2008,
p. 27). El caso de Namibia o Senegal es citado cuando se trata el tema
de la esquilmación marina. Los caladeros de ambos países, y también de
otros, están siendo esquilmados por flotas como la rusa o la española
que pescan con licencia conseguida en muchos casos por medio de la
corrupción.
Otro tercer tipo de sobreexplotación puede venir de las grandes obras de infraestructura. Un caso puede ser la Presa de Asuán,
levantada con ciertas dificultades para permitir obtener varias
cosechas al año, pero al mismo tiempo ha contribuido a disminuir la
fertilidad de las tierras egipcias y a retener una cantidad creciente de
limos que resulta muy caros de extraer, como cualquier otra represa.
Con todo, sería un error pensar que la sobreexplotación de los
recursos es algo propio de los países subdesarrollados. Varias naciones
desarrolladas también han esquilmado sus caladresos, igual que muchas culturas han desaparecido probablemente por prácticas agrícolas no sostenibles, como pudo haber sido el caso de la cultura maya en América Central o la de los anasazis en América del Norte.
Efectos con impactos políticos diversos
Emigración
No resulta fácil saber si la emigración
será un problema o una solución para el país subdesarrollado. Por una
parte, los emigrantes suelen enviar divisas a sus familiares que se han
quedado, también regresan por vacaciones con ingresos, ambas partidas
suelen llegar directamente a la gente sin perderse en corrupciones. Así,
países como Marruecos deben el mayor porcentaje de PIB a los aportes
económicos de sus emigrantes (Malgesini, 1998). Por el contrario, la emigración suele privar al país emisor de
sus ciudadanos más emprendedores y decididos, además de la fuga de sus
mejores cerebros, pese a que autores como Lacomba (2004)
indican que la sociedad emisora también recibirá en el futuro
transferencias tecnológicas y de conocimiento cuando dichos emigrantes
retornen.
Desde un punto de vista global han existido varios casos de
migraciones masivas o fenómenos parecidos: en la Edad Antigua pueden
mencionarse ejemplos documentados como fueron las grandes migraciones
hacia el Imperio Romano de poblaciones europeos y asiáticos o la de los Pueblos del Mar hacia Grecia, Asia Menor y Egipto. En la Edad Media se conoce el caso de las Cruzadas con destino a Próximo Oriente. En la Edad Moderna la colonización de América y, por último, en la Edad Contemporánea las grandes poblaciones de Sudáfrica, Argentina o Australia. Asimismo, de manera forzosa, se han acometido migraciones de miles y millones de personas en Camboya o Zimbabue (Moorcraft y McLaughlin, 2008).
Sin embargo, a finales del siglo XX la mayoría de los países
destino de los nuevos emigrantes están realizando una férrea oposición a
estos movimientos, lo cual hace más difícil que en épocas pasadas el
movimiento de grandes masas humanas, pese al desarrollo en los medios de transporte. Estos países temen los problemas que trae la emigración incontrolada como desarraigo, hacinamiento, prostitución, narcotráfico o inseguridad ciudadana; especialmente ante la percepción de no poder ocupar, alimentar y atender a toda esa marea humana.
Esta oposición de los países candidatos a recibir emigrantes
convierte al fenómeno en un problema, pese a no ser al forzosamente
negativo.
Inestabilidad política y social
En muchos países las grandes desigualdades sociales se suman a la
falta de trabajo y al despilfarro público, cuando no también a las
violaciones de Derechos Humanos, crea un profundo resentimiento en la
población que pueden desembocar en Inestabilidad política y social, el
alzamiento de movimientos guerrilleros o guerras civiles (Piris, 2001).
Algunas sacudidas sociales, que si bien no tienen por qué llegar a
desembocar en movimientos armados, producen colapsos en la
administración, vandalismo, saqueos, un aumento de la inseguridad ciudadana, venganzas, la fuga de cerebros y una reducción de la producción de riqueza. The Fund for Peace
lleva varios años realizando listas anuales sobre la estabilidad
política y social del mundo, en el informe de 2011 aparecían 177 países.
La lista se obtiene de la media aritmética producto de doce
indicadores, cuanto más alta la puntuación más inestabilidad existe y,
por tanto, más cerca está el país de ser considerado un estado fallido.
A las distintas formas de agitación, los estados pueden responder con
la fuerza represiva y nuevas violaciones de Derechos Humanos; lo que
provoca más inseguridad, más emigración de las mejores mentes, más
desconfianza en los estados... entrando en un círculo vicioso, en
palabras de Foreign Policy (2010, p. 52): Da la impresión de que la quiebra del Estado es una enfermedad crónica.
Para conseguir romper este círculo vicioso, expertos como Edgado
Buscalgia recomiendan a las fuerzas armadas y de seguridad la
utilización estricta de la ley junto al respeto escrupuloso de los
Derechos Humanos con el fin de mostrarse como fuerzas legítimas.
Muchas naciones como China,
quien tiene un largo expediente de recurrir a la fuerza para sofocar
las agitaciones sociales, han vinculado siempre su escaso respeto por
los Derechos Humanos a la situación de carestía que sufren y las
necesarias medidas de contención que, a su juicio, se ven obligados a
tomar para conseguir la estabilidad del país. Varias organizaciones pro
derechos humanos como Amnistía Internacional
han criticado duramente estas afirmaciones calificándolas de excusas
para perpetuar regímenes represores, además de vincular derechos
fundamentales y deberes inconexos entre sí. Por ejemplo, disolver una manifestación con carros de combate justificándolo en último extremo por carecer de una sistema sanitario universal o jubilaciones suficientemente cuantiosas.
Toda esta inestabilidad y las acciones emprendidas contra ella provocan asesinatos, secuestros, epidemias por la llegada de la soldadesca... (Campbell, 2003)
Al igual que en el caso de la corrupción, no debe cometerse el error
de pensar que la inestabilidad política y social es propia ni única del
subdesarrollo. Situaciones de inestabilidad también vivieron España con
la ETA (organización independentista del País Vasco España que utilizaba el terrorismo como forma de actuación política) y los GAL (fueron agrupaciones parapoliciales que practicaron lo que se ha denominado terrorismo de Estado o «guerra sucia» contra la organización terrorista Euskadi Ta Askatasuna ETA y su entorno, el Reino Unido con el IRA
(voluntarios irlandeses y abogan por un Estado soberano e independiente respecto al Reino Unido, conteniendo la isla entera de Irlanda) o Francia con la OAS (fue una organización terrorista francesa de extrema derecha dirigida por el general Raoul Salan, nacida en 1961 tras el intento de golpe de Estado llevado a cabo por Maurice Challe, André Zeller y Edmond Jouhaud).
De la misma forma, han existido países subdesarrollado muy estables,
casos como Chile con una estabilidad igual o superior a muchos países
desarrollados, pese a episodios de hastío social.
Guerras civiles y movimientos guerrilleros
Una vez comenzado un conflicto y logrado fuentes de financiación para
el mismo, resulta difícil pararlo al movilizar mucha gente que logra
una forma de vida y un reconocimiento social que probablemente no
tendría en la vida civil, debe recordarse que las armas dan prestigio.
De esta manera, uno de los problemas de muchos países que logran firmar
la paz entre el gobierno y la guerrilla es dar una ocupación a los
ex guerrilleros, un caso claro lo constituyen Sierra Leona
o Angola. Pese a la influencia directa que pueda suponerse, las causas
de la guerra son uno de los campos más estudiados por las disciplinas
militares sin haber encontrado una causa única, todo lo más a lo que se
ha llegado es a lo que se llamaría en criminología "factores de risgo".
Por su parte, las guerras entre estados también pueden tener uno de
sus orígenes en las difíciles situaciones que pueden atravesar los
países subdesarrollados. Un caso repetido varias veces es el de la Guerra de las Malvinas, guerra comenzada cuando la dictadura militar argentina pasaba por uno de los momentos de más baja popularidad.
Pero investigadores que se han aproximado a las guerras desde las matemáticas y la estadísticas, como Lewis Fry Richardson, indicaron que las guerras
son intrínsecamente impredecibles, por seguir un patrón muy similar al
de los sucesos aleatorios. Según los estudios de Richardson, las crisis
económicas, el hambre u otros factores tenidos tradicionalmente como
detonantes no tienen por qué provocar conflictos armados, según su
estadísticas hasta 1950,
porque dichos conflictos no parecen seguir otro patrón que el de la
casualidad y el único factor que suele repetirse es el de vecindad (Hayes, 2004) .
Superpoblación
La superpoblación
es un fenómeno que se produce cuando una elevada densidad de población
provoca un empeoramiento del entorno, una disminución en la calidad de
vida o situaciones de hambre y conflictos. Generalmente este término se
refiere a la relación entre la población humana y el medio ambiente.
Efectos positivos
Como tantas otras facetas humanas el subdesarrollo no es enteramente malo, también muestra rasgos positivos. Entre ellos se pueden citar.Mínima contaminación atmosférica
El empleo de biocombustibles como la leña o la biomasa, unido a su
baja productividad, permiten a las naciones subdesarrolladas presentar
los niveles más bajos de anhídrido carbónico emitido en todo Planeta (Jiménez y Higón, 2003). Además la utilización de la energía, en el ámbito doméstico o
cotidiano, es de las más eficientes del mundo. Para ilustrar esta idea
se pueden apuntar dos ejemplos:
En varios países africanos sus habitantes han desarrollado hornos que
asan o cuecen los alimentos con la energía del Sol o emplean botellas
pintadas de negro para desinfectar el agua, todo ello empleando la
energía del Sol sin necesidad de gastar energía y materiales en placas solares u otros dispositivos.
También el transporte de personas, agua, pequeñas mercancías... se
realiza por tracción animal o incluso a pie, lo que supone un esfuerzo
considerable y en ocasiones una explotación infantil; pero desde el
punto de vista energético son muy eficientes. En muchos países el
acarreo de agua suelen realizarlo las personas más pobres a cambio de
una paga pequeña, incluso se ocupan niños que cargan con los recipientes
varios kilómetros. Como se ha indicado, desde un punto de vista
energético, un trabajo así resulta más eficiente que un camión cisterna
con todo lo que supone, pese a que las prácticas descritas pueden
constituir una explotación infantil, también un perjuicio de los más
pobres entre los pobres cuando se consigue instalar un suministro de
agua corriente.
Sin embargo este aprovechamiento de la energía se invierte por norma
general cuando se trata de sus electrodomésticos, transportes colectivos
o pequeñas industrias. En estos casos las zonas subdesarrolladas suelen
contar con equipos obsoletos y muy contaminantes, debido también a la
escasez de inversiones. Así líderes de algunas naciones han tratado, con
mayor o menor fortuna y con mayor o menor interés, de cambiar su flota
de transportes o la mayoría de los electrodomésticos por otros modelos
más eficientes, pero esto también está ligado a las posibilidades
económicas de cada país o región.
Máxima reutilización de los recursos
Por norma general, cuanto más subdesarrollada es una población más emplea las llamadas tres R de las sostenibilidad que son, de mayor a menor: reducción, reutilización y reciclaje.- La reducción de los bienes de consumo e industriales viene impuesta por la propia escasez, pero al mismo tiempo también se fomentada en el ámbito familiar y local. Los bienes que pueden obtenerse se utilizan hasta agotar su vida útil, e incluso más allá con el peligro que puede conllevar para sus usuarios la fatiga de material.
- La reutilización de los medios a su alcance es empleada masivamente también por las mismas razones. La crónica escasez de productos manufacturados los hace muy valiosos y no suelen tirarse o abandonarse si no son del todo inservibles. Existen muchos ejemplos sobre la pericia de estos pueblos para sacar partido a una camiseta vieja, una botella de plástico o una simple chapa de automóvil.
- El reciclaje, por el contrario, es más conflictivo; pues requiere contar con una industria de reciclaje, bien es verdad que a veces se puede reciclar productos sin levantar una industria.
Acciones contra el subdesarrollo
Pese a que el desarrollo no está relacionado con la felicidad de las personas, el subdesarrollo si suele ser un estadio del que se desea salir.
Antes de seguir, debe hacerse hincapié sobre la existencia de
poblaciones enteras que no desean abandonar su estatus de lo que se
conocería, no ya extrema pobreza, sino la miseria más absoluta en
el plano material, es decir, grupos sociales que viven sin renta alguno
o este es ocasional, carecen de vivienda estable y poseen muy pocos
bienes. El caso más representativo pueden ser los pueblos
cazadores-recolectores de Australia, la Amazonia, Indonesia y, quizá el
más estudiado de todos, los !Kung san del desierto de Kalahari (García, 2009). Para estos humanos, la civilización es algo conocido, con la
que se contacta esporádica o periódicamente. Sin embargo, no se desea
adoptar ni pertenecer. Quitando estas excepciones, el subdesarrollo se suele querer abandonar y
por ese motivo se han emprendido numerosas acciones en forma tanto de
lucha contra el mismo como de investigación sobre sus causas, aunque no
tanto sobre los efectos y resultados de dicha lucha.
Para lograr el deseado desarrollo a lo largo del siglo XX se han
llevado a cabo varias políticas e iniciativas con distinta fortuna. Como
en el caso de las Causas, la siguiente lista no debe tomarse como definitiva no tampoco como única.
La industrialización
Como se ha indicado en Historia del término y otras posibles denominaciones, para varios autores, caso de Reinert (2002), la industrialización no es que sea una posible vía para superar el subdesarrollo, es la vía para conseguirlo.
Algunas naciones han abandonado el subdesarrollo imponiendo una
industrialización más o menos forzada. Es el caso de Japón, país que
logró abandonar los usos y costumbres feudales para incorporarse, en
unas décadas, a la Segunda Revolución Industrial.
En Archipíelago se importaron técnicas estadounidenses y británicas, se
prohibió llevar las dos espadas samurais, se acató la imposición
estadounidense de abrir el país al comercio, etc. Como resultado, a
principios y mediados de siglo XX, la nación nipona contaba con una
industria capaz de derrotar a Rusia y, más adelante, causar serios
apuros a Estados Unidos, pese a no estar su sistema de producción naval
tan avanzado como el estadounidense (Healy, 1994).
Casos más recientes los constituyen Corea del Sur, Singapur y las regiones de Hong Kong y la isla de Formosa. Estas zonas son ejemplos de una industrialización orientada hacia la electrónica, automoción y construcción naval, especialmente Corea (Salomé y Charmes, 1988). Las cinco partieron de unos niveles de vida muy bajos y
lograron abandonar el subdesarrollo gracias a un modelo de industria
parecido al japonés basado de potenciar el precio bajo para bienes de
consumo e industriales (Salomé y Charmes, 1988).
Pero la industrialización no es fácil de conseguir. Como se indicó al principio,
la industria requiere gran cantidad inversiones, mano de obra
cualificada, una infraestructuras para la formación y el transporte, un
suministro energético fiable... Muchas naciones lo han intentado y han
fracasado por una u otra causa, caso del Egipto de Nasser o el Gran salto adelante de China.
En otras ocasiones el abandono del desarrollo puede deberse a la
industrialización desarrollada por la metrópoli. No es muy común por dos
motivos: por una parte porque generalmente las metrópolis o no destinan
recursos suficientes para una industrialización plena, por otra porque
abandonan las regiones que no les son económicamente interesantes, al
menos interesantes para una minoría de cierto peso político. Sin
embargo, algunas zonas pueden ver su desarrollo industrial potenciado
cuando cuentan con ventajas para sector económico determinado, no
necesariamente el industrial. Quizá uno de los más conocidos, por su
impacto mediático, sea el de Guayana Francesa.
Esta región de Suramérica abandonó su estatus de famoso e inhumano
penal para conseguir la renta per cápita más alta del subcontinente (Loney Planet,) aún siendo esta inferior a la media europea y recibir fondos de cohesión por ello (Pons, 2008).
El empuje vino dado sobre todo por las abundantes inversiones del
gobierno francés y la Unión Europea destinadas a construir y operar los
distintos centro espaciales ubicados en la base de Kourú (Pons, 2008). Estos ingresos se unen a los aportados por la Legión Extranjera
francesa, asentada allí para, por una parte, proteger las instalaciones
espaciales y, por otra, realizar los entrenamientos en terreno
selvático. Tanto la Base como la Legión Extranjera suponen cientos de
soldados y técnicos bien pagados además de numerosas obras en
infraestructuras para el transporte de personal y carga. La Guayana
Francesa constituye un caso en el cual una región pasa de ser una zona
totalmente abandonada, excepto como penal y explotaciones madereras, a
unirse a la Tercera Revolución Industrial.
Por último, la industrialización de un sector puede ser una
consecuencia y no tanto un fin buscado. La mecanización de un sector,
como puede ser el agrícola, en ocasiones no se limita sólo a la mejora
de las cosechas, puede impulsar otro tipo de industrias. Economistas como José Luis García Delgado explican el ejemplo de Valencia
y su huerta de productos hortofrutícolas. La huerta valenciana
desarrolló dos tipos de industria: por una parte la química para la
fabricación de pesticidas y plaguicidas, entre otros, y por otra la de
la madera, para la fabricación de embalajes. Esta última desarrolló a su
vez la industria del mueble y algo después la del juguete;
siendo un ejemplo de como las explotaciones agrarias, la mecanización
de la misma y la industria que pueden necesitar son fuentes de
desarrollo. Sin embargo, la industrialización de la agricultura no es
sinónimo de desarrollo, el mismo García Delgado cita los casos de Galicia y Castilla; pero existen otros mucho más sangrantes, como sería el de Tanzania.
La investigación y la inversión en tecnología
Muy unido a lo anterior estaría esta iniciativa, pues si la solución
para el desarrollo es producir bienes y servicios, antes o después será
necesario aumentar la eficiencia de las ya existentes para ser
competitivos, además de crear nuevos productos o servicios ante nuevas
necesidades.
Autores como Artur Landerzo
han propuesto invertir los beneficios obtenidos de las materias primas,
como el petróleo, en educación y formación para desarrollar tecnología
punta.
Según esta línea de pensamiento, por muy abundantes y caras que sean
los recursos naturales de un país, estos no suelen ser renovables, por
lo que finalmente se hace realidad el proverbio árabe:
Mi abuelo viajaba en camello, mi padre en coche, yo en jet, mi hijo en coche y mi nieto volverá andar en camello
Asimismo, el conocimiento que permitan la creación de tecnología
punta puede ser perdurable. De esta forma países como Brasil no pueden
producir cazas de última generación por más décadas que pasen y se ven
abogados a optar por modelos extranjeros por más favorables que sean las
condiciones. Por el contrario, una nación como Suecia, mucho menos poblada y menos
dotada de materias primas, sí puede producir aviones de ese tipo una
década tras otras, caso del Saab 35 Draken, el Saab 37 Viggen o el Saab 39 Gripen.
Por su parte la investigación y el desarrollo de productos y servicios presentan, entre otros, los siguientes inconvenientes:
- Expertos como Philip Kotler (1991) hacen hincapié en que la investigación es una de las acciones que más "quema" por la cantidad de fracasos cosechados. Se realizan multitud de proyectos muy caros y sólo unos pocos, o a veces ninguno, llegan a ver la luz por distintos motivos.
- La tecnología punta requiere tanto de conocimientos para crearla como de instrucción para usarla, a su vez, ambos se adquieren tras años, puede que décadas, de inversión en educación. Por lo tanto sólo es una opción a largo plazo, suponiendo que las personas formadas sigan en el país y no emigren.
- La tecnología exige contar con grandes presupuestos para ser desarrollada, presupuestos no siempre disponibles. Se puede mitigar este problema comprando parte a otras naciones (Erridge, Fee y McIlroy, 2001). Pero esta sólo constituye una solución a medias porque reduce la independencia de la nación compradora, además, muchos adelantos no están disponibles por restricciones políticas. Así, Suecia puedo diseñar y construir el Gripen porque se la dio acceso a tecnología de naciones como Estados Unidos, Alemania, Francia o Reino Unido. Por el contrario, el mismo país no pudo exportar su caza Viggen a la India debido a las restricciones del gobierno estadounidense,razón por la cual, en el desarrollo del caza Gripen se trató de no adquirir piezas estadounidenses en la medida de lo posible (Keijsper, 2003).
La transferencia tecnológica
Desarrollar tecnologías propias competitivas a veces puede ser
imposible, debido al gran abismo tecnológico que debe salvarse, la
necesidad de personal cualificado y experimentado, los largos periodos
de tiempo necesarios para lograr resultados, el capital requerido... Por
lo que otra faceta investigación es la transferencia de tecnología. Muchas instituciones realizan transferencias tecnológicas con el fin de dotar de mayor autonomía a regiones y países.
Una de las transferencias más espectacualares por los resultados que cosechó fue la llamada revolución verde.
donde agentes de distinta clase y condición proporcionaron a los países
subdesarrollados las técnicas, conocimientos y semillas de nuevas
especies para cultivar plantas de regadío.
Con estas transferencias altruista la India pasó de producir 11
millones de toneladas a 74 millones de toneladas al año en un periodo de
dos décadas, suficientes para poder alimentar a 400 millones de
personas. En los países en desarrollo la producción de grano pasó de 170
kilos por persona y año, a 250 kilogramos por persona y año.
Otra es la mecanización de la agricultura, incorporando maquinaria y
conocimientos para manejarla, mantenerla y repararla, en la medida que
la infraestructura industrial permita. Pero estas iniciativas pueden
constituir un fracaso por múltiples motivos como puede ser lo poco
adaptado de las tecnologías transferidas a las condiciones del lugar o
la escasa demanda de los productos producidos por dicha tecnología entre
otras, como comprobó Tanzania en la cooperación agrícola canadiense.
Por otra parte, no toda la tecnología se puede ni se quiere
transferir. Por supuesto, muchas capacidades militares o con usos
militares son intransferibles, un caso muy conocido es la tecnología
furtiva solo poseída por Estados Unidos
En otras ocasiones no es una tecnología única, sino común a otros
países, pero la nación que la posee no desea compartirla con sus vecinos
por distintas razones, como hacía Sudáfrica en la década de 1980 con su tecnología nuclear.
La educación
En la base sobre la que se sustentan las acciones anteriores reposa
la educación. Una población analfabeta o poco formada no puede
investigar tecnologías competitivas y tendrá muchas dificultades para
manejar y reparar las máquinas de cualquier industria. Existen pocas o
ninguna discrepancia sobre la importancia de contar con un pueblo bien
educado para superar el subdesarrollo, al menos educado en
ciencias. . Alí A Mazrui cuenta el caso de
África y el fracaso de la educación de muchos niños para lograr un nivel
de vida superior al de sus padres, casi analfabetos.
La educación debe contar con varios requisito previos para que sea eficaz y a ser posible eficiente. Entre los más importantes podemos citar:
- Un cuerpo de profesores, académicos y doctores preparado y en permanente formación.
- Instalaciones adecuadas para impartir conocimientos teóricos y prácticos, sin excesivo frío ni excesivo calor, poco ruido ambiental, luz correcta y constante, salubridad adecuada, equipamiento apropiado y un largo etc (Muñoz-Repiso, 2000).
- Contar con el material docente necesario para impartir los conocimientos teóricos y prácticos. Inicialmente se entendía sobre todo libros de texto, material de escritura para los alumnos, pizarras y tizas. Pero actualmente cada vez se abre más a las nuevas tecnologías en forma de note-books, pizarras digitales, conexión a Internet.
- Permitir a los estudiantes asistir a las clases con sus necesidades cubiertas
Todas estas infraestructuras sirven o deberían servir para preparar a la población en tres niveles diferentes de formación:
- Básica: saber leer, escribir y calcular en uno o más idiomas, entendiendo lo que se hace. En el siglo XXI comienza a introducirse la llamada lucha contra el analfabetismo digital que incluiría navegar por Internet y enviar correos electrónicos.
- Media: donde se lograrían conocimientos de Física, Química, Biología, Historia... por una parte, y/o, mecánica, contabilidad, cocina, carpintería y demás oficios por la vertiente más práctica.
- Superior: donde las ciencias y la investigación tendría mayor cabida, caso de las diplomaturas, licenciaturas, masters, doctorados y postdoctorados.
Sin embargo, la educación tampoco es garantía para la mejora del país
ni de las personas que la reciben. Puede ser el caso de varios países
sudamericanos, donde algunas universitarios pueden ganar menos que otras
profesiones con menor preparación.
Al mismo tiempo, la falta de puestos de trabajo adecuados a los
conocimientos de los escolarizados produce desilusión, desilusión que
reduce posteriormente la afluencia de estudiantes a las aulas, al ser
más productivos para sus familias o para ellos mismos dedicar el tiempo a
otras tareas, como sucedió en varias naciones africanas en los años 70. Las razones para esta falta de eficacia son variadas; Padrón Guillén cita entre otras:
- Contenidos de los programas creados, o al menos adaptados, por los países donde se imparten.
- Desarrollos en docencias donde se prime los contenidos a los métodos.
- Acercamiento de la educación a las demandas y necesidades del mercado laboral.
Las infraestructuras de transporte y telecomunicaciones
Algo esencial para la industrialización son las carreteras, puerto,
aeropuertos o energía, tanto producción como transporte. Estas
infraestructuras permiten el tránsito diario de mercancías y personas.
Sin la máquina de vapor y el motor de explosión interna la Primera y Segunda
revoluciones industriales no se hubiesen producido, pero tampoco
hubiesen aparecido de no contar con vías férreas, puentes, túneles y
aeropuertos para trasladar grandes cantidades de mercancías y personas
desde las zonas de cultivo y extracción a las de manofactura y después a
las de comercialización. Cuando estas infraestructuras no existen o son
deficientes los respectivos sectores que las necesitan se ven
estrangulados (Rodríguez, 1993). Tanto es así que cuando se desea destruir una economía los
medios de transporte son un objetivo prioritario, especialmente los
terrestres que suelen ser los que más se atacan y minan para obligar a
utilizar los aéreos (Finnegan, 1993)
Como en los casos anteriores, las infraestructuras resultan muy caras
por las mismas razones. En primer lugar requiere de materiales no
siempre producidos en la región, como el asfalto, la iluminación, las
comunicaciones... En segundo lugar, cualquier infraestructura que se
haga —puentes, túneles, carreteras, muelles de atraque...— debe ser
planificada por personal muy formado y capacitado, como ingenieros
industriales, ingenieros de caminos, ingenieros de minas... Por último,
debe utilizarse maquinaria no siempre disponible y no siempre fácil de
manejar.
Dentro del campo de la competitividad, las Nuevas Tecnologías de la Información
(NTI) comenzaron a jugar un papel capital a finales del siglo XX.
Gracias a ellas los conocimientos e informaciones fluyen con rapidez y
economía de medios. De esta forma, en los planes de desarrollo la
instalación de teléfono y acceso a Internet, especialmente de banda
ancha, deben contemplarse siempre y suponen un problema cuando no existe
o el acceso a Internet es muy escaso (Silva, 2003). El acceso a estas tecnologías presenta problemas muy parecidos a
los de las infraestructuras antes referidas más el acceso constante a
la energía.
Acceso a la energía
Autores como Andrés González García no duda en emplear el kilovatio-hora per cápita como indicador del desarrollo alcanzado por una región o país (González, 2009).
Asimismo el autor español indica que cualquier vía hacia el desarrollo
tendrá que pasar, antes o después, por la garantía de un suministro
energético fiable y no excesivamente costoso. Pocas discrepancias
existen en este punto, pues los cuatro apartados anteriores no pueden
realizarse, o muy difícilmente, sin el acceso a la energía necesaria (González, 2009).
Pese o no existir discrepancia sobre la necesidad de la energía
los problemas surgen cuando se trata de decantarse por una energía o,
más apropiadamente, por un conjunto de ellas, lo que suele denominarse mix energético (Scarpellini, Aranda y Zabalza, 2008). En este aspecto el debate parece estar muy lejos de cerrarse
porque confluyen en él criterios productivos, económicos, ecológicos,
sociológicos y geoestrategicos, por nombrar los más importantes. Así una
de las energías más baratas es la nuclear, en cuanto a precio del kw/h,
no de coste total, además supone una energía del país al no depender de
suministros externos en varias décadas. Pero la energía nuclear
presenta muchos inconvenientes, como la gran inversión de tiempo y
recursos que requiere su puesta en funcionamiento (criterio económico);
además de que suministra un caudal continuo para una demanda discontinua
por naturaleza, como energía de base que es (criterio productivo). Una
alternativa que no cuenta con estos problemas reside en los
biocombustibles, los cuales pueden quemarse cuando se necesitan en
instalaciones relativamente fáciles y rápidas de montar; sin embargo
estos combustibles actualmente sólo pueden obtenerse de cultivos
alimenticios, con lo que se reduce y encarecen los alimentos a las
poblaciones más pobres (criterio sociológico); además de requerir
deforestar inmensas superficies de selva virgen (criterio ecológico) (González, 2009).
Por lo tanto, el debate no se centra sobre si el acceso a la energía
es un factor determinante para salir del subdesarrollo; sino de donde
debe proceder dicha energía.
Países desarrollados: Consumo alto de: Petróleo, gas natural, carbón,
electricidad e incluso energía atómica; más de 2000kw/hora de
electricidad al año. Países subdesarrollados: Nivel irrisorio del
consumo de las fuentes de energías; en su gran mayoría menor a
300kw/hora de energía al año.
La seguridad
Existen pocas discrepancias, o ninguna, respecto a la importancia
capital que la seguridad física de las personas y los bienes tiene para
el desarrollo económico y social. Así lo explicaba la secretaria de
estado de Estados Unidos refiriéndose a los acuerdos de paz en Sierra
Leona a finales de los años 90, acuerdos en los que amnistiaba al FRU (Frente Revolucionario Unido) de cualquier atrocidad que podían haber cometido durante la guerra civil de aquel país. Esta clemencia tan injusta, a ojos del mismo Kofi Annan,
la defendió la estadista estadounidense por la necesidad de contar con
un entorno seguro para permitir el desarrollo del país, destrozado por
la confrontación (Campbell, 2003).
Una de las razones dadas a la permanencia de los estados fallidos
en esta categoría es la falta de seguridad. Así en Mogadiscio los
comercios nunca pueden dejarse cerrados por miedo a ser saqueados (Bowden, 2002), en la antigua Rhodesia del Sur muchos niños no podían acudir a la escuela por el temor a ser reclutados por la ZANU( Unión Nacional Africana de Zimbabue ) o la ZAPU ( Zimbabwe African People's Union ) (Moorcraft y McLaughlin, 2008).
Algunas de las más famosas o las más famosas actuaciones para restaurar la seguridad las ha realizado la ONU bajo sus Fuerzas de Mantenimiento de la Paz conocidos por cascos azules; pero otras organizaciones supranacionales como la OTAN ( Oganización del Tratado del Atlántico Norte)
también han destacado soldados en distintas partes del mundo. Estas
misiones están integradas por contingentes militares y civiles para
obtener objetivos muy variados.
La primera de dichas misiones se llevó a cabo en Palestina,
su cometido consistía únicamente en observar e informar a la ONU. Por
su parte, la primera donde se enviaron fuerzas armadas de interposición
se realizó tras la Guerra de Suez en 1956. Posteriormente se desplegaron varias más entre la que destacó la del Congo por su gran envergadura y múltiples objetivos
Esta operación dejó a la ONU exhausta y casi sin recursos, pero otorgó
experiencia a la Organización para realizar misiones posteriores en las
décadas de 1980 y 1990.
Debido en parte a la Guerra fría, las misiones de paz sufrieron un parón entre 1978 y 1988, pero desde entonces han proliferado tanto en cantidad como en importancia logística y humana, llegando a suponer una crisis de éxito (Sánchez, 1995). Estas misiones no tienen un reglamento preestablecido, ni un
mandato único para todas. Sus normas de actuación han ido
desarrollándose y creándose con el tiempo.
Por esta naturaleza improvisada, las normas pueden cambiarse y de hecho
en varios conflictos se han cambiado. Incluso los dirigentes de la ONU
han solicitado dichos cambios a la vista de las circunstancias. De esta
forma, Kofi Annan solicitó que los cascos azules enviados a la ya citada
Sierra Leona no fueran como una fuerza neutral, sino como aliados del
gobierno de Freetown para detener las matanzas realizadas por el FRU (Campbell, 2003).
Pero hasta estas misiones sufren de críticas.
Entre ellas pueden citarse:
- Inacción por indefinición de objetivos, como en Bosnia Herzcegovina
- Denuncias de parcialidad, cuando no de participación directa. Es el caso de los bombardeos realizados por los Saab 35 Draken suecos de la ONU en otoño de 1961 en la región de Katanga, Congo. Dichos bombardeos se llevaron a cabo contra los intereses de la Unión Minera del Alto Katanga, enemiga de la sueca Grangesberg Oxelosund Traffic cuyo presidente era hermano del entonces secretario general de la ONU, Dag Hammarskjoelb. Asimismo el comandante de los cascos azules durante algún tiempo fue el mismo que representó a la empresa sueca en el Líbano y seguía estando a sueldo de la minera escandinava (Defensa, 1997).
- Denuncias de violación de Derechos Humanos y abuso de poder. Como denunció Amnistía Internacional contra miembros de las fuerzas armadas de Pakistán, Estados Unidos, Italia y Canadá en el conflicto de Somalia.
Asimismo, varios autores y protagonistas destacados de estas misiones
sostienen que muchas veces no son parte de la solución, sino del
problema. Así Roméo Dallaire,
jefe de la misión de la ONU en Ruanda en 1994, afirma que la ONU como
tal no existe porque son sus miembros, y en Ruanda la retirada de los
estadounidenses y belgas fue lo que provocó el genocidio, que pudo
haberse parado con 5500 soldados (Foreing Policy, 2011). Por su parte, Peter Galbraith
sostiene que sumado a la falta de medios y hombres se puede añadir el
"factor gallina" al no desear el Consejo de Seguridad oponerse a un
dirigente conflictivo. Para Galbraith eso sucedió en Afgansitán cuando
la ONU no quiso reconocer el fraude perpetrado en los comicios por Hamid Karzai, lo que deslegitimaría al futuro gobierno y a la misión de la ONU, además de dar fuerzas a los talibán (Foreing Policy, 2011).
En el mismo apartado aparece también la seguridad interior frente a
robos, chantajes, actos vandálicos, etc. En muchos países las zonas más
podres llegan a albergar grupos equipados con armas de una capacidad
pareja a las utilizadas por las fuerzas de seguridad.Para este fin resulta esencial la labor de las fuerzas de seguridad, no
tanto militares, que impongan la ley y garanticen un entorno apropiado
para el progreso económico y social.
Sin embargo, como ha advirtió Amnistía Internacional, al menos cuatro
requisitos son necesarios para obtener buenos resultados en seguridad
interna:
- Estar las fuerzas bien y puntualmente remuneradas, para frenar la corrupción ante sueldos miserables.
- Estar bien formadas en los distintos tipos de técnicas policiales como antidisturbios, investigación, Derechos Humanos, etc. Por esta razón en numerosas ocasiones las misiones de paz de la ONU incluyen también policiales, las cuales forman a los nuevos policías, misión que los militares no pueden asumir por no haber sido entrenados para ello.
- Que la formación sea de grupos enteros y no de individuos, para evitar el rechazo y el aislamiento de las personas formadas al volver a sus unidades y querer aplicar los conocimientos adquiridos.
- Disponer del material adecuado. Como se ha visto en países como Sudáfrica en tiempos del Apartheid, según Alfonso Rojo (Rojo, 1993), en muchos casos la policía no contaba con material antidisturbios. Si un agente no posee escudo ni defensa y sólo cuenta con su arma de fuego, utilizará esta arma para disolver una protesta o un tumulto, especialmente si ve su vida en peligro. Por el contrario, si se cuenta con casco, escudo, ropa y capucha ignífuga... su presencia la ayudará a imponerse y podrá utilizar otros métodos antes de recurrir a instrumentos letales.
La transferencia de competencias y descentralización
En varios países, como es el caso de Perú,
se ha practicado una política de transferir competencias
gubernamentales a las distintas provincias, departamentos o la división
administrativa correspondiente. Según Urieta Vaquerizo (2004)
este intento perseguía lograr un mejor reparto del empleo, la riqueza y
contribuir a fomentar el desarrollo de las provincias. Dicha pretensión
ya se formuló tras la independencia de países como Perú y ha tenido
varios intentos sucesivos, en su mayoría impedidos por la
hiperinflacción o el terrorismo.
En 2004, cuando los ataques de grupos como Sendero Luminoso habían descendido bastante, se comprobó que Lima
recibía más de la mitad del presupuesto administrativo y con el más de
la mitad de los funcionarios y empleados públicos, además de más de la
mitad de las inversiones privadas para satisfacer las necesidades de
dicho personal.
El objetivo de esta política, según Luis Solari de la Fuente y Urieta Vaquerizo (2004, p. 16),
era transferir recursos y personal de la capital a otras
administraciones con el doble fin de reducir los gastos de viaje por
asuntos administrativos y aumentar la renta de dichos departamentos
gracias a la llegada de funcionarios y recursos económicos. Con estas
acciones se pretendía contener la emigración hacia las grandes ciudades,
especialmente la capital de cada nación. Sin embargo, en el ya citado
caso de Perú, esta iniciativa parece haber fracasado, entre otros
factores porque la inversión privada siguió concentrándose en la Capital, teniendo a las provincias como meras proveedoras de materias primas (Urieta Vaquerizo, 2004), con lo que no se ha detenido el desplazamiento hacia la principal ciudad del país.
El Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional
Tanto el Banco Mundial como el Fondo Monetario Internacional tuvieron su primer antecedente en el ya citado Plan Marshall.
Los 13 000 millones de dólares de la época que los Estados Unidos
prestó a las naciones europeas tras la Segunda Guerra Mundial fueron un
empuje decisivo a la reconstrucción de sus aliados y constituyó un gran
éxito (Moyo, 2009). Por tanto se vio posible repetirlo a escala mundial.
A la vista de los resultados obtenidos en Europa se decidió continuar
esa política con instituciones dentro de la ONU que canalizaran ayudas
similares a las entregadas por el Plan estadounidense. En 1947 ya
existían dos instituciones que podían desempeñar esa misión:
El Fondo Monetario Internacional
perseguía conceder posibles ayudas a países en situaciones económicas
difíciles, ya fuesen coyunturales o estructurales. Esta institución
adquiriría con el tiempo nuevos cometidos, pero unos de los principales
seguiría siendo la concesión de créditos y préstamos a naciones con
problemas de liquidez, no necesariamente con problemas de desarrollo.
El Fondo realizaba y realiza estudios del país solicitante y exigía determinadas reformas para conceder las sumas solicitadas.
Por su parte, el futuro Grupo Banco Mundial
se marcaría como misión conceder créditos y préstamos con un interés
bajo a naciones con dificultades conseguir financiación en los mercados
internacionales, dichos recursos económicos deberían destinarse a
realizar inversiones en infraestructura, educación o sanidad, entre
otras.
Asimismo, las reformas estructurales exigidas por el Fondo Monetario
Internacional han sido contestadas y discutidas duramente por distintos
autores y organismos. Es el caso de la CEPAL,
institución que ha criticado la demanda de abrir el mercado de la
nación solicitante para permitir la entrada de productos extranjeros,
generalmente más baratos y/o de mejor calidad que los nacionales. Lo que
termina suponiendo la ruina de las industrias locales.
Por lo que al Grupo Banco Mundial respecta, existe una corriente de
pensamiento crítica, no ya los interés pedido o los avales exigidos,
sino con la propia existencia de dichas organizaciones y el dinero que
ofrecen, aun suponiendo que fuese a fondo perdido. La zambiana Dambisa
Moyo afirma que muchos países africanos, ante la falta de recursos
importantes y de una población bien formada que atrajera inversiones
extranjeras, convierte la ayuda internacional en la única fuente de
ingresos (Moyo, 2009) y no en una fuente para financiar el desarrollar, lo que hace
que dichos fondos no se inviertan en infraestructuras, simplemente se
gasta en pagar el gasto corriente.
Pero las críticas a estas dos instituciones traspasan lo meramente
económico. Desde ámbitos sociales, culturales e incluso de seguridad y
militares, se ha criticado el poder que estas instituciones llegan a
reunir y lo duro de las condiciones pedidas o simplemente insinuadas,
que llegan incluso a cuestiones de seguridad interna y soberanía
nacional con consecuencias a veces dramáticas. Un ejemplo lo da Greg Campbell durante la Guerra civil de Sierra Leona. En aquel conflicto varios cientos de mercenarios contratados por Executive Outcomes lograron detener a las fuerzas del FRU a las puertas de Freetown (van Heerden, 2012). Sin embargo estos dos organismos amenazaron al
gobierno sierraleonés con no concederle las cantidades solicitadas de
mantener dicha línea de defensa. A cambio los dos organismos no dieron
garantías para proteger a la población, únicamente promesas de enviar
una fuerza panafricana. La amenaza de no concederle créditos surtió
efecto y Executive Outcomes se retiró, dejando indefenso al gobierno y a
los habitantes. Freetown fue tomada y saqueada durante la Operación Nada con Vida.
En esa operación, continua relatando el autor, miles de personas fueron
asesinados o sufrieron violaciones y mutilaciones en manos, pies,
labios... por los soldados del FRU.
La lucha contra la pobreza
Una de las formas que se aducen para lograr que un país o región
pueda superar el subdesarrollo es elevar la renta de sus ciudadanos más
pobres. Han surgido varias iniciativas como las emprendidas por Bill Gateso el catedrático de Bangladés Muhammad Yunus, quien inventó el concepto de los microcréditos y de la garantía social en 1976.
Según Yunus la actitud de los bancos no podía constituir una solución
para la pobreza ni constituyen una alternativa al alcance de los
emprendedores con menos recursos, porque la banca siempre solicita
numerosos avales que los pobres nunca podrán reunir (Yunus, 2007).
Yunus siguió su experiencia y comenzó a pedir como aval no una
propiedad o un sueldo sino que el proyecto para el que solicitaba los
prqueños créditos estuviera integrado en el barrio, pueblo o ciudad
donde se solicitara.
La concesión de un microcrédito se consigue si el emprendedor demuestra
que sus vecinos le acepta y acudirán a él para satisfacer sus demandas,
más aún si hay otros solicitantes vecinos suyos a la espera de
microcréditos, los cuales se esforzarán para que prospere la iniciativa
y, así, ver ellos aprobadas después su solicitud (Yunus, 2007).
La idea constituyó un éxito completo y dio lugar al Grameen Bank junto a otros proyectos.Sin embargo, también cuenta con detractores. Según el diario español El Mundo
algunos estudios afirman que los microcréditos pueden ayudar a los
menos pobres o a personas que pasan apuros sin ser pobres, pero no
realmente a los más necesitados del mundo. En contra, proponen regalar a
los más necesitados del Planeta cabras u otro tipo de ganado en lugar de cargarlas con deudas.
Por su parte el indú Jockin Arputham
ha propuesto la opción de que los ayuntamientos concedan el terreno
donde a las personas o familias han instalado sus infraviviendas. De
esta forma se consigue cierta seguridad frente a posibles derribos o
desalojos, lo que a su vez permite instalar negocios, recibir servicios
públicos como la luz y el agua corriente e incluso solicitar préstamos
avalados por su propiedad.
A este respecto distintos ayuntamientos esgrimen la dificultad de
localizar al auténtico inquilino de las infraviviendas, debido a varias
causas, como cambios constantes de manos o recelo ante los poderes
públicos.
El control de armas
En numerosas ocasiones varias organizaciones e instituciones han vinculado el tráfico incontrolado de armas, en especial las armas ligeras, con el subdesarrollo. Esta misma relación la defienden varias naciones en declaraciones oficiales, caso de la de Managua e incluso se declara explícitamente en la de Ginebra.Según estos documentos el gasto en armamento reduce las capacidades de
los estados para invertir ese capital en otros apartados relacionados
con el desarrollo. En segundo lugar las armas aumentan el gasto en sanidad por los muertos y heridos que provocan.
Sin embargo, las declaraciones de los países no siempre van paralelas
a sus actuaciones. En numerosas ocasiones naciones firmantes y/o
participantes en dichas declaraciones se han visto involucradas en
ventas de armas incontroladas, como Bolivia.
Asimismo, la partida de defensa, ya sea interior o exterior, no puede
ni debe quitarse porque la defensa y la seguridad son el primer
requisito que necesita el desarrollo, como se ha indicado.
En tercer lugar, muchas naciones subdesarrolladas cuentan con una
rentable industria propias de armas, caso de Egipto donde el gobierno es
uno de los principales clientes, pero también han vendido a la CIA (Crile, 2008).
En otras ocasiones, la industria de armamento supone uno de los escasos
ingresos nacionales de divisas, es el caso de Corea del Norte quien
vende sus misiles balísticos a un precio muy competitivo, como también
tecnología nuclear de plutonio, constituyendo estas dos partidas el principal ingreso del país (Nitikin, 2009). En otras ocasiones esta industria no tiene por qué
ser la principal, pero sí uno de los motores de su economía, por el
carácter de alta tecnología y otras aplicaciones punteras que de ella se
desprende.
Por lo tanto, la industria y comercio de armas, controlada o no, es
tenida por muchos autores y países como una baza para el desarrollo y no
al revés. Tratar de controlar las armas con mecanismos de trazabilidad (serie de procedimientos que permiten seguir el proceso de evolución de un producto en cada una de sus etapas.) por ejemplo, supondría un freno a las ventas y a los ingresos que
generan, prosigue esta línea de pensamiento. Muchos compradores no
desean adquirir armas que se pueda trazar su procedencia y antes o después encontrarán un vendedor que se las suministre sin posibilidad de trazar su procedencia.
La ayuda para el desarrollo
Bajo muy distintas formas las naciones más ricas han ido creando
programas para fomentar el desarrollo en el mundo. Dichos programas son
de muy diversos tipos (créditos, formación, financiación, transferencias
tecnológicas, etc) y emprendidos de diversas formas. Así universidades, ONG y gobiernos de distintos tamaños han implantado programas y creados redes logísticas en distintos países
para recibir y tramitar demandas de ayuda, enviar fondos, colocar a los
cooperantes y supervisar las concesiones de ayuda.
Dichas ayudas podrían agruparse en tres tipos (Moyo, 2009)
- Ayuda de emergencia o Ayuda humanitaria: es la entregada para situaciones catastróficas puntuales, con el fin de paliar las necesidades más apremiantes: alimentos, medicinas, ropa, calzado, transportes, tiendas de campaña, etc. Aunque varias veces estas partidas en el fondo son ayuda al desarrollo para naciones contra las que se ha decretado algún tipo de embargo, por ejemplo, enviar material y maquinaria de construcción para sustituir las tiendas por edificaciones o enviar depuradoras en lugar a agua potable.
- Ayuda caritativa: es la suministrada por ONG sobre el terreno sin pasar por intermediarios. Puede ser de muchos tipos: alimentos, profesores, becas, material didáctico, maquinaria...
- Ayuda al desarrollo o ayuda sistemática: es la realizada entre gobiernos o entre un gobierno y una organización supranacional, caso del Grupo Banco Mundial. Esta es la mayor ayuda en cuanto a cantidad y también una de las más criticadas como se ha indicado, hasta el punto de llamarla La ayuda de la muerte (Moyo, 2009).
Pese a que la cooperación se realiza por muchas vías, generalmente
son los gobiernos nacionales quienes disponen de más medios para ello y
también es norma común que funden un organismo encargado de centralizar
todas esas la ayudas, un caso típico sería la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).
Todas estas misiones no serían en último término acciones para
desarrollar un país o región en sí mismas, sino una forma de potenciar
las acciones que lo desarrollarán y es esta característica, ser un medio
para posibilitar los planes de ayuda, una de sus principales
desventajas. Como se ha indicado lo que se busca es potenciar al país o
región ayudando en proyectos de muy diversos tipos, por tanto lo primero
es elaborar un proyecto, es la denominada ayuda bajo demanda
y muchas naciones no cuentan con los profesionales y a veces ni
siquiera con los medios para elaborar proyectos sólidos que puedan ser
después estudiado y financiados. Un ejemplo lo constituye Haití tras el
terremoto de 2010, países como España ofrecieron ayuda bajo demanda y
meses después no se había solicitado ni la mitad de la misma por carecer
de medios el estado haitiano para confeccionar proyectos apropiados. En
otras ocasiones lo que frena esta ayuda no es el proyecto en sí, sino
las condiciones puestas por los gobernantes receptores, como por ejemplo
que la mayor parte del montante pase antes por manos gubernamentales,
lo que muchos donantes no están dispuestos a permitir por ser un foco de
corrupción e inoperancia.
Pero una de las autoras críticas con este tipo de cooperación, Danvina (Moyo, 2009),
indica que no debería ponerse como una vía para de superar el
subdesarrollo, sino como una de las causas del mismo, de forma similar
al caso de la financiación ofrecida por el Grupo Banco Mundial. La
zambiana aporta varios ejemplos en su libreo La ayuda de la muerte,
uno es el envío masivo de mosquiteras a zonas palúdicas o con otras
epidemias transmitidas por insectos. Acciones así, realizadas con la
mejor intención, llevan a la quiebra y la miseria a los productores
locales de dichos productos, contribuyendo al subdesarrollo del país.
Crítica
Una de las críticas clásicas a la dicotomía
desarrollo/subdesarrollo ha sido elaborada por la teoría de la
dependencia. Despegándose de las teorías más convencionales sobre el
desarrollo y la modernización, la teoría de la dependencia afirma que,
en el plano político-social existe algún tipo de dependencia en las situaciones de subdesarrollo, y que esa dependencia empezó históricamente con la expansión de las economías de los países capitalistas originarios. La dependencia de la situación de subdesarrollo implica socialmente una forma de dominación. Esta teoría prefiere utilizar las nociones de liberación/dependencia
y desecha las ideas de desarrollo/subdesarrollo y denuncia que existe
una confusión entre las nociones de «desarrollo» y «sistema capitalista»
y que esta confusión encubre unas relaciones de subordinación entre
regiones.

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