jueves, 15 de septiembre de 2016

PAISES DESARROLLADOS Y SUBDESARROLLADOS


     En la búsqueda de un concepto adaptado 
                         a  nuestros saberes

País Desarrollado (Concepto tradicional)

      El término país desarrollado se refiere a países que han logrado un alto grado de industrialización (actualmente o históricamente), y cuyos habitantes disfrutan de un alto estándar de vida. Generalmente un País desarrollado Promedia un IDH (Índice de desarrollo humano) que puede ser de entre 0,800 a 1; y Un PIB  (Producto interno bruto) per cápita de 18,500 en Adelante.

     Otros sinónimos utilizados comúnmente son,economías avanzadas, países industrializados, países con mayor desarrollo económico y países del primer mundo.

A aquellos países que no pertenecen a este grupo se les llama comúnmente países en vía de desarrollo,países subdesarrollados, y países del segundo o tercer mundo.
 

Otras  definiciones

     Kofi Annan, ex secretario general de las Naciones Unidas, definió un país desarrollado como aquel que provee a sus habitantes una vida libre y saludable en un ambiente seguro»
     En el informe de desarrollo humano del  2013, El ascenso del sur: progreso humano en un mundo diverso, expresa que el IDH no es suficiente para medir el nivel de desarrollo de un país. El concepto del desarrollo humano es mucho más amplio de los indicadores que recoge el IDH o cualquier otro índice compuesto del Informe sobre Desarrollo Humano (IDH ajustado por la Desigualdad, Índice de Desigualdad de Género e Índice de Pobreza Multidimensional). El IDH, por ejemplo, no refleja la participación política ni las desigualdades de género. El IDH y los demás índices compuestos sólo ofrecen una representación amplia sobre algunas de las cuestiones clave del desarrollo humano, las desigualdades de género y la pobreza humana. Para obtener una idea más completa del nivel de desarrollo humano de un país es necesario analizar los demás indicadores y datos presentados en el anexo estadístico del Informe.

Países con muy alto IDH y no industrializados

Por los argumentos anteriores no se debe confundir país con muy alto IDH con país industrializado. A continuación los casos más importantes:

En América

  • Chile tiene un IDH muy elevado y es un país de ingresos altos, pero es un país con una industrialización insuficiente como para que se le considere desarrollado, por lo cual aún no integra la lista de economías avanzadas del FMI.
  • Argentina actualmente tiene un IDH muy elevado, y es uno de los principales países que fabrican productos industriales en Latinoamérica, sin embargo al igual Chile aún no logra una industrialización suficiente para integrar la lista de economías avanzadas del FMI
  • Países como Barbados está catalogado como un país de ingresos altos, pero no son polos industriales ni tecnológicos. Sus economías están centradas en el sector terciario, sin mantener desarrollo industrial y con un IDH medio.

En Asia

  • Arabia Saudita, Los Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Qatar cuentan con industrias muy grandes y economías fuertes, pero no se les a ha podido considerar como países desarrollados debido al falta de libertad de ciudadanía que es causada por las leyes basadas en el Islam que rigen a los países.

En África

  • El único país del continente africano que ha estado en muchas discusiones sobre su desarrollo ha sido Sudáfrica pero nunca ha podido ser clasificado de una manera correcta, esto es debido a eventos históricos en el país a través de los años. Durante la época del apartheid en los años 70 y 80 muchos clasificaron a Sudáfrica como un país desarrollado pero otros no lo consideraban adecuado debido a que las zonas blancas del país eran las desarrolladas mientras que las zonas negras estaban increíblemente subdesarrolladas. Después del fin del apartheid el país contaba con la industria y una fuerte nueva economía, pero desgraciadamente la calidad de vida quedó en un nivel medio para todos los ciudadanos sean blancos o negros lo que causó que no fuera considerada una nación desarrollada.

Deducciones

     Debido a que hay países con un alto nivel de vida que no tienen, ni tuvieron en el pasado, a la ciencia ni a la industria como motores de su economía, se concluye que el nivel de industrialización e innovación no es un criterio absoluto para evaluar el desarrollo de una nación que en suma es el desarrollo de sus habitantes.
     Algunas naciones, como las Mediterráneas, tienen como motor económico la construcción civil, el turismo, la agricultura y los servicios. Otros incluyen el turismo y las facilidades fiscales. También hay países que se benefician de grandes recursos minerales como motores de la economía y el desarrollo. La existencia de naciones que han tenido como fuente principal de su economía la industria e innovación, como por ejemplo permiten establecer una correlación entre industria y desarrollo. Los estados muy industriales y tecnológicos terminan logrando un alto desarrollo porque venden sus productos en todo el mundo. No todas las naciones del primer mundo son necesariamente sociedades altamente industrializadas.
      La utilización de las expresiones "industrializado" como sinónimo de "desarrollado" y "no industrializado" como significado de "subdesarrollado" son una generalización del lenguaje que no reflejan los complejos matices y distintas realidades regionales.

 

Cuadro comparativo

     Cuadro comparativo de países con "muy alto" desarrollo humano, según el PNUD (Programa de Naciones Unidas); de economías "avanzadas", según The World Factbook  (libro mundial de hechos) de la CIA; Comité de Ayuda al Desarrollo, según el OCDE (Organización para la Cooperación de Problemas Económicos); de economías "avanzadas", según el FMI; (Fondo Monetario Internacional) y de economías de "alto ingreso", según el Banco Mundial.
Países IDH "muy alto" CIA EA OCDE CAD FMI EA BM AI
Bandera de Alemania Alemania
Bandera de Andorra Andorra No sin datos
Bandera de Antigua y Barbuda Antigua y Barbuda No No No No
Bandera de Arabia Saudita Arabia Saudita No No No
Bandera de Argentina Argentina No No No ¿?*
Bandera de Aruba Aruba sin datos No sin datos No
Bandera de Australia Australia
Bandera de Austria Austria
Bandera de Bahamas Bahamas No No No No
Bandera de Barbados Barbados No No No No
Bandera de Baréin Baréin No No No
Bandera de Bélgica Bélgica
Bandera de Bermudas Bermudas sin datos No sin datos
Bandera de Brunéi Brunéi No No No
Bandera de Canadá Canadá
Bandera de Qatar Catar No No No
Bandera de Chile Chile No No No
Bandera de Chipre Chipre No
Bandera de Ciudad del Vaticano Ciudad del Vaticano sin datos sin datos sin datos sin datos
Bandera de Corea del Sur Corea del Sur
Bandera de Croacia Croacia No No No
Bandera de Curazao Curazao sin datos No No sin datos
Bandera de Dinamarca Dinamarca
Bandera de Emiratos Árabes Unidos Emiratos Árabes Unidos No No No
Bandera de Eslovaquia Eslovaquia
Bandera de Eslovenia Eslovenia
Bandera de España España
Bandera de Estados Unidos Estados Unidos
Bandera de Estonia Estonia No No
Bandera de Finlandia Finlandia
Bandera de Francia Francia
Bandera de Gibraltar Gibraltar sin datos No No sin datos sin datos
Bandera de Grecia Grecia
Bandera de Groenlandia Groenlandia sin datos No sin datos sin datos
Bandera de Guam Guam sin datos No sin datos sin datos
Bandera de Guernsey Guernsey sin datos No sin datos sin datos
Bandera de Guinea Ecuatorial Guinea Ecuatorial No No No No
Bandera de Hong Kong Hong Kong No
Bandera de Hungría Hungría No No No
Bandera de Irlanda Irlanda
Bandera de Isla de Man Isla de Man sin datos No No sin datos
 Isla de San Martín sin datos No sin datos sin datos
Bandera de Islandia Islandia
Bandera de Islas Caimán Islas Caimán sin datos No No sin datos
 Islas del Canal sin datos No No sin datos
Bandera de Islas Feroe Islas Feroe sin datos No sin datos
Bandera de Islas Marianas del Norte Islas Marianas del Norte sin datos No No sin datos
Bandera de Islas Turcas y Caicos Islas Turcas y Caicos sin datos No sin datos sin datos
Bandera de Islas Vírgenes de los Estados Unidos Islas Vírgenes de los Estados Unidos sin datos No No sin datos
Bandera de Israel Israel No
Bandera de Italia Italia
Bandera de Japón Japón
Bandera de Jersey Jersey sin datos No sin datos sin datos
Bandera de Kuwait Kuwait No No No
Bandera de Letonia Letonia No No
Bandera de Liechtenstein Liechtenstein No sin datos
Bandera de Lituania Lituania No No No
Bandera de Luxemburgo Luxemburgo
Bandera de Macao Macao sin datos No No sin datos
Bandera de Malta Malta No
Bandera de Mónaco Mónaco sin datos No sin datos
Bandera de Noruega Noruega
Bandera de Nueva Caledonia Nueva Caledonia sin datos No sin datos sin datos
Bandera de Nueva Zelanda Nueva Zelanda
Bandera de Rusia Rusia No No No No
Bandera de Omán Omán No No No No
Bandera de Países Bajos Países Bajos
Bandera de Polinesia Francesa Polinesia Francesa sin datos No No sin datos
Bandera de Polonia Polonia No No
Bandera de Portugal Portugal
Bandera de Puerto Rico Puerto Rico sin datos No No sin datos
Bandera de Reino Unido Reino Unido
Bandera de República Checa República Checa
Bandera de Taiwán República de China sin datos No
Bandera de San Cristobal y Nieves San Cristóbal y Nieves No No No No
Bandera de San Marino San Marino sin datos No
Bandera de Singapur Singapur No
Flag of Sint Maarten.svg Sint Maarten sin datos No No No
Bandera de Suecia Suecia
Bandera de Suiza Suiza
Bandera de Trinidad y Tobago Trinidad y Tobago No No No No
Bandera de Uruguay Uruguay No No No No

NOTA* Argentina fue suprimida de la catalogación de país de ingresos altos en espera de la publicación de la revisión de las cuentas nacionales de ese país.

Lista de países y dependencias desarrollados, según todos los criterios

 

Esta es la lista de países y dependencias con IDH muy alto, ingresos altos y considerados economías avanzadas.
Países
Bandera de Alemania Alemania
Bandera de Andorra Andorra
Bandera de Australia Australia
Bandera de Austria Austria
Bandera de Bélgica Bélgica
Bandera de Canadá Canadá
Bandera de Chipre Chipre
Bandera de Corea del Sur Corea del Sur
Bandera de Dinamarca Dinamarca
Bandera de Eslovaquia Eslovaquia
Bandera de Eslovenia Eslovenia
Bandera de España España
Bandera de Estados Unidos Estados Unidos
Bandera de Estonia Estonia
Bandera de Finlandia Finlandia
Bandera de Francia Francia
Bandera de Grecia Grecia
Bandera de Irlanda Irlanda
Bandera de Islandia Islandia
Bandera de Israel Israel
Bandera de Italia Italia
Bandera de Japón Japón
Bandera de Letonia Letonia
Bandera de Liechtenstein Liechtenstein
Bandera de Lituania Lituania
Bandera de Luxemburgo Luxemburgo
Bandera de Malta Malta
Bandera de Noruega Noruega
Bandera de Nueva Zelanda Nueva Zelanda
Bandera de Países Bajos Países Bajos
Bandera de Portugal Portugal
Bandera de Reino Unido Reino Unido
Bandera de República Checa República Checa
Bandera de San Marino San Marino
Bandera de Singapur Singapur
Bandera de Suecia Suecia
Bandera de Suiza Suiza
Dependencias
Bandera de Ciudad del Vaticano Ciudad del Vaticano
Bandera de Hong Kong Hong Kong
Bandera de Macao Macao
Bandera de Mónaco Mónaco
Bandera de Taiwán Taiwán

Lista de países con "muy alto" índice de desarrollo humano

Países en el cuartil superior de la lista de países por Índice de Desarrollo Humano.
Países IDH 2015
Bandera de Noruega Noruega 0,944
Bandera de Australia Australia 0,935
Bandera de Suiza Suiza 0,930
Bandera de Dinamarca Dinamarca 0,923
Bandera de Países Bajos Países Bajos 0,922
Bandera de Alemania Alemania 0,916
Bandera de Irlanda Irlanda 0,916
Bandera de Estados Unidos Estados Unidos 0,915
Bandera de Canadá Canadá 0,913
Bandera de Nueva Zelanda Nueva Zelanda 0,913
Bandera de Singapur Singapur 0,912
Bandera de Hong Kong Hong Kong 0,910
Bandera de Liechtenstein Liechtenstein 0,908
Bandera de Suecia Suecia 0,907
Bandera de Reino Unido Reino Unido 0,907
Bandera de Islandia Islandia 0,899
Bandera de Corea del Sur Corea del Sur 0,898
Bandera de Israel Israel 0,894
Bandera de Luxemburgo Luxemburgo 0,892
Bandera de Japón Japón 0,891
Bandera de Bélgica Bélgica 0,890
Bandera de Francia Francia 0,888
Bandera de Austria Austria 0,885
Bandera de Finlandia Finlandia 0,883
Bandera de Eslovenia Eslovenia 0,880
Bandera de España España 0,876
Bandera de Italia Italia 0,873
Bandera de República Checa República Checa 0,870
Bandera de Grecia Grecia 0,865
Bandera de Estonia Estonia 0,861
Bandera de Brunéi Brunéi 0,856
Bandera de Chipre Chipre 0,850
Bandera de Qatar Catar 0,850
Bandera de Andorra Andorra 0,845
Bandera de Eslovaquia Eslovaquia 0,844
Bandera de Polonia Polonia 0,843
Bandera de Lituania Lituania 0,839
Bandera de Malta Malta 0,839
Bandera de Argentina Argentina 0,836
Bandera de Emiratos Árabes Unidos Emiratos Árabes Unidos 0,835
Bandera de Chile Chile 0,832
Bandera de Portugal Portugal 0,830
Bandera de Hungría Hungría 0,828
Bandera de Baréin Baréin 0,824
Bandera de Letonia Letonia 0,819
Bandera de Croacia Croacia 0,818
Bandera de Kuwait Kuwait 0,815
Bandera de Montenegro Montenegro 0,816





País Subdesarrollado

     Un país subdesarrollado se puede definir como el atraso de un país o región que, no habría alcanzado determinados niveles ( socio económicos, culturales ).
     El subdesarrollo también está relacionado con la pobreza, llegándose a incluir como países subdesarrollados a aquellos donde un tanto por ciento determinado de su población vive bajo el nivel de la pobreza. Esta definición choca con el problema de medición por un lado (¿Cómo se calcula la riqueza de un pueblo? ¿A partir de dónde una persona está bajo el nivel de la pobreza?) y por el otro la duda de si el subdesarrollo es sólo una cuestión económica, razón por la cual los índices de desarrollo han ido cambiándose y ampliándose con el tiempo.
     La palabra subdesarrollo suele emplearse con mucha frecuencia a los países del Tercer Mundo, hasta el punto de convertirse casi en un sinónimo (los países subdesarrollados son los países del Tercer Mundo, y viceversa). Una de las pocas diferencias entre los dos es que el primero no suelen emplearlo las personas que teóricamente pertenece a él por ser, cada vez más, un término peyorativo; mientras que el segundo es más aceptado, pese a contar con múltiples detractores.
Lo que sí está logrando cierto consenso en los últimos años es en afirmar que el desarrollo no va unido ni desunido a la felicidad. Es decir, lograr mejor alimentación, viviendas sólidas, alfabetización, empleo digno... no tiene porque hacer a la gente más infeliz o menos.
     
Para autores como Rodolfo Terragno (1994), la denominación que no tiene un significado claro. La Real Academia Española lo define como el atraso de un país o región, que no habría alcanzado determinados niveles (socio económicos, culturales). Respecto a la primera parte de la definición, atraso de un país o región, el consenso entre expertos y no expertos suele ser unánime, las discrepancias surgen cuando tratan de definirse los «determinados» niveles.
    Una segunda aproximación podría ser: una de las etapas por las que atraviesan los países y las sociedades en su progreso, especialmente progreso en Estado del Bienestar y capacidad económica. Esta postura fue defendida por autores como Roastod, sin embargo esta idea de ser una “etapa” dentro de un proceso más largo cuenta con muchos detractores (Sampedro, 1996), quienes opinan que el subdesarrollo puede llegar a no superarse nunca por múltiples factores,1 porque no son dos sistemas sino uno solo, "como las ruedas de un coche en las cuales por mucho que corran las de atrás jamás podrán alcanzar a las de adelante", entre ellos la CEPAL
(Comisión Económica para  América Latina y el Caribe) o el citado Sanpedro

     Otra posible definición sería: el subdesarrollo es una estructura socio-económica en la que predominan la agricultura, la ganadería, la pesca y la exportación de materias primas por llevar al país por el desarrollo de autoindependencia observándose pobreza generalizada. Según estas pautas Corea del Norte no sería un país subdesarrollado, o no al menos en la primera parte de su definición, pues una parte considerable de sus ingresos por exportaciones lo constituyen los misiles y la tecnología nuclear (Nitikin, 2009)
Un cuarto punto de vista considerar países subdesarrollados a todo aquel perteneciente al llamado Tercer Mundo, es decir, las naciones occidentales del norte constituirían el Primer Mundo, las naciones del antiguo Bloque del Este el Segundo Mundo y el resto sería el Tercer Mundo. Esta expresión fue desarrollada por el sociólogo Peter Wosley en los años sesenta (Terragno, 1994, p. 219) en una clara analogía con los tres estados de la Revolución Francesa. Esta definición no deja de ser discutida; pues estaría el caso de Albania, país dentro de la esfera socialista y por lo tanto perteneciente al Segundo mundo, que claramente era una nación subdesarrollada. Una de las pocas diferencias entre subdesarrollo y Tercer Mundo estriba en que el primero no suelen emplearlo las personas que teóricamente pertenecen a él por ser (Terragno, 1994), cada vez más, peyorativo; así, es muy difícil escuchar la expresión Primer Mundo en países considerados desarrollados. Mientras, Tercer Mundo es más aceptado por unos y por otros.

     El subdesarrollo también está muy relacionado con la pobreza, como indicó José Luis Sampedro en varias obras, llegándose a incluir como países subdesarrollados a aquellos donde un tanto por ciento determinado de su población vive bajo el nivel de la pobreza. Esta definición choca con el problema de medición por un lado, ¿Cómo se calcula la riqueza de un pueblo? ¿A partir de dónde una persona está bajo el nivel de la pobreza?, y por el otro la duda de si el subdesarrollo es sólo una cuestión económica; razones ambas por la cual los índices de desarrollo han ido cambiándose y ampliándose con el tiempo, como se verá más adelante.
Generalmente la expresión hace referencia a países aunque también puede utilizarse para designar a determinadas zonas o regiones e, incluso, a formas de pensar o subsistir: “mentalidad subdesarrollada” por aquella que espera resolver sus problemas con ayuda exterior.

Características de los países subdesarrollados

Como se ha indicado varios son los aspectos para considerar a un país o región como subdesarrollada. Entre los más comunes podemos citar:
  • Economía basada en el sector primario.
  • Comercio exterior desfavorable.
  • Elevada tasa de mortalidad infantil.
  • Desocupación y subocupación masiva.
  • Sobrepoblación relativa.
  • Bajo nivel educativo.
  • Ingreso bajo, mal distribuido e irracionalmente utilizados.
  • Régimen político corrupto.
  • Falta de instituciones democráticas.
  • Dependencia política militar del extranjero.
  • Dependencia estructural que influye en toda la estructura socioeconómica y condiciona muchos rasgos principales del sistema del proceso de desarrollo.
  • Tecnología primitiva.
  • Desarrollo económico dependiente
  • Exportación de productos tropicales
  • Importación de productos manufacturados

Mapa del mundo según el IDH de los diferentes Estados a partir del Informe 2014.

     0,950 y mayor      0,900–0,949      0,850–0,899      0,800–0,849      0,750–0,799      0,700–0,749      0,650–0,699      0,600–0,649      0,550–0,599      0,500–0,549      0,450–0,499      0,400–0,449      0,350–0,399      menor a 0,350

Medición del subdesarrollo


Mapa de países por PIB per cápita en 2012, según el Banco Mundial. La renta per capita es un indicador objetivo y comparable, pero no explica todos los casos.

     Como se ha indicado al principio, uno de los principales problemas para delimitar el término es determinar el nivel o niveles a partir de los cuales un país o región puede ser considerado subdesarrollado.
Uno de los primeros criterios, sino el primero, se basaba en el Producto Nacional Bruto o PNB que la ONU emplea en su Índice de desarrollo humano, también el Grupo Banco Mundial lo prefiere al Producto Interior Bruto o PIB. La ventaja de ambos índices estriba en su casi objetividad, al ser datos medibles con relativa facilidades y también fácilmente comparable entre países.
     Asimismo, este dato de productividad se combina con el censo de la población o equivalente, otro dato empírico relativamente sencillo de obtener, ya sea por censo o por sondeo. Juntos arrojan la renta per cápita. Con las cifras de renta ya elaboradas sólo restaba colocar el listón bajo del cual se puede considerar a un país como subdesarrollado. Sin embargo, la renta per cápita posee un efecto perverso: muchos estados disponían y disponen de un determinado nivel, por ejemplo 21.000 dólares anuales, pero la distribución tan desigual de la riqueza hacía que, salvo las élites de esas naciones, la población viviera en unos niveles de desarrollo inferiores a los de países teóricamente más pobres (Terragno, 1994). Además, persiste la polémica de si el desarrollo es únicamente o principalmente un cuestión económica. 
      A pesar de lo anterior, para catalogar una economía como desarrollada o subdesarrollada tienen gran peso la categorización que le da el Banco Mundial, de Países de ingresos altos, medios y bajos, además las Economías avanzadas del Fondo Monetario Internacional y el Índice de desarrollo humano.
Otra clasificación es la empleada por la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos)  que analiza el nivel de renta junto con la longevidad y la alfabetización. Nuevamente salen casos como el de Azerbaiyán que cuenta con la mayor población de ancianos centenarios y su apariencia no es ni mucho menos la de un país desarrollado. Otro caso lo constituyen las monarquías del golfo Pérsico (Terragno, 1994) que pueden alcanzar estos índices, pero sus habitantes se ven obligados a trabajar en condiciones muy duras para poder subsistir, incluso con temperaturas “oficiosas” por encima de 50 grados.

     Por su parte la ONU, con su Índice de Desarrollo Humano, elaboró su catalogación basándose en más criterios, como la existencia de elecciones libres, la calidad de vida, los kWh  (energía)por persona y año o el número de líneas telefónicas, ahora más en desuso por la irrupción de la telefonía móvil, con el fin de obtener una lista más basada en criterios sociales y cotidianos frente a los más económico de la renta per cápita.
Los distintos indicadores anteriores arrojan diversas listas de países. Pese a que no suelen coincidir en todos los miembros, estas listas marcan ciertas líneas que podríamos ubicar unos cientos de kilómetros más al norte del trópico de Cáncer y unos cientos de kilómetros al sur del trópico de Capricornio.
    Los países que quedan en el interior de la zona acotada por estas líneas imaginarias serían países subdesarrollados. Sin embargo, como se ha indicado anteriormente y se puede apreciar en el mapa de la ONU, la lista de excepciones es muy larga y muy discutida porque también se incluye como país subdesarrollado a Albania y a lo largo de los ochenta a naciones que han sufrido procesos de «subdesarrollismo» como México o Argentina. Por el contrario, dentro de dichas líneas podrían quedar naciones de las llamadas en su día “emergentes” como Singapur y la provincia o país chino de Taiwán, cuando eran países desarrollados a finales del siglo XX y principios del XXI.

Historia del término y otras posibles denominaciones


Harry Truman en 1945,
 a quien se le atribuye pronunciar por primera vez el término "subdesarrollo".


     La palabra «subdesarrollo» no es nueva. Nació tras la revoluciones industriales, especialmente la Segunda revolución, cuando se constataba que no todas las naciones lograban dotarse de un sector secundario y seguían dependiendo de la agricultura, pesca y ganadería, principalmente (Reinert, 2002). Pero se le atribuye al presidente Harry Truman la primera pronunciación de la misma en un discurso pronunciado en 1949.

     La llamada Escuela Inglesa, con economistas como Adam Smith, postulaba que el mercado era relativamente transparente. La división del trabajo permitía el aumento de la riqueza y el mercado lograba la distribución de esa riqueza; así se conseguían crecimientos simétricos. El lugar donde se producían las manofacturas no sería de gran importancia para esta escuela, pues el mercado se ocuparía de redistribuir la riqueza. Sin embargo la observación de los hechos indicaba que la teoría era errónea o incompleta (Reinert, 2002).

     El hecho de que los distintos mercados no conseguían distribuir más o menos homogéneamente la riqueza fue resaltada por los economistas de la llamada Escuela Alemana. Economistas como Friedrich List, Karl Marx o Joseph Alois Schumpeter indicaron que el lugar de producción de las manofacturas es de gran importancia para el desarrollo, lo mismo que la división del trabajo puede incrementar la producción, pero no por ello la redistribución de lo conseguido con dicho trabajo. Autores como los antes citados, hicieron ver la importancia de los bienes de producción para incrementar la riqueza, como el empleo de tornos, fresadoras, troqueladoras. 
     Al mismo tiempo, hicieron hincapié también en el hecho de que los altos precios de estos bienes constituye una barrera para la entrada de nuevos competidores, mejor dicho, las máquinas necesarias para producir esa riqueza, más los conocimientos necesarios para manejar y reparar dichas máquinas, suponen una barrera para cualquier competidos que quisiera entrar a disfrutar de los beneficios que produce el mercado industrial. Al contrario que lo postulado por Smith, en el mercado industrial se rige por la competencia imperfecta y no por la perfecta (Reinert, 2002).
     Más aún, la barrera para acceder a la industrialización no concluye con poseer los conocimientos para instalar, manejar y reparar las máquinas industriales. Toda revolución industrial no puede llevarse a cabo sin una revolución demográfica que permita grandes poblaciones urbanas para manejar y mantener dicha maquinaria. A su vez esta no se dará sin una revolución agraria con la que alimentar a esas poblaciones. A estas debe sumarse la ya esbozada revolución económica, para realizar las ingentes inversiones que necesita toda empresa industrial. La industrialización acarrea un desarrollo de toda la sociedad. De esta forma la Escuela Alemana, al contrario que los postulados de la inglesa, crea modelos asimétricos, donde determinados grupos sociales, regiones y posteriormente países, se desarrollan y otras no lo hacen, o al menos, no a la misma velocidad. Es la Escuela Alemana la que comienza a cuñar el término desarrollo y subdesarrollo (Reinert, 2002).
     Con el tiempo distintos órganos internacionales, principalmente vinculados a la ONU como el Grupo Banco Mundial, han creado otros términos, para referirse sobre todo a países y no tanto al fenómeno en sí. 

     Pese a compartir causas y características, ninguno de los siguientes apelativos son sinónimo, aún cuando se utilicen como tales en varias ocasiones:
  • País menos desarrollado.
  • País en vías de desarrollo.
  • País emergente.
  • País recientemente industrializado.
  • BRIC.

Países menos desarrollados (PMD
     Es un término convencionalpara la clasificación de los países según su nivel de desarrollo económico, proveniente del inglés Least Developed Country (LDC). Según la definición utilizada en las Naciones Unidas, que creó el término en 1971, son los que muestran los indicadores socioeconómicos más bajos, especialmente en el Índice de Desarrollo Humano (IDH); y reúnen los tres criterios siguientes:
  • Baja renta per cápita: tres años de media inferior a 905 dólares USA, requiriéndose superar los 1,086 para superar la condición de menos desarrollado.
  • Debilidad en recursos humanos: comprobada con los indicadores de nutrición, salud, educación y alfabetización de adultos.
  • Vulnerabilidad económica: producida por la inestabilidad de la producción agraria, de las exportaciones de bienes y servicios, la concentración en la exportación de ciertas mercancías -monocultivos-, la escasa importancia económica de las actividades no tradicionales -economía de subsistencia-, las dificultades consiguientes a las pequeña escala del mercado nacional y las empresas o la repetición de desastres naturales, guerras o conflictos internos que causen desplazamientos masivos de la población.

Países en vías de desarrollo 

 Los países en desarrollo o países de desarrollo intermedio, son aquellos países cuyas economías se encuentran en pleno desarrollo económico partiendo de un estado de subdesarrollo o de una economía de transición. Si bien aún no alcanzan el estatus de los países desarrollados, han avanzado más que otros que aún son considerados países subdesarrollados.

     Los países en desarrollo son, según algunos autores, los países en transición de múltiples formas de vida tradicionales al estilo de vida moderno desde la revolución industrial en Inglaterra en los siglos XVIII y XIX.
Un país en subdesarrollo podría ser considerado en vías de desarrollo, o incluso emergente:
  • Cuando supera un determinado nivel de desarrollo humano, por encima de 0,800 de IDH (índice de desarrollo humano),
  • Tiene una Renta per cápita generalmente superior a los 8.000 dólares,
  • Tiene determinado tamaño de economía o despliegue económico  a pesar de no tener IDH por encima de 0,800 o ingresos per cápita altos, como es el caso de: China, India, Indonesia y otros.


País emergente  
  • Los países en transición son los que apenas están saliendo del subdesarrollo, gracias a recursos naturales y deslocalización industrial, acogiendo industrias de los países más avanzados, gracias a sus bajos costes productivos y facilidades empresariales. También se dominan países en vías de desarrollo.
  • Los países en vías de desarrollo, países en desarrollo o países de desarrollo intermedio; aquellos cuyas economías se encuentran en pleno desarrollo económico, partiendo de un estado de subdesarrollo o de una economía de transición.
  • Los países recientemente industrializados, aquellos cuyas economías aún no alcanzan el estatus de las de los países desarrollados, pero han avanzado, en el sentido macroeconómico, más que sus contrapartes del mundo en desarrollo.
    • Las economías emergentes o mercados emergentes; países con un rápido crecimiento de su actividad económica, que se relaciona no solo con el crecimiento interno del propio país, sino también singularmente con un incremento notable de las relaciones comerciales con otros países.
País recientemente industrializado
 (NIC (del inglés Newly Industrialized Country

     Es un término socio económico que se aplica a varios países del mundo, y es empleado por economistas y estudiosos de las ciencias políticas. Es de uso muy frecuente la expresión nuevos países industrializados (aunque tiene su origen en una traducción impropia).

     También son muy a menudo descritos como países emergentes, naciones emergentes, mercados emergentes o economías emergentes; para indicar el dinamismo de sus economías que les han hecho superar el estado de subdesarrollo, y su potencial de crecimiento en el futuro.
El término mercados emergentes es comúnmente utilizado para describir los negocios y actividad mercantil en estos países o regiones. El término cobró fuerza en la década del 1980, cuando el economista del Banco Mundial, Antoine van Agtmael, lo propuso.
     Los países recientemente industrializados son países cuyas economías aún no alcanzan el estatus de aquellas desarrolladas, pero han avanzado, en el sentido macroeconómico, más que sus contrapartes del mundo en desarrollo. Otras características de los países recientemente industrializados son su rápido crecimiento económico (usualmente orientado a la exportación de bienes) y un proceso de industrialización casi completo o en marcha. En muchos países recientemente industrializados, el cambio social puede ocurrir en forma de emigración desde las poblaciones rurales o dependientes de la agricultura hacia las ciudades, donde el crecimiento y las fábricas de manufactura atraen a miles de trabajadores.
Usualmente los países recientemente industrializados comparten las siguientes características y condiciones internas:
  • Incremento en las libertades sociales y derechos civiles
  • Cambio de economía primaria (agricultura) a economía industrial, especialmente en el sector de manufactura
  • Incremento en la apertura de sus economías al mercado mundial, propiciando un mayor comercio con las demás naciones del mundo
  • Corporaciones de origen nacional operando en varios continentes
  • Fuerte atracción e inversión de capital extranjero
  • Liderazgo político en su área de influencia
  • Crecimiento económico: muy rápido, basado en el sector manufacturero, orientado a la exportación
  • Importante volumen de exportaciones (proporción muy considerable de reexportaciones)
  • Agricultura dinámica y muy articulada
  • Economía muy diversificada y muy integrada
  • Amplio mercado interior. Elevadas tasas de ahorro
  • Indicadores sociales superiores a los países subdesarrollados


BRICS


     En economía internacional,se emplea la sigla BRICS para referirse conjuntamente a Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica,aunque en este artículo se hará más referencia al BRIC, que excluye este último país, el que se unió al grupo en 2011. En términos generales, BRICS es el acrónimo de una asociación económica-comercial de las cinco economías nacionales emergentes más importantes del mundo.
     Todas estas naciones tienen en común una gran población (China e India por encima de los mil cien millones, Brasil y Rusia por encima de los ciento cuarenta millones), un enorme territorio (casi 38,5 millones km²), lo que les proporciona dimensiones estratégicas continentales, una gigantesca cantidad de recursos naturales y, lo más importante, las enormes cifras que han presentado de crecimiento de su producto interno bruto (PIB) y de participación en el comercio mundial en los últimos años, lo que los hace atractivos como destino de inversiones.

Causas del subdesarrollo

     Si se sigue la doctrina de la "Escuela alemana", la causa del subdesarrollo sería la falta de industrialización y, por consiguiente, la industrialización de una sociedad constituiría la solución (Reinert, 2002). Pero el paso del tiempo parece indicar que o no es esa la solución o existen muchas otras causas que impiden la industrialización, pues el desarrollo no se consigue por la inmensa mayoría de naciones que lo intentan.
     Las causas que pueden provocar y mantener los niveles de subdesarrollo son muchas y no existe acuerdo sobre cual es la más importante. A continuación se recogen un lista lo más larga posible, tratando de organizarla siguiendo un criterio de aceptación, de las menos aceptadas a las más, según los conocimientos disponibles hasta el momento. Pero esta lista no debe tomarse como única y menos aún como definitiva:

La raza

     Hasta principios del siglo XX se creía que el desarrollo humano se basaba en cuestiones raciales. Decían los defensores de esta hipótesis, que las diferencias entre poblaciones estaban marcadas por diferencias de raza, considerando unas superiores a otras, o mejor dicho, por considerar que la "raza blanca" era superior a todas las demás. Esta conjetura se apoyaba en la Historia, o cierta parte de la Historia, reforzada por la también hipótesis del darwinismo social (Novikov, 1914). Según los defensores de dicha postura, la superioridad económica, bélica e industrial de parte de los países europeos y algunas de sus antiguas colonias, como Estados Unidos, Canadá, Chile o Argentina, descansaba en el origen blanco de su grupo mayoritario.
 A esto se unía que las naciones europeas habían colonizado y estaban colonizando casi la totalidad de África, parte de Asia y lo habían hecho en el pasado con Oceanía y América.
Es cierto que la evolución humana, como cualquier otra evolución, tiende a adaptar a ciertos individuos para ciertas situaciones. Quizá el ejemplo más visible sea la ventaja que posee la raza negra sobre todas las demás en ciertas disciplinas físicas.
      Sin embargo, todos los intentos para demostrar una menor inteligencia, eficiencia o laboriosidad de una raza sobre otra han fracasado. La constatación del error aparecieron ya con la Guerra ruso-japonesa en el siglo XIX (Losada, 2005), donde un ejército no blanco derrotaba a otro caucásico.
Otro ejemplo podría ser Bahamas, un país poblado básicamente por negros que poseía en el 2000 unos ingresos per cápita de 15.290 $ frente a los 3.767 $ estimados como promedio en Latinoamérica y el Caribe.
Posteriormente los procesos descolonizadores han demostrado la falsedad de esta teoría. Asimismo, la cultura occidental puede haberse impuesto en América y la mayor parte de Oceanía, Australia y Nueva Zelanda sobre todo; pero no ha sido así en Asia (Arnalte, 2004) ni en África donde sus dirigentes no son descendientes de europeos y en muchos casos no siguen los patrones europeos, como la India.
Sin embargo, no debe concebirse la idea de que esta teoría está desechada por completo. Antes al contrario, bajo una u otra apariencia sigue vigente en muchos países desarrollados y subdesarrollados. No es inusual encontrarse comentarios de personas no especializadas según los cuales si determinado país hispanoamericano es subdesarrollado se debe a contar con dirigentes de sangre indígena, española o portuguesa; razón por la cual nunca podrá llegar a ser, o volver a ser, una nación próspera y desarrolladas (Mendoza 1997). Pero, como se ha dicho, estas afirmaciones pertenecen a la cultura popular, sin trasfondo económico, social o biológico.

La religión

     Autores como Max Weber han postulado a la religión, más concretamente las iglesias protestantes, como impulsora de un progreso muy superior a las demás (Weber, 2003). Posteriormente otros escritores como Erich Fromm (2008, p. 81 y siguientes) o César Vidal han difundido más esta hipótesis. Según este punto de vista, las iglesias protestantes se muestran favorables al enriquecimiento individual por dos vías. Una es la calvinista que postula el estatus en esta vida como indicativo de lo que la persona será en la siguiente. La otra es la luterana, según la cual esta doctrina humilla a los hombres frente a Dios y los empuja a la productividad en un esfuerzo por ganar su favor (Fromm 2008). Por una u otra razón se terminan obteniendo naciones más desarrolladas, afirman los defensores de dicha hipótesis. Siguiendo esta línea de pensamiento, las naciones colonizadas por Francia o Bélgica serían naciones subdesarrolladas y las colonizadas por Inglaterra o los Países Bajos serían desarrolladas, ya sea por haber adoptado la fe católica o por haber sido colonizadas por países con dicha fe portadores de un escaso desarrollo. 
     Asimismo, autores protestantes como César Vidal mantienen que la falta de alfabetización para poder leer la Biblia o el respeto a la propiedad privada, marcaron diferencias entre los anglosajones y los españoles. Por último, estudiosos como Roberto Campos han indicado que las naciones iberoamericanas son subdesarrolladas por ser católicas en su mayoría o por haber sido colonizadas por países católicos, por ende, desorganizados y no muy prósperos, consecuencia propia de una moral contrapuesta siempre a la luterana o calvinista (Terragno, 1994).
En un prisma más amplio se señala el caso del Líbano y sus comunidades cristiana y musulmana. Las dos muy parejas en términos de riqueza, formación y raigambre cuando se produjo la descolonización francesa y sin embargo, unas décadas después, la población cristiana había progresado mucho más que la musulmana (Landis, 2000).
Nuevamente, igual que en las apelaciones a la raza, esta teoría cuenta con muchas objeciones que la acusan de chovinista, autores como Weber son anglosajones y/o protestantes, y de ”hacer ciencia de una simple coincidencia”. Autores como Rodolfo Terragno afirman que los defensores del capitalismo tienen problemas para explicar por qué el mismo modelo triunfa en Suiza y fracasa en Haití y esa es una de las razones por las que acuden a estas teorías:
Él ensaya una explicación enlazada con una teoría tan célebre como probablemente falsa. En "La ética protestante y el espíritu del capitalismo" sostuvo que el éxito de capitalismo anglosajón deriva de la moral calvinista (Terragno, 1994).
     Siguiendo al autor argentino, de todas las naciones colonizadas por Inglaterra, un centenar aproximadamente, solo cuatro pueden considerarse desarrolladas, a saber: Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda (Terragno, 1994). Asimismo Axel Kaiser, entre otros, discuten si Chile es o no subdesarrollada; de ser así casi se igualaría el índice de “éxitos”, uno por cada veinte países colonizados (índice casuístico sin valor demostrativo alguno). Otro tanto puede afirmarse del caso francés con la región de Quebec. También pesa en contra de esta teoría el hecho de que regiones colonizadas por luteranos, como Namibia por los alemanes, Surinam por los holandeses, la Guayana por los británicos o Sudáfrica por estas dos últimas potencias, no se pueden considerar ni mucho menos países desarrollados. Terragno aporta una lista de ocho ex colonias de británicas que están entre las más pobres del mundo (Terragno, 1994). Asimismo, si la religión fuese determinante, Francia, Bélgica y Austria deberían ser naciones más pobres y atrasadas por su catolicismo. La teoría de la religión tampoco explicaría por sí misma los casos de Corea del Sur, Japón, Singapur o Taiwan.
Quizá la prueba empírica más fuerte contra la teoría de la religión la proporcionó el académico Davi Cantoni, de la Universidad de Harvard. En su artículo The Economic Effects of the Protestant Reformation: Testing the Weber Hypothesis in the German Lands Cantoni siguió la trayectoria de 272 ciudades de habla germana desde 1300 a 1900, con poblaciones mayoritariamente luteranas unas, católicas otras y calvinistas las terceras. Las conclusiones no arrojaron diferencias apreciables (Cantoni, 2010).
     No obstante, la influencia de la religión en el desarrollo no puede ser descartada por completo como en el caso de la raza. El ejemplo puesto es la merma de productividad que supone para una economía que su gente pare de trabajar varias veces al día para rezar, como se hace en los países musulmanes. Aunque han de considerarse casos como Dubái, un emirato en la cual la gran mayoría de habitantes son musulmanes, hoy por hoy es una de las poblaciones más ricas y prósperas del globo, siendo un muy cotizado lugar de destino e importante punto de encuentro empresarial internacional. Pero este caso y otros similares se tratarán más adelante, dentro del apartado La investigación y la inversión en tecnología.

El colonialismo



    Ligado a las consecuencias del clima, la diferencia, especialmente tecnológica, entre unas regiones y otras se fue acentuando con el tiempo. A esto contribuyó el aislamiento que provocaron los océanos, los grandes desiertos y las enfermedades. Todos estos elementos impedían un contacto real entre distintas civilizaciones. Cuando aquellos obstáculos pudieron ser superados, las civilizaciones tecnológicamente más avanzadas consiguieron imponerse con cierta facilidad a las demás y utilizarlas para su propio beneficio.
     Esta situación llevó en muchos casos al desprecio de los pueblos colonizados, la creación de fronteras totalmente artificiales, separaciones arbitrarias, la potenciación de unas tribus o etnias sobre otras y el escaso o nulo esfuerzo por educar y formarlos en materias económicas y técnicas. Estos motivos acarrearon una dependencia de las metrópolis, especialmente en lo que se refiere a maquinaria, tecnología y personal que las dominara. Esta dependencia acarreo numerosas pérdidas culturales y de identidad, llegando incluso de la propia lengua, sustituida por una europea. Así, uno de cada cinco negros del planeta habla una lengua europea y la mayoría de los países francoparlantes son africanos (Mazrui y Mazrui, 1998).
     Otro factor de gran importancia lo constituyeron los cambios de actividad traídos por los colonizadores. En muchos países la base de la sustentación estribaba en la caza, la pesca y la recolección. Con la llegada de los colonizadores la fuente de alimentos pasó a ser la agricultura, quedándose para los colonizadores las mayores y mejores extensiones de tierra, caso de los portugueses en Angola (Andresen, 2001). Con la descolonización el problema persistió al pasar esas tierras de los antiguos colonos a los nuevos jerarcas o quedar en manos de criollos.
Como en los casos anteriores, en este aparatado tampoco existe consenso. Existen voces afirmando que la colonización en sí no fue la causa del subdesarrollo. La llegada de los occidentales también trajo la fundación de universidades y otros centros formativos, la instalación de infraestructuras como carreteras, ferrocarriles, minas (Andresen, 2001), autopistas, hospitales, la creación de fábricas, etc. Como ejemplo se suelen poner a Sudáfrica (Rojo, 1993) y Argelia. No debe caerse en el error de pensar los defensores de estas postura son autores occidentales defendiendo su historia. Así el escritor sirio Osama Kur Ali afirmaba a comienzos del siglo XX:
Aprendimos el tendido de las líneas férreas, a abrir túneles y construir puentes, carreteras, puentes, diques y faros, a excavar pozos artesanos, a alzar casas de muchos pisos, a producir electricidad y tender sus cables, a alumbrar con ella ciudades y aldeas, la circulación de vehículos públicos por las urbes y sus suburbios, a instalar el nuevo correo, la telegrafía y el telégrafo sin hilos, submarino y por radio, la organización de las ciudades y los ayuntamientos, a abrir calles y plazas, a pavimentar los caminos y superar las cuestas, a llevar las aguas limpias por canalizaciones y fuentes, a desecar las zonas pantanosas, a aligerar las epidemias de enfermedades oculares que dejaban ciegas a muchas gentes, tomamos prestadas las bases del ejército, el sistema de buques de vapor, el establecimiento de negociados, el método de recaudación y la administración de pagadurías públicas y de aduanas.

      Estas voces aumentaban en fuerza y en número a finales del siglo XX, cuando los movimientos de izquierda y revolucionarios pierden parte de su legitimidad con la caída del comunismo (Caranci, 2006).
Debe hacerse ver que este revisionismo histórico es calificado por algunos autores, caso de Carlo Caranci (2006), como puro revanchismo sin fondo de datos que lo sustente y que en su análisis no tiene en cuenta hechos del tipo:
  • El exterminio de más del 90% de los indígenas norteamericanos y aborígenes australianos.
  • La eliminación de casi el 40% de la población de Gabón por los franceses.
  • La muerte del 33% de los libios por los italianos.
  • La eliminación por hambre, trabajo o ejecución del 20% de los congoleños por los belgas.
  • Los trabajos forzados llevados a cabo por los neerlandeses hacia los indonesios.
  • La aculturación llevada a cabo por españoles y portugueses en América Latina.
  • Los millones de muertos en la India bajo el dominio británico.
  • El régimen del apartheid sudafricano.

La deuda externa

     Es necesario remontarse a finales de la Segunda Guerra Mundial para encontrar los primeros orígenes de la deuda externa. Toda Europa está destrozada y famélica tras la Contienda y Estados Unidos consideraba que podía perder varios aliados si no se suministraban fondos para cubrir la reconstrucción y las necesidades más básicas. El general George Marshall confeccionó un plan para prestar 13 000 millones de dólares de la época a un interés del 1 % para la compra de alimentos, maquinaria y otras necesidades. Desde julio de 1947 aquel programa sería conocido como Plan Marshall y constituyó un éxito notable por su empuje decisivo a la reconstrucción europea (Moyo, 2009).
   Al éxito del Plan se le sumó una prosperidad económica inusualmente larga, desde los años 1950 hasta principios de los 1970. Estos años de bonanza parecían indicar que se había encontrado la fórmula del capitalismo en continuo crecimiento. En este contexto el recién creado Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la banca privada comenzaron a conceder grandes préstamos con muy pocas garantías de devolución, las cuales no se consideraban necesarias por la coyuntura económica, el precedente europeo y las mejoras económicas constatadas en Corea del Sur, Singapur y la isla de Formosa, las cuales comenzaban a desarrollarse rápidamente. De esta forma los prestamistas y prestatarios olvidaban o minimizaban los problemas que supondría la devolución de grandes cantidades de capital, según Marc Raffinot (1994). Asimismo también se pasó por alto que lo prestado por Estados Unidos a Europa Occidental fue una ayuda para la reconstrucción, no para el desarrollo (Moyo, 2009). Pese a todo, sí se pidió un aval, el del propio pueblo solicitante, conocido como Riesgo País. Un aval como ese resultó muy atractivo durante varias décadas (Raffinot, 1994) y los fondos se entregaban a empresas privadas, muchas creadas para tal fin, para financiar las inversiones en maquinaria, compra de suministros, contratación de personal y otras necesidades que tenían o decían necesitar; pero la deuda la asumiría el país en caso de impago. En muchas naciones, como las iberoamericanos, este proceso creo toda un fenómeno conocida como la plata dulce (Terragno, 1994).
     Por desgracia para los pueblos avalistas, la corrupción solía y suele ser muy alta, se carecía y carece de instituciones fuertes que disuadieran de malas prácticas y muchos países no contaban con estabilidad política y social (Moyo, 2009). Como consecuencia, buena parte de los préstamos fueron sacados de los países y llevado a cuentas en extranjeras. Se calcula que de Brasil salió algo menos del 20% de sus préstamos; pero naciones como Venezuela o Argentina desviaron más del 90%. De esta forma la década de los ochenta del siglo XX se dedicó casi por entero a pagar una deuda y sus correspondientes intereses con los que se había construido muy poco. A esa época se la conoce como la Década perdida, pues en ella poco se avanzó en el desarrollo y al mismo tiempo creo una considerable crisis de deuda que volvió más exigentes a la banca pública y privada (Raffinot, 1994). Estas mayores exigencias crearon un problema de refinanciación, pues al solicitar más préstamos o créditos para saldar los que vencerían pronto los prestatarios exigían más intereses.
En numerosas ocasiones, políticos, intelectuales y ONGs reclaman la condonación de esta deuda por considerarla imposible de pagar, retardar del progreso o, incluso, impedir el desarrollo de las naciones endeudadas. Sin embargo, y remarcando el carácter sumamente controvertido del subdesarrollo, la posibilidad de condonar dicha deuda es rechazada por las naciones o entidades prestatarias, debe recordarse que la mayor parte del dinero prestado fue concedido por entidades privada. Asimismo, autores comprometidos con el desarrollo, caso de Donato (Ndongo, 2007), indican otra solución más rápida y sencilla para saldar dichas deudas: que la pagaran los líderes de esos países de su propio bolsillo, cada uno la del suyo; porque, continua el autor, podrían hacerlo en un solo día y aún les sobraría dinero.

La corrupción

     Dambiso Moyo (2009, p. 25%) indica cómo la corrupción extrae buena parte de la ayuda internacional destinada para cuestiones como infraestructuras o educación, y la gasta en bienes totalmente improductivos, artículos de lujo, automóviles deportivos o cuentas bancarias extranjeros. De esta forma las aportaciones de naciones ricas a través de ayuda para el desarrollo, créditos o préstamos con condiciones ventajosas, les son devueltos rápidamente y con intereses en forma de ingresos para sus empresas de lujo o para sus entidades bancarias. Como dijo el diplomático del Reino Unido sir Edward Clay, las naciones subdesarrolladas "comen como un glotón para vomitarlo sobre los pies de los donantes extranjeros". Según Transparencia Internacional en 2014 las naciones con más corrupción percibida coincidían con las más subdesarrolladas, caso de Somalia, Corea del Norte o ambos Sudanes. Por su parte, naciones más prósperas en comparación con sus vecinos, como Chile o Botswana, mostraban una percepción menor de la corrupción.

     La corrupción, prosigue la autora, sustrae muchos recursos a los emprendedores de esas naciones, dinero que podía emplearse en mejorar sus negocios, obtener más beneficios y aportar más puestos de trabajo. No sólo es la corrupción gubernamental, también la clase política en general, la Justicia y sobre todo las fuerzas de seguridad son actores de primer orden en esa lacra. Pero académicos como Ian Vásquez sostienen que no es algo exclusivo de África. En muchos países policías y ex-policías forman bandas para extorsionar a empresarios y otros ciudadanos a cambio de "seguridad"o realizan ellos mismos secuestros y asesinatos.
Por su parte Howell y Pearce (2001) apuntan otro efecto provocado por la corrupción: la escasa solidaridad que promueve en el pueblo. Esto reduce el asociacionismo entre los habitantes del país y sin ellas es más difícil el control de los distintos poderes de cada estado, lo que se ha considerado como algo inherente a las raíces del desarrollo. Asimismo, suele ser habitual que cale la idea de que la corrupción generalizada e impune es algo inevitable, por lo que no resultaría lógico ni práctico luchar contra ella. Esta sensación de incapacidad genera más desidia y esta permite más corrupción, entrando en un círculo vicios. Así se pueden llegar a escuchar en discursos públicos frases como “robad de forma inteligente, poco a poco” en el antiguo Zaire (Meredith, 2011) o “el extravío de algunos dineros” destinados a ayuda humanitaria en Argentina. Siguiendo esta misma línea, existe la postura de que en muchos países, especialmente de África donde no existen las libertades de expresión ni de publicación ni tampoco un poder judicial independiente, la corrupción no es que sea el mejor camino para vivir, es que es el único camino, como sucedió en el Zaire de Mobutu Semeseko (Meredith, 2011). Pero este abuso de poder no suele quedarse en el robo de impuestos o las exigencias de trámites. Generalmente viene acompañado de violaciones de derechos humanos como matanzas, desapariciones, torturas generalizadas e incluso secuestro de familiares enteras. Abusos también perpetrados por entidades no gubernamentales, caso de mafias o grupos criminales, ante un poder ejecutivo o judicial inactivo. Este es un capítulo supone un lastre muy grande para el desarrollo de muchos países   y ha sido denunciado por Amnistía Internacional (1990) en multitud países.

La falta de libertades y seguridad personal

Augusto Zamora (2008) indica que una de las causas principales del subdesarrollo latinoamericano fueron, por una parte, las oligarquías de aquellos países y su empeño por retener el poder de múltiples formas, lo que terminó implantando la falta de una sociedad civil formada por ciudadanos que se fíen unos de otros. La segunda causa se debió a la inseguridad vivida en todo el subcontinente desde la independencia de España y Portugal. Con guerras civiles y entre estados, incluyendo algunas de las más sangrientas de la Historia, que detuvieron la inmigración europea a dichos países, una inmigración que aportó a a Estados Unidoso Canadá los conocimientos y las técnicas desarrolladas en Europa durante la Primera revolución industrial.
Investigadores como Ian Vásquez constata cómo la libertad económica está directamente relacionada con el desarrollo. Menciona el caso de Zimbabue, una nación con abundantes infraestructuras, buen sistema sanitario, eficientes ranchos productores de carne, buenas plantaciones cerealísticas y relativamente rica según cánones africanos,que ha pasado en menos de 20 años a un estado fallido, sufriendo una inflación de miles de puntos anuales, epidemias y un éxodo masivo. De esta manera, en palabras de Moorcraft y McLaughlin (2008) los zimbabueses "cambiaron una élite eficiente y racista [contra los negros] por otra racista [contra los blancos] pero ineficiente".
    La falta de libertad económica también desemboca tarde o temprano en una inseguridad jurídica para las empresas extranjeras que podían invertir en el país, lo que se denomina también riesgo político. 
     El autor recoge 43 indicadores en cinco áreas y comprueba la evolución de naciones como El Salvador, y especialmente Chile que ocupaba el número 69 con Salvador Allende y la expropiación de la ITT(Internacional teléfono y telégrafo  corporación),  (Brigham y Houston, 2005, p. 745), y pasó al puesto once, constituyendo una historia de éxito económico. Sin embargo, naciones como la Argentina de Cristina Fernández de Kirchner o Venezuela experimentan una reducción progresiva de su libertad económica y también de su riqueza.
     Danvino Moyo (2009) e Ian Vásquez coinciden en la importancia de reducir el tamaño del estado y, con él, los requisitos para registrar la propiedad privada, abrir negocios y otras actividades económicas, lo que se conoce como entrar en el sector formal. El no poder acceder al sector formal hace a las pequeñas empresas y empresarios menos eficientes por no poder acceder a créditos, peligrar sus pequeñas inversiones, sufrir multas, etc. Los trámites administrativos pueden aumentar en número para satisfacer las demandas económicas de los funcionarios que los administran y, aun que no fuese necesario sobornar al funcionario, también demoran el tiempo para obtener los permisos exigidos. Según el Grupo Banco Mundial, en algunos de los peores países conseguir un permiso de construcción o abrir un negocio puede llevar más de cien días.
    A su vez estas prácticas hacen que muchos emprendedores decidan comenzar su actividad sin todos los permisos necesarios, lo que crea inseguridad jurídica y los hace más vulnerables a los chantajes administrativos si logran cierto éxito. Paradójicamente, algunas de las más grandes fortunas del mundo están en manos de ciudadanos provenientes de países subdesarrollados que las han conseguido por su ingenio y laboriosidad, pero también por la gran permisividad de sus sistemas fiscales y/o judiciales.
     Otro campo de responsabilidad gubernamental se encuadra no en las acciones sino en las inacciones de los gobernantes que permite a organizaciones como los carteles de la droga prosperar, cometiendo hasta 23 tipos diferentes de delitos (tráfico de armas, extorsión, tráfico de seres humanos...) de los que la venta de estupefacientes y el consiguiente blanqueo de dinero sólo son dos de ellos.
     Expertos en seguridad y derechos humanos como Edgardo Buscaglia mantiene que muchos gobiernos, subdesarrollados o no, rehúsan luchar contundentemente contra el crimen organizado y permiten que estos 23 tipos de delitos continúen más o menos impunes hasta que las acciones de dichos grupos afectan directamente a la élite política y social, como sucedió en Colombia en la matanza de la mitad de la Corte Suprema o la voladura del Club del Nogal en Bogotá.Este desapego de los dirigentes por los delitos cometidos contra su propio pueblo hasta que les afecte a ellos aumenta más la desconfianza social.

Los propios pueblos subdesarrollados


     Otra de las razones por las que el fenómeno del subdesarrollo parece ser perpetuo reside también en los propios pueblos que los sufren. Aunque son muchos y muy variados, sí se aprecia ciertas actitudes más o menos comunes, como puede ser la aceptación de las normas imperantes, que no por ello legales, como asesinatos, desapariciones, corrupción... A veces asombra el aguante o tolerancia de dichos pueblos con esas actitudes hasta niveles extremos insospechados, sin protestas para, repentinamente recurrir a la violencia, en lugar de una protesta continua y moderada. Otra podría ser la delegación del problema en las naciones desarrolladas, lo que se ha resumido en la frase "somos pobres, la culpa es de ellos" (Mendoza 1997). Por su parte autores como el argentino Luis Fernando Massa también han sostenido, en el libro Yo no quiero ser un subdesarrollado, que las actitudes y concepciones o preconcepciones de los pueblos subdesarrollados constituyen un freno para superar la situación, hasta el punto de convertirse casi en una enfermedad social (Massa, 2013).
Pese a darse más en unos países que en otros, también suele apreciarse la falta de una conciencia nacional fuerte (Ndongo, 2007, p. 90) con casos como el tribalismo en África. 
      Alí A Mazrui apunta también la escasa planificación y con ella los deseos de trabajar para pasar el momento presente en lugar de para asegurar un futuro. Todos ellos, en sus distintos grados, son factores que llevan al poco aprovechamiento de los recursos humanos y naturales, generalmente muy abundantes.
 Como ejemplo de la primera actitud, la sumisión a la norma de hecho y no de derecho, puede mencionarse la “desaparición” de opositores. Pese a ser una práctica que se extendió durante los regímenes dictatoriales en países como Argentina, Chile, Perú, Colombia o Uruguay (Amnistía Internacional, 1979), no acarrea una reacción proporcional entre los amigos, vecinos, compañeros de clase o del trabajo de las personas desaparecida, salvo algunas excepciones como las Madres de Plaza de Mayo en Buenos Aires. El resultado es la implantación de un sentimiento generalizado sobre la tolerancia con esas prácticas. Esa aceptación tácita por parte de los ciudadanos de los abusos cometidos por sus gobiernos permite que las injusticias sociales se perpetúen, si es necesario por la fuerza, y con ellas la incapacidad de progresar, entre otros motivos por la merma en la capacidad emprendedora ante un sistema legal y jurídico arbitrario y que retrae tiempo y recursos en forma de corrupción en el mejor de los casos, cuando no en inseguridad jurídica.
     Así a principios del siglo XXI se comprobaba que, pese al gran crecimiento del producto interior bruto de los países Hispanoamericanos, la situación de los ciudadanos no mejoraba, con algunas excepciones.
Otra faceta, dentro de la idiosincrasia de los pueblos subdesarrollados, es la desconfianza existente en sociedades compuestas por etnias diferentes, como sería la descendiente de europeos por una parte y la indígena por otra. Esta desconfianza se aprecia en lo exiguo de la sociedad civil que, por tanto, solo ejerce una pequeñas y poco influyente presión sobre los poderes del Estado (ejecutivo, legislativo y judicial), pese a existir excepciones como las citadas Madres de la plaza de mayo. A esta desconfianza entre etnias suele añadirse la desconfianza de nos ciudadanos con otros ya citada en el punto anterior. Por el contrario, en naciones donde la población indígena ha quedado muy reducida o incluso viven en reservas o territorios aborígenes sí se ha logrado el desarrollo. Es el caso de las cuatro excepciones citadas en la Religión; tanto Estados Unidos como Canadá, Australia y Nueva Zelanda están gobernadas y pobladas en una gran mayoría por cristianos, con distintas iglesias, y descendientes de europeos; otro tanto se puede mencionar de Israel, donde la mayoría de la población es de origen europeo, pese a existir un considerable población negra, y practican mayoritariamente la misma religión. Generalmente estos factores suelen tratarse en el último lugar, como en este caso, y por tanto como los menos importantes. Pero a principios del siglo XXI ya las posturas que defendían la inclusión de esta causa han crecido hasta acompañar a cualquier informe sobre el fenómeno del subdesarrollo que tratara de ser exhaustivo, hasta el punto de constituir las razones más importantes de porqué el subdesarrollo existe y porque no se supera, en opinión de autores como Moyo. Un ejemplo para ilustrar este punto puede ser el empleo realizado por determinadas naciones con sus recursos naturales. Noruega ha obtenido beneficios de sus explotaciones petrolíferas y ha creado un fondo para financiar pensiones futuras. Sin embargo, Senegal, con unas capacidades parecidas aunque no iguales, cuenta con una deuda externa considerable y ha vivido una guerra en la región de la Casamance por la distribución del mismo recursos, entre otras causas.

El clima

     A diferencia de las anteriores, pocas discrepancias existen respecto a esta causa, cuestión diferente sería los distintos grados de su influencia. El africano Alí A Mazrui ha postulado la importancia del clima, unido a la riqueza de recursos que suele acarrear, como primera causa del subdesarrollo. Según el autor keniano, la abundancia de alimentos en las zonas tropicales y ecuatoriales del planeta Tierra, lo innecesario del abrigo o el refugio frente al frío y la facilidad de construir nuevas chozas en poco tiempo, constituyen un freno para desarrollar el ingenio en un ambiente donde no es necesario realmente. Este autor afirmaba que de niño iba siempre descalzo y nunca necesitó investigar ni fabricar algo parecido al calzado, como sí resulta imprescindible en climas templados.
Según el autor africano, la opulencia de recursos alimenticios que ofrecen lugares como el África tropical genera otra debilidad a las sociedades que viven en ellos: la falta de planificación. Al contrario que en otras latitudes, donde aparecen épocas de hambres catastróficas, en zonas tropicales no es necesaria la organización social para el reparto de tareas, razón por la cual, continúa Mazrui, la mayor parte de las poblaciones africanas no se organizaron en estados y naciones hasta la llegada del colonialismo.
      Pese a la constatación arqueológica de que algunas sociedades tropicales, como los mayas, parecen haber alcanzado cierto grado de desarrollo, sobre todo en el ámbito arquitectónico. Aún con esas excepciones, es opinión casi unánime que un clima estable y generoso en recursos es un freno al avance material de una cultura.
Asimismo, la poca necesidad de vestido y calzado privan a esos pueblos de una de las primeras industrias. La industrialización es un proceso largo, debido a su gran complejidad, y la mayoría de las zonas ahora industrializadas comenzaron por industrias poco desarrolladas, con telares mecánicos, para ir mejorándolos progresivamente, muchas veces empleando aranceles (Reinert, 2002). En lugares donde la ropa y el calzado son poco necesarios este primer paso no se da.
Pese a todo, se reconoce que los extremos también son perjudiciales, caso de las zonas árticas.

Efectos negativos

Hambrunas

     Los resultados de las hambrunas suelen ser muy espectacular con imágenes como cuerpos famélicos, niños con grandes estómagos llenos de aire, adultos tumbados y cubiertos de moscas sin fuerza para espantarlas. Sin embargo, las muertes por hambre no suelen ser tan numerosas como su repercusión en los medios de comunicación nos haría pensar. Grandes hambrunas pueden acaecer en Níger, determinadas zonas del Cuerno de África y otras áreas azotadas por la desertización, pero no son un fenómeno generalizado en el Planeta. Otra cuestión diferente que puede llevar a confusión es la malnutrición, por una dieta desequilibrada debido a carencias crónicas de determinados alimentos. Esto es una consecuencia de la Revolución agrícola y no del subdesarrollo necesariamente, porque la expansión de las prácticas agrícolas potencia un alimento básico sobre todos los demás.
Las grandes muertes por hambre no son consecuencia de la falta de alimentos en el mundo, salvo cuando se producen sequías o grandes plagas. La mejora en la eficiencia en la producción ha permitido por el momento proporcionar alimentos para toda la población, incluso para más. En muchas ocasiones el hambre es fruto de causas políticas como la acción de guerrillas que utilizan el alimento como arma para socavar apoyos al gobierno, o viceversa. Uno de los ejemplos más sangrantes se vio en el Genocidio de Biafra, donde miles de personas murieron de hambre al cortar el gobierno de Nigeria el suministro de ayuda humanitaria a la población de las zonas separatistas (Vilariño, 2004). Algo parecido sucedía en Etiopía, la cual destinaba grandes recursos a luchar contra los independentistas de Eritrea y posteriormente contra el ejército invasor de Somalia (Gott, 2007, p. 389-395), mientras la población moría de hambre.

    Por tanto, las hambrunas son más bien una consecuencia de las dos causas anteriores, guerras e inestabilidad política y social, que del subdesarrollo en sí mismo. Muertes de grandes poblaciones por orden de sus dirigentes no son propias ni únicas de naciones subdesarrollados, como tampoco lo es la ya inestabilidad ni la corrupción. Ucrania sufrió el Holodomor en la década de 1930 por orden de la URSS dirigida por Josef Stalin.

 

Pandemias

     La falta de medicamentos, de una correcta alimentación, de higiene y de infraestructuras que aumenten esta última forman uno de los mejores caldos de cultivo para enfermedades de todo tipo. A epidemias cotidianas, como la malaria, el dengue o la aparentemente inofensiva diarrea, se ha sumado el SIDA a finales del siglo XX. Todas estas afecciones atacan con mucha más virulencia a las naciones menos desarrolladas produciendo muertes, pérdida de rendimiento laboral o académico, disminución de la esperanza de vida y mortalidad infantil.
Caso extremo es el de África, donde muchos pueblos sólo cuentan con abuelos y nietos porque la generación intermedia ha muerto casi toda por el SIDA (UNICEF, 1999). Pero no debe tenerse a esta última enfermedad como la más grave, pese a serlo y mucho. La ya citada diarrea provoca numerosos casos de muerte por deshidratación en lugares como África, donde el agua potable es muy escasa.
Las pandemias no están únicamente relacionadas con un sistema sanitario deficiente o con un escaso acceso a los fármacos necesarios. Las hambrunas y falta de dietas equilibradas influyen también en la propagación de las mismas. En muchos países y regiones el agua es poco saludable, para combatir los virus y bacterias que puede contener dicho líquido imprescindible el organismo necesita estar bien alimentado.

Sobre-explotación de los recursos

     Las necesidades de los pueblos subdesarrollados de alimentos, medicinas o simplemente una vida mejor, puede llevarlos a esquilmar sus recursos naturales. También interviene la corrupción que permite prácticas destructivas y no sostenibles a cambio de pagar pequeños emolumentos.
La sobreexplotación de medio ambiente la realizan los propios pueblos subdesarrollados. La caza furtiva es una práctica frecuente, bien guiando a los cazadores que la practican como deporte, pero en otras ocasiones se trata de simple superviviencia para conseguir alimentos, como sufrió la población de hipopótamo en el antiguo Zaire, la cual fue prácticamente diezmada por la caza furtiva, para poder comer, durante la Segunda Guerra del Congo.
    Casos claros de estos comportamientos pueden apreciarse en la deforestación sufrida por Cuba (Gott, 2007) y la erosión sufrida por Madagascar tras la tala y deforestación masiva (Sagan, 1996).
     
     Sin embargo, los gobiernos contribuyen con su permisividad y tolerancia con prácticas abusivas. Aparecen explotaciones sin licencia en forma de minería incontrolada o talas abusivas, ambas destruye las zonas extractoras y contamina los ríos, erosiona los suelos y reduce la fertilidad de la tierra (OCU, 2008). 
     La sobreexplotación de la tierra es frecuente, así se han desecado grandes lagos por orden gubernamental para extraer agua y cultivar trigo primero y después de algodón, como el caso del mar de Aral (OCU, 2008, p. 27). El caso de Namibia o Senegal es citado cuando se trata el tema de la esquilmación marina. Los caladeros de ambos países, y también de otros, están siendo esquilmados por flotas como la rusa o la española que pescan con licencia conseguida en muchos casos por medio de la corrupción.
Otro tercer tipo de sobreexplotación puede venir de las grandes obras de infraestructura. Un caso puede ser la Presa de Asuán, levantada con ciertas dificultades para permitir obtener varias cosechas al año, pero al mismo tiempo ha contribuido a disminuir la fertilidad de las tierras egipcias y a retener una cantidad creciente de limos que resulta muy caros de extraer, como cualquier otra represa.
    Con todo, sería un error pensar que la sobreexplotación de los recursos es algo propio de los países subdesarrollados. Varias naciones desarrolladas también han esquilmado sus caladresos, igual que muchas culturas han desaparecido probablemente por prácticas agrícolas no sostenibles, como pudo haber sido el caso de la cultura maya en América Central o la de los anasazis en América del Norte.

Efectos con impactos políticos diversos

Emigración

     No resulta fácil saber si la emigración será un problema o una solución para el país subdesarrollado. Por una parte, los emigrantes suelen enviar divisas a sus familiares que se han quedado, también regresan por vacaciones con ingresos, ambas partidas suelen llegar directamente a la gente sin perderse en corrupciones. Así, países como Marruecos deben el mayor porcentaje de PIB a los aportes económicos de sus emigrantes (Malgesini, 1998). Por el contrario, la emigración suele privar al país emisor de sus ciudadanos más emprendedores y decididos, además de la fuga de sus mejores cerebros, pese a que autores como Lacomba (2004) indican que la sociedad emisora también recibirá en el futuro transferencias tecnológicas y de conocimiento cuando dichos emigrantes retornen.
Desde un punto de vista global han existido varios casos de migraciones masivas o fenómenos parecidos: en la Edad Antigua pueden mencionarse ejemplos documentados como fueron las grandes migraciones hacia el Imperio Romano de poblaciones europeos y asiáticos o la de los Pueblos del Mar hacia Grecia, Asia Menor y Egipto. En la Edad Media se conoce el caso de las Cruzadas con destino a Próximo Oriente. En la Edad Moderna la colonización de América y, por último, en la Edad Contemporánea las grandes poblaciones de Sudáfrica, Argentina o Australia. Asimismo, de manera forzosa, se han acometido migraciones de miles y millones de personas en Camboya o Zimbabue (Moorcraft y McLaughlin, 2008).
      Sin embargo, a finales del siglo XX la mayoría de los países destino de los nuevos emigrantes están realizando una férrea oposición a estos movimientos, lo cual hace más difícil que en épocas pasadas el movimiento de grandes masas humanas, pese al desarrollo en los medios de transporte. Estos países temen los problemas que trae la emigración incontrolada como desarraigo, hacinamiento, prostitución, narcotráfico o inseguridad ciudadana; especialmente ante la percepción de no poder ocupar, alimentar y atender a toda esa marea humana.
Esta oposición de los países candidatos a recibir emigrantes convierte al fenómeno en un problema, pese a no ser al forzosamente negativo.

Inestabilidad política y social

     En muchos países las grandes desigualdades sociales se suman a la falta de trabajo y al despilfarro público, cuando no también a las violaciones de Derechos Humanos, crea un profundo resentimiento en la población que pueden desembocar en Inestabilidad política y social, el alzamiento de movimientos guerrilleros o guerras civiles (Piris, 2001).

    Algunas sacudidas sociales, que si bien no tienen por qué llegar a desembocar en movimientos armados, producen colapsos en la administración, vandalismo, saqueos, un aumento de la inseguridad ciudadana, venganzas, la fuga de cerebros y una reducción de la producción de riqueza. The Fund for Peace lleva varios años realizando listas anuales sobre la estabilidad política y social del mundo, en el informe de 2011 aparecían 177 países. La lista se obtiene de la media aritmética producto de doce indicadores, cuanto más alta la puntuación más inestabilidad existe y, por tanto, más cerca está el país de ser considerado un estado fallido.
A las distintas formas de agitación, los estados pueden responder con la fuerza represiva y nuevas violaciones de Derechos Humanos; lo que provoca más inseguridad, más emigración de las mejores mentes, más desconfianza en los estados... entrando en un círculo vicioso, en palabras de Foreign Policy (2010, p. 52): Da la impresión de que la quiebra del Estado es una enfermedad crónica. Para conseguir romper este círculo vicioso, expertos como Edgado Buscalgia recomiendan a las fuerzas armadas y de seguridad la utilización estricta de la ley junto al respeto escrupuloso de los Derechos Humanos con el fin de mostrarse como fuerzas legítimas.
Muchas naciones como China, quien tiene un largo expediente de recurrir a la fuerza para sofocar las agitaciones sociales, han vinculado siempre su escaso respeto por los Derechos Humanos a la situación de carestía que sufren y las necesarias medidas de contención que, a su juicio, se ven obligados a tomar para conseguir la estabilidad del país. Varias organizaciones pro derechos humanos como Amnistía Internacional han criticado duramente estas afirmaciones calificándolas de excusas para perpetuar regímenes represores, además de vincular derechos fundamentales y deberes inconexos entre sí. Por ejemplo, disolver una manifestación con carros de combate justificándolo en último extremo por carecer de una sistema sanitario universal o jubilaciones suficientemente cuantiosas.
Toda esta inestabilidad y las acciones emprendidas contra ella provocan asesinatos, secuestros, epidemias por la llegada de la soldadesca... (Campbell, 2003)
Al igual que en el caso de la corrupción, no debe cometerse el error de pensar que la inestabilidad política y social es propia ni única del subdesarrollo. Situaciones de inestabilidad también vivieron España con la ETA (organización independentista del País Vasco España que utilizaba el terrorismo como forma de actuación política)  y los GAL (fueron  agrupaciones parapoliciales que practicaron lo que se ha denominado terrorismo de Estado o «guerra sucia» contra la organización terrorista Euskadi Ta Askatasuna ETA y su entorno, el Reino Unido con el IRA  
(voluntarios irlandeses y abogan por un Estado soberano e independiente respecto al Reino Unido, conteniendo la isla entera de Irlanda) o Francia con la OAS (fue una organización terrorista francesa de extrema derecha dirigida por el general Raoul Salan, nacida en 1961 tras el intento de golpe de Estado llevado a cabo por Maurice Challe, André Zeller y Edmond Jouhaud).




     De la misma forma, han existido países subdesarrollado muy estables, casos como Chile con una estabilidad igual o superior a muchos países desarrollados, pese a episodios de hastío social.

Guerras civiles y movimientos guerrilleros


     Una vez comenzado un conflicto y logrado fuentes de financiación para el mismo, resulta difícil pararlo al movilizar mucha gente que logra una forma de vida y un reconocimiento social que probablemente no tendría en la vida civil, debe recordarse que las armas dan prestigio. De esta manera, uno de los problemas de muchos países que logran firmar la paz entre el gobierno y la guerrilla es dar una ocupación a los ex guerrilleros, un caso claro lo constituyen Sierra Leona o Angola. Pese a la influencia directa que pueda suponerse, las causas de la guerra son uno de los campos más estudiados por las disciplinas militares sin haber encontrado una causa única, todo lo más a lo que se ha llegado es a lo que se llamaría en criminología "factores de risgo".
Por su parte, las guerras entre estados también pueden tener uno de sus orígenes en las difíciles situaciones que pueden atravesar los países subdesarrollados. Un caso repetido varias veces es el de la Guerra de las Malvinas, guerra comenzada cuando la dictadura militar argentina pasaba por uno de los momentos de más baja popularidad.
Pero investigadores que se han aproximado a las guerras desde las matemáticas y la estadísticas, como Lewis Fry Richardson, indicaron que las guerras son intrínsecamente impredecibles, por seguir un patrón muy similar al de los sucesos aleatorios. Según los estudios de Richardson, las crisis económicas, el hambre u otros factores tenidos tradicionalmente como detonantes no tienen por qué provocar conflictos armados, según su estadísticas hasta 1950, porque dichos conflictos no parecen seguir otro patrón que el de la casualidad y el único factor que suele repetirse es el de vecindad (Hayes, 2004) .

Superpoblación

     La superpoblación es un fenómeno que se produce cuando una elevada densidad de población provoca un empeoramiento del entorno, una disminución en la calidad de vida o situaciones de hambre y conflictos. Generalmente este término se refiere a la relación entre la población humana y el medio ambiente.

Efectos positivos

Como tantas otras facetas humanas el subdesarrollo no es enteramente malo, también muestra rasgos positivos. Entre ellos se pueden citar.

Mínima contaminación atmosférica

     El empleo de biocombustibles como la leña o la biomasa, unido a su baja productividad, permiten a las naciones subdesarrolladas presentar los niveles más bajos de anhídrido carbónico emitido en todo Planeta (Jiménez y Higón, 2003). Además la utilización de la energía, en el ámbito doméstico o cotidiano, es de las más eficientes del mundo. Para ilustrar esta idea se pueden apuntar dos ejemplos:
En varios países africanos sus habitantes han desarrollado hornos que asan o cuecen los alimentos con la energía del Sol o emplean botellas pintadas de negro para desinfectar el agua, todo ello empleando la energía del Sol sin necesidad de gastar energía y materiales en placas solares u otros dispositivos.
También el transporte de personas, agua, pequeñas mercancías... se realiza por tracción animal o incluso a pie, lo que supone un esfuerzo considerable y en ocasiones una explotación infantil; pero desde el punto de vista energético son muy eficientes. En muchos países el acarreo de agua suelen realizarlo las personas más pobres a cambio de una paga pequeña, incluso se ocupan niños que cargan con los recipientes varios kilómetros. Como se ha indicado, desde un punto de vista energético, un trabajo así resulta más eficiente que un camión cisterna con todo lo que supone, pese a que las prácticas descritas pueden constituir una explotación infantil, también un perjuicio de los más pobres entre los pobres cuando se consigue instalar un suministro de agua corriente.
Sin embargo este aprovechamiento de la energía se invierte por norma general cuando se trata de sus electrodomésticos, transportes colectivos o pequeñas industrias. En estos casos las zonas subdesarrolladas suelen contar con equipos obsoletos y muy contaminantes, debido también a la escasez de inversiones. Así líderes de algunas naciones han tratado, con mayor o menor fortuna y con mayor o menor interés, de cambiar su flota de transportes o la mayoría de los electrodomésticos por otros modelos más eficientes, pero esto también está ligado a las posibilidades económicas de cada país o región.

Máxima reutilización de los recursos


     Por norma general, cuanto más subdesarrollada es una población más emplea las llamadas tres R de las sostenibilidad que son, de mayor a menor: reducción, reutilización y reciclaje.
  • La reducción de los bienes de consumo e industriales viene impuesta por la propia escasez, pero al mismo tiempo también se fomentada en el ámbito familiar y local. Los bienes que pueden obtenerse se utilizan hasta agotar su vida útil, e incluso más allá con el peligro que puede conllevar para sus usuarios la fatiga de material.
  • La reutilización de los medios a su alcance es empleada masivamente también por las mismas razones. La crónica escasez de productos manufacturados los hace muy valiosos y no suelen tirarse o abandonarse si no son del todo inservibles. Existen muchos ejemplos sobre la pericia de estos pueblos para sacar partido a una camiseta vieja, una botella de plástico o una simple chapa de automóvil.
  • El reciclaje, por el contrario, es más conflictivo; pues requiere contar con una industria de reciclaje, bien es verdad que a veces se puede reciclar productos sin levantar una industria.
Por lo expuesto, en la optimización de los recursos existen factores a favor. La reducción y la reutilización pueden llegar a extremos peligrosos para los usuarios o los que están a su alrededor (Casal, 1999). El reciclaje, por su parte, presenta el problema de los poco desarrollados métodos para realizarlo. Pero, en términos generales, las regiones subdesarrolladas suelen ser más eficientes que las desarrolladas.

Acciones contra el subdesarrollo

     Pese a que el desarrollo no está relacionado con la felicidad de las personas, el subdesarrollo si suele ser un estadio del que se desea salir.
Antes de seguir, debe hacerse hincapié sobre la existencia de poblaciones enteras que no desean abandonar su estatus de lo que se conocería, no ya extrema pobreza, sino la miseria más absoluta en el plano material, es decir, grupos sociales que viven sin renta alguno o este es ocasional, carecen de vivienda estable y poseen muy pocos bienes. El caso más representativo pueden ser los pueblos cazadores-recolectores de Australia, la Amazonia, Indonesia y, quizá el más estudiado de todos, los !Kung san del desierto de Kalahari (García, 2009). Para estos humanos, la civilización es algo conocido, con la que se contacta esporádica o periódicamente. Sin embargo, no se desea adoptar ni pertenecer. Quitando estas excepciones, el subdesarrollo se suele querer abandonar y por ese motivo se han emprendido numerosas acciones en forma tanto de lucha contra el mismo como de investigación sobre sus causas, aunque no tanto sobre los efectos y resultados de dicha lucha.
Para lograr el deseado desarrollo a lo largo del siglo XX se han llevado a cabo varias políticas e iniciativas con distinta fortuna. Como en el caso de las Causas, la siguiente lista no debe tomarse como definitiva no tampoco como única.

La industrialización



Como se ha indicado en Historia del término y otras posibles denominaciones, para varios autores, caso de Reinert (2002), la industrialización no es que sea una posible vía para superar el subdesarrollo, es la vía para conseguirlo.
Algunas naciones han abandonado el subdesarrollo imponiendo una industrialización más o menos forzada. Es el caso de Japón, país que logró abandonar los usos y costumbres feudales para incorporarse, en unas décadas, a la Segunda Revolución Industrial. En Archipíelago se importaron técnicas estadounidenses y británicas, se prohibió llevar las dos espadas samurais, se acató la imposición estadounidense de abrir el país al comercio, etc. Como resultado, a principios y mediados de siglo XX, la nación nipona contaba con una industria capaz de derrotar a Rusia y, más adelante, causar serios apuros a Estados Unidos, pese a no estar su sistema de producción naval tan avanzado como el estadounidense (Healy, 1994).
     Casos más recientes los constituyen Corea del Sur, Singapur y las regiones de Hong Kong y la isla de Formosa. Estas zonas son ejemplos de una industrialización orientada hacia la electrónica, automoción y construcción naval, especialmente Corea (Salomé y Charmes, 1988). Las cinco partieron de unos niveles de vida muy bajos y lograron abandonar el subdesarrollo gracias a un modelo de industria parecido al japonés basado de potenciar el precio bajo para bienes de consumo e industriales (Salomé y Charmes, 1988).
     Pero la industrialización no es fácil de conseguir. Como se indicó al principio, la industria requiere gran cantidad inversiones, mano de obra cualificada, una infraestructuras para la formación y el transporte, un suministro energético fiable... Muchas naciones lo han intentado y han fracasado por una u otra causa, caso del Egipto de Nasser o el Gran salto adelante de China.
En otras ocasiones el abandono del desarrollo puede deberse a la industrialización desarrollada por la metrópoli. No es muy común por dos motivos: por una parte porque generalmente las metrópolis o no destinan recursos suficientes para una industrialización plena, por otra porque abandonan las regiones que no les son económicamente interesantes, al menos interesantes para una minoría de cierto peso político. Sin embargo, algunas zonas pueden ver su desarrollo industrial potenciado cuando cuentan con ventajas para sector económico determinado, no necesariamente el industrial. Quizá uno de los más conocidos, por su impacto mediático, sea el de Guayana Francesa. Esta región de Suramérica abandonó su estatus de famoso e inhumano penal para conseguir la renta per cápita más alta del subcontinente (Loney Planet,) aún siendo esta inferior a la media europea y recibir fondos de cohesión por ello (Pons, 2008). El empuje vino dado sobre todo por las abundantes inversiones del gobierno francés y la Unión Europea destinadas a construir y operar los distintos centro espaciales ubicados en la base de Kourú (Pons, 2008). Estos ingresos se unen a los aportados por la Legión Extranjera francesa, asentada allí para, por una parte, proteger las instalaciones espaciales y, por otra, realizar los entrenamientos en terreno selvático. Tanto la Base como la Legión Extranjera suponen cientos de soldados y técnicos bien pagados además de numerosas obras en infraestructuras para el transporte de personal y carga. La Guayana Francesa constituye un caso en el cual una región pasa de ser una zona totalmente abandonada, excepto como penal y explotaciones madereras, a unirse a la Tercera Revolución Industrial.
Por último, la industrialización de un sector puede ser una consecuencia y no tanto un fin buscado. La mecanización de un sector, como puede ser el agrícola, en ocasiones no se limita sólo a la mejora de las cosechas, puede impulsar otro tipo de industrias. Economistas como José Luis García Delgado explican el ejemplo de Valencia y su huerta de productos hortofrutícolas. La huerta valenciana desarrolló dos tipos de industria: por una parte la química para la fabricación de pesticidas y plaguicidas, entre otros, y por otra la de la madera, para la fabricación de embalajes. Esta última desarrolló a su vez la industria del mueble y algo después la del juguete; siendo un ejemplo de como las explotaciones agrarias, la mecanización de la misma y la industria que pueden necesitar son fuentes de desarrollo. Sin embargo, la industrialización de la agricultura no es sinónimo de desarrollo, el mismo García Delgado cita los casos de Galicia y Castilla; pero existen otros mucho más sangrantes, como sería el de Tanzania.

La investigación y la inversión en tecnología

     Muy unido a lo anterior estaría esta iniciativa, pues si la solución para el desarrollo es producir bienes y servicios, antes o después será necesario aumentar la eficiencia de las ya existentes para ser competitivos, además de crear nuevos productos o servicios ante nuevas necesidades.
Autores como Artur Landerzo han propuesto invertir los beneficios obtenidos de las materias primas, como el petróleo, en educación y formación para desarrollar tecnología punta. Según esta línea de pensamiento, por muy abundantes y caras que sean los recursos naturales de un país, estos no suelen ser renovables, por lo que finalmente se hace realidad el proverbio árabe:
Mi abuelo viajaba en camello, mi padre en coche, yo en jet, mi hijo en coche y mi nieto volverá andar en camello
Asimismo, el conocimiento que permitan la creación de tecnología punta puede ser perdurable. De esta forma países como Brasil no pueden producir cazas de última generación por más décadas que pasen y se ven abogados a optar por modelos extranjeros por más favorables que sean las condiciones. Por el contrario, una nación como Suecia, mucho menos poblada y menos dotada de materias primas, sí puede producir aviones de ese tipo una década tras otras, caso del Saab 35 Draken, el Saab 37 Viggen o el Saab 39 Gripen.
Por su parte la investigación y el desarrollo de productos y servicios presentan, entre otros, los siguientes inconvenientes:
  • Expertos como Philip Kotler (1991) hacen hincapié en que la investigación es una de las acciones que más "quema" por la cantidad de fracasos cosechados. Se realizan multitud de proyectos muy caros y sólo unos pocos, o a veces ninguno, llegan a ver la luz por distintos motivos.
  • La tecnología punta requiere tanto de conocimientos para crearla como de instrucción para usarla, a su vez, ambos se adquieren tras años, puede que décadas, de inversión en educación. Por lo tanto sólo es una opción a largo plazo, suponiendo que las personas formadas sigan en el país y no emigren.
  • La tecnología exige contar con grandes presupuestos para ser desarrollada, presupuestos no siempre disponibles. Se puede mitigar este problema comprando parte a otras naciones (Erridge, Fee y McIlroy, 2001). Pero esta sólo constituye una solución a medias porque reduce la independencia de la nación compradora, además, muchos adelantos no están disponibles por restricciones políticas. Así, Suecia puedo diseñar y construir el Gripen porque se la dio acceso a tecnología de naciones como Estados Unidos, Alemania, Francia o Reino Unido. Por el contrario, el mismo país no pudo exportar su caza Viggen a la India debido a las restricciones del gobierno estadounidense,razón por la cual, en el desarrollo del caza Gripen se trató de no adquirir piezas estadounidenses en la medida de lo posible (Keijsper, 2003).

La transferencia tecnológica

     Desarrollar tecnologías propias competitivas a veces puede ser imposible, debido al gran abismo tecnológico que debe salvarse, la necesidad de personal cualificado y experimentado, los largos periodos de tiempo necesarios para lograr resultados, el capital requerido... Por lo que otra faceta investigación es la transferencia de tecnología. Muchas instituciones realizan transferencias tecnológicas con el fin de dotar de mayor autonomía a regiones y países.
Una de las transferencias más espectacualares por los resultados que cosechó fue la llamada revolución verde. donde agentes de distinta clase y condición proporcionaron a los países subdesarrollados las técnicas, conocimientos y semillas de nuevas especies para cultivar plantas de regadío. Con estas transferencias altruista la India pasó de producir 11 millones de toneladas a 74 millones de toneladas al año en un periodo de dos décadas, suficientes para poder alimentar a 400 millones de personas. En los países en desarrollo la producción de grano pasó de 170 kilos por persona y año, a 250 kilogramos por persona y año.
     Otra es la mecanización de la agricultura, incorporando maquinaria y conocimientos para manejarla, mantenerla y repararla, en la medida que la infraestructura industrial permita. Pero estas iniciativas pueden constituir un fracaso por múltiples motivos como puede ser lo poco adaptado de las tecnologías transferidas a las condiciones del lugar o la escasa demanda de los productos producidos por dicha tecnología entre otras, como comprobó Tanzania en la cooperación agrícola canadiense.
Por otra parte, no toda la tecnología se puede ni se quiere transferir. Por supuesto, muchas capacidades militares o con usos militares son intransferibles, un caso muy conocido es la tecnología furtiva solo poseída por Estados Unidos En otras ocasiones no es una tecnología única, sino común a otros países, pero la nación que la posee no desea compartirla con sus vecinos por distintas razones, como hacía Sudáfrica en la década de 1980 con su tecnología nuclear.

La educación

     En la base sobre la que se sustentan las acciones anteriores reposa la educación. Una población analfabeta o poco formada no puede investigar tecnologías competitivas y tendrá muchas dificultades para manejar y reparar las máquinas de cualquier industria. Existen pocas o ninguna discrepancia sobre la importancia de contar con un pueblo bien educado para superar el subdesarrollo, al menos educado en ciencias. . Alí A Mazrui cuenta el caso de África y el fracaso de la educación de muchos niños para lograr un nivel de vida superior al de sus padres, casi analfabetos.
La educación debe contar con varios requisito previos para que sea eficaz y a ser posible eficiente. Entre los más importantes podemos citar:
  • Un cuerpo de profesores, académicos y doctores preparado y en permanente formación.
  • Instalaciones adecuadas para impartir conocimientos teóricos y prácticos, sin excesivo frío ni excesivo calor, poco ruido ambiental, luz correcta y constante, salubridad adecuada, equipamiento apropiado y un largo etc (Muñoz-Repiso, 2000).
  • Contar con el material docente necesario para impartir los conocimientos teóricos y prácticos. Inicialmente se entendía sobre todo libros de texto, material de escritura para los alumnos, pizarras y tizas. Pero actualmente cada vez se abre más a las nuevas tecnologías en forma de note-books, pizarras digitales, conexión a Internet.
  • Permitir a los estudiantes asistir a las clases con sus necesidades cubiertas
Todas estas infraestructuras sirven o deberían servir para preparar a la población en tres niveles diferentes de formación:
  • Básica: saber leer, escribir y calcular en uno o más idiomas, entendiendo lo que se hace. En el siglo XXI comienza a introducirse la llamada lucha contra el analfabetismo digital que incluiría navegar por Internet y enviar correos electrónicos.
  • Media: donde se lograrían conocimientos de Física, Química, Biología, Historia... por una parte, y/o, mecánica, contabilidad, cocina, carpintería y demás oficios por la vertiente más práctica.
  • Superior: donde las ciencias y la investigación tendría mayor cabida, caso de las diplomaturas, licenciaturas, masters, doctorados y postdoctorados.
     Sin embargo, la educación tampoco es garantía para la mejora del país ni de las personas que la reciben. Puede ser el caso de varios países sudamericanos, donde algunas universitarios pueden ganar menos que otras profesiones con menor preparación. Al mismo tiempo, la falta de puestos de trabajo adecuados a los conocimientos de los escolarizados produce desilusión, desilusión que reduce posteriormente la afluencia de estudiantes a las aulas, al ser más productivos para sus familias o para ellos mismos dedicar el tiempo a otras tareas, como sucedió en varias naciones africanas en los años 70. Las razones para esta falta de eficacia son variadas; Padrón Guillén cita entre otras:
  • Contenidos de los programas creados, o al menos adaptados, por los países donde se imparten.
  • Desarrollos en docencias donde se prime los contenidos a los métodos.
  • Acercamiento de la educación a las demandas y necesidades del mercado laboral.

Las infraestructuras de transporte y telecomunicaciones


     Algo esencial para la industrialización son las carreteras, puerto, aeropuertos o energía, tanto producción como transporte. Estas infraestructuras permiten el tránsito diario de mercancías y personas. Sin la máquina de vapor y el motor de explosión interna la Primera y Segunda revoluciones industriales no se hubiesen producido, pero tampoco hubiesen aparecido de no contar con vías férreas, puentes, túneles y aeropuertos para trasladar grandes cantidades de mercancías y personas desde las zonas de cultivo y extracción a las de manofactura y después a las de comercialización. Cuando estas infraestructuras no existen o son deficientes los respectivos sectores que las necesitan se ven estrangulados (Rodríguez, 1993). Tanto es así que cuando se desea destruir una economía los medios de transporte son un objetivo prioritario, especialmente los terrestres que suelen ser los que más se atacan y minan para obligar a utilizar los aéreos (Finnegan, 1993)
Como en los casos anteriores, las infraestructuras resultan muy caras por las mismas razones. En primer lugar requiere de materiales no siempre producidos en la región, como el asfalto, la iluminación, las comunicaciones... En segundo lugar, cualquier infraestructura que se haga —puentes, túneles, carreteras, muelles de atraque...— debe ser planificada por personal muy formado y capacitado, como ingenieros industriales, ingenieros de caminos, ingenieros de minas... Por último, debe utilizarse maquinaria no siempre disponible y no siempre fácil de manejar.
Dentro del campo de la competitividad, las Nuevas Tecnologías de la Información (NTI) comenzaron a jugar un papel capital a finales del siglo XX. Gracias a ellas los conocimientos e informaciones fluyen con rapidez y economía de medios. De esta forma, en los planes de desarrollo la instalación de teléfono y acceso a Internet, especialmente de banda ancha, deben contemplarse siempre y suponen un problema cuando no existe o el acceso a Internet es muy escaso (Silva, 2003). El acceso a estas tecnologías presenta problemas muy parecidos a los de las infraestructuras antes referidas más el acceso constante a la energía.

Acceso a la energía


     Autores como Andrés González García no duda en emplear el kilovatio-hora per cápita como indicador del desarrollo alcanzado por una región o país (González, 2009). Asimismo el autor español indica que cualquier vía hacia el desarrollo tendrá que pasar, antes o después, por la garantía de un suministro energético fiable y no excesivamente costoso. Pocas discrepancias existen en este punto, pues los cuatro apartados anteriores no pueden realizarse, o muy difícilmente, sin el acceso a la energía necesaria (González, 2009).
Pese o no existir discrepancia sobre la necesidad de la energía los problemas surgen cuando se trata de decantarse por una energía o, más apropiadamente, por un conjunto de ellas, lo que suele denominarse mix energético (Scarpellini, Aranda y Zabalza, 2008). En este aspecto el debate parece estar muy lejos de cerrarse porque confluyen en él criterios productivos, económicos, ecológicos, sociológicos y geoestrategicos, por nombrar los más importantes. Así una de las energías más baratas es la nuclear, en cuanto a precio del kw/h, no de coste total, además supone una energía del país al no depender de suministros externos en varias décadas. Pero la energía nuclear presenta muchos inconvenientes, como la gran inversión de tiempo y recursos que requiere su puesta en funcionamiento (criterio económico); además de que suministra un caudal continuo para una demanda discontinua por naturaleza, como energía de base que es (criterio productivo). Una alternativa que no cuenta con estos problemas reside en los biocombustibles, los cuales pueden quemarse cuando se necesitan en instalaciones relativamente fáciles y rápidas de montar; sin embargo estos combustibles actualmente sólo pueden obtenerse de cultivos alimenticios, con lo que se reduce y encarecen los alimentos a las poblaciones más pobres (criterio sociológico); además de requerir deforestar inmensas superficies de selva virgen (criterio ecológico) (González, 2009).
     Por lo tanto, el debate no se centra sobre si el acceso a la energía es un factor determinante para salir del subdesarrollo; sino de donde debe proceder dicha energía.
Países desarrollados: Consumo alto de: Petróleo, gas natural, carbón, electricidad e incluso energía atómica; más de 2000kw/hora de electricidad al año. Países subdesarrollados: Nivel irrisorio del consumo de las fuentes de energías; en su gran mayoría menor a 300kw/hora de energía al año.

La seguridad

     Existen pocas discrepancias, o ninguna, respecto a la importancia capital que la seguridad física de las personas y los bienes tiene para el desarrollo económico y social. Así lo explicaba la secretaria de estado de Estados Unidos refiriéndose a los acuerdos de paz en Sierra Leona a finales de los años 90, acuerdos en los que amnistiaba al FRU (Frente Revolucionario Unido) de cualquier atrocidad que podían haber cometido durante la guerra civil de aquel país. Esta clemencia tan injusta, a ojos del mismo Kofi Annan, la defendió la estadista estadounidense por la necesidad de contar con un entorno seguro para permitir el desarrollo del país, destrozado por la confrontación (Campbell, 2003).
Una de las razones dadas a la permanencia de los estados fallidos en esta categoría es la falta de seguridad. Así en Mogadiscio los comercios nunca pueden dejarse cerrados por miedo a ser saqueados (Bowden, 2002), en la antigua Rhodesia del Sur muchos niños no podían acudir a la escuela por el temor a ser reclutados por la ZANU( Unión Nacional Africana de Zimbabue ) o la ZAPU (  Zimbabwe African People's Union ) (Moorcraft y McLaughlin, 2008).
     Algunas de las más famosas o las más famosas actuaciones para restaurar la seguridad las ha realizado la ONU bajo sus Fuerzas de Mantenimiento de la Paz conocidos por cascos azules; pero otras organizaciones supranacionales como la OTAN ( Oganización del Tratado del Atlántico Norte) también han destacado soldados en distintas partes del mundo. Estas misiones están integradas por contingentes militares y civiles para obtener objetivos muy variados. 
     La primera de dichas misiones se llevó a cabo en Palestina, su cometido consistía únicamente en observar e informar a la ONU. Por su parte, la primera donde se enviaron fuerzas armadas de interposición se realizó tras la Guerra de Suez en 1956. Posteriormente se desplegaron varias más entre la que destacó la del Congo por su gran envergadura y múltiples objetivos
     Esta operación dejó a la ONU exhausta y casi sin recursos, pero otorgó experiencia a la Organización para realizar misiones posteriores en las décadas de 1980 y 1990.
Debido en parte a la Guerra fría, las misiones de paz sufrieron un parón entre 1978 y 1988, pero desde entonces han proliferado tanto en cantidad como en importancia logística y humana, llegando a suponer una crisis de éxito (Sánchez, 1995). Estas misiones no tienen un reglamento preestablecido, ni un mandato único para todas. Sus normas de actuación han ido desarrollándose y creándose con el tiempo. Por esta naturaleza improvisada, las normas pueden cambiarse y de hecho en varios conflictos se han cambiado. Incluso los dirigentes de la ONU han solicitado dichos cambios a la vista de las circunstancias. De esta forma, Kofi Annan solicitó que los cascos azules enviados a la ya citada Sierra Leona no fueran como una fuerza neutral, sino como aliados del gobierno de Freetown para detener las matanzas realizadas por el FRU (Campbell, 2003).
Pero hasta estas misiones sufren de críticas. 
Entre ellas pueden citarse:
  • Inacción por indefinición de objetivos, como en Bosnia Herzcegovina
  • Denuncias de parcialidad, cuando no de participación directa. Es el caso de los bombardeos realizados por los Saab 35 Draken suecos de la ONU en otoño de 1961 en la región de Katanga, Congo. Dichos bombardeos se llevaron a cabo contra los intereses de la Unión Minera del Alto Katanga, enemiga de la sueca Grangesberg Oxelosund Traffic cuyo presidente era hermano del entonces secretario general de la ONU, Dag Hammarskjoelb. Asimismo el comandante de los cascos azules durante algún tiempo fue el mismo que representó a la empresa sueca en el Líbano y seguía estando a sueldo de la minera escandinava (Defensa, 1997).
  • Denuncias de violación de Derechos Humanos y abuso de poder. Como denunció Amnistía Internacional contra miembros de las fuerzas armadas de Pakistán, Estados Unidos, Italia y Canadá en el conflicto de Somalia.
     Asimismo, varios autores y protagonistas destacados de estas misiones sostienen que muchas veces no son parte de la solución, sino del problema. Así Roméo Dallaire, jefe de la misión de la ONU en Ruanda en 1994, afirma que la ONU como tal no existe porque son sus miembros, y en Ruanda la retirada de los estadounidenses y belgas fue lo que provocó el genocidio, que pudo haberse parado con 5500 soldados (Foreing Policy, 2011). Por su parte, Peter Galbraith sostiene que sumado a la falta de medios y hombres se puede añadir el "factor gallina" al no desear el Consejo de Seguridad oponerse a un dirigente conflictivo. Para Galbraith eso sucedió en Afgansitán cuando la ONU no quiso reconocer el fraude perpetrado en los comicios por Hamid Karzai, lo que deslegitimaría al futuro gobierno y a la misión de la ONU, además de dar fuerzas a los talibán (Foreing Policy, 2011).

     En el mismo apartado aparece también la seguridad interior frente a robos, chantajes, actos vandálicos, etc. En muchos países las zonas más podres llegan a albergar grupos equipados con armas de una capacidad pareja a las utilizadas por las fuerzas de seguridad.Para este fin resulta esencial la labor de las fuerzas de seguridad, no tanto militares, que impongan la ley y garanticen un entorno apropiado para el progreso económico y social.
Sin embargo, como ha advirtió Amnistía Internacional, al menos cuatro requisitos son necesarios para obtener buenos resultados en seguridad interna:
  • Estar las fuerzas bien y puntualmente remuneradas, para frenar la corrupción ante sueldos miserables.
  • Estar bien formadas en los distintos tipos de técnicas policiales como antidisturbios, investigación, Derechos Humanos, etc. Por esta razón en numerosas ocasiones las misiones de paz de la ONU incluyen también policiales, las cuales forman a los nuevos policías, misión que los militares no pueden asumir por no haber sido entrenados para ello.
  • Que la formación sea de grupos enteros y no de individuos, para evitar el rechazo y el aislamiento de las personas formadas al volver a sus unidades y querer aplicar los conocimientos adquiridos.
  • Disponer del material adecuado. Como se ha visto en países como Sudáfrica en tiempos del Apartheid, según Alfonso Rojo (Rojo, 1993), en muchos casos la policía no contaba con material antidisturbios. Si un agente no posee escudo ni defensa y sólo cuenta con su arma de fuego, utilizará esta arma para disolver una protesta o un tumulto, especialmente si ve su vida en peligro. Por el contrario, si se cuenta con casco, escudo, ropa y capucha ignífuga... su presencia la ayudará a imponerse y podrá utilizar otros métodos antes de recurrir a instrumentos letales.

La transferencia de competencias y descentralización

En varios países, como es el caso de Perú, se ha practicado una política de transferir competencias gubernamentales a las distintas provincias, departamentos o la división administrativa correspondiente. Según Urieta Vaquerizo (2004) este intento perseguía lograr un mejor reparto del empleo, la riqueza y contribuir a fomentar el desarrollo de las provincias. Dicha pretensión ya se formuló tras la independencia de países como Perú y ha tenido varios intentos sucesivos, en su mayoría impedidos por la hiperinflacción o el terrorismo.
En 2004, cuando los ataques de grupos como Sendero Luminoso habían descendido bastante, se comprobó que Lima recibía más de la mitad del presupuesto administrativo y con el más de la mitad de los funcionarios y empleados públicos, además de más de la mitad de las inversiones privadas para satisfacer las necesidades de dicho personal.
El objetivo de esta política, según Luis Solari de la Fuente y Urieta Vaquerizo (2004, p. 16), era transferir recursos y personal de la capital a otras administraciones con el doble fin de reducir los gastos de viaje por asuntos administrativos y aumentar la renta de dichos departamentos gracias a la llegada de funcionarios y recursos económicos. Con estas acciones se pretendía contener la emigración hacia las grandes ciudades, especialmente la capital de cada nación. Sin embargo, en el ya citado caso de Perú, esta iniciativa parece haber fracasado, entre otros factores porque la inversión privada siguió concentrándose en la Capital, teniendo a las provincias como meras proveedoras de materias primas (Urieta Vaquerizo, 2004), con lo que no se ha detenido el desplazamiento hacia la principal ciudad del país.

El Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional


     Tanto el Banco Mundial como el Fondo Monetario Internacional tuvieron su primer antecedente en el ya citado Plan Marshall. Los 13 000 millones de dólares de la época que los Estados Unidos prestó a las naciones europeas tras la Segunda Guerra Mundial fueron un empuje decisivo a la reconstrucción de sus aliados y constituyó un gran éxito (Moyo, 2009). Por tanto se vio posible repetirlo a escala mundial.
A la vista de los resultados obtenidos en Europa se decidió continuar esa política con instituciones dentro de la ONU que canalizaran ayudas similares a las entregadas por el Plan estadounidense. En 1947 ya existían dos instituciones que podían desempeñar esa misión:
El Fondo Monetario Internacional perseguía conceder posibles ayudas a países en situaciones económicas difíciles, ya fuesen coyunturales o estructurales. Esta institución adquiriría con el tiempo nuevos cometidos, pero unos de los principales seguiría siendo la concesión de créditos y préstamos a naciones con problemas de liquidez, no necesariamente con problemas de desarrollo.
    El Fondo realizaba y realiza estudios del país solicitante y exigía determinadas reformas para conceder las sumas solicitadas.
Por su parte, el futuro Grupo Banco Mundial se marcaría como misión conceder créditos y préstamos con un interés bajo a naciones con dificultades conseguir financiación en los mercados internacionales, dichos recursos económicos deberían destinarse a realizar inversiones en infraestructura, educación o sanidad, entre otras.
Asimismo, las reformas estructurales exigidas por el Fondo Monetario Internacional han sido contestadas y discutidas duramente por distintos autores y organismos. Es el caso de la CEPAL, institución que ha criticado la demanda de abrir el mercado de la nación solicitante para permitir la entrada de productos extranjeros, generalmente más baratos y/o de mejor calidad que los nacionales. Lo que termina suponiendo la ruina de las industrias locales.
Por lo que al Grupo Banco Mundial respecta, existe una corriente de pensamiento crítica, no ya los interés pedido o los avales exigidos, sino con la propia existencia de dichas organizaciones y el dinero que ofrecen, aun suponiendo que fuese a fondo perdido. La zambiana Dambisa Moyo afirma que muchos países africanos, ante la falta de recursos importantes y de una población bien formada que atrajera inversiones extranjeras, convierte la ayuda internacional en la única fuente de ingresos (Moyo, 2009) y no en una fuente para financiar el desarrollar, lo que hace que dichos fondos no se inviertan en infraestructuras, simplemente se gasta en pagar el gasto corriente.
     Pero las críticas a estas dos instituciones traspasan lo meramente económico. Desde ámbitos sociales, culturales e incluso de seguridad y militares, se ha criticado el poder que estas instituciones llegan a reunir y lo duro de las condiciones pedidas o simplemente insinuadas, que llegan incluso a cuestiones de seguridad interna y soberanía nacional con consecuencias a veces dramáticas. Un ejemplo lo da Greg Campbell durante la Guerra civil de Sierra Leona. En aquel conflicto varios cientos de mercenarios contratados por Executive Outcomes lograron detener a las fuerzas del FRU a las puertas de Freetown (van Heerden, 2012). Sin embargo estos dos organismos amenazaron al gobierno sierraleonés con no concederle las cantidades solicitadas de mantener dicha línea de defensa. A cambio los dos organismos no dieron garantías para proteger a la población, únicamente promesas de enviar una fuerza panafricana. La amenaza de no concederle créditos surtió efecto y Executive Outcomes se retiró, dejando indefenso al gobierno y a los habitantes. Freetown fue tomada y saqueada durante la Operación Nada con Vida. En esa operación, continua relatando el autor, miles de personas fueron asesinados o sufrieron violaciones y mutilaciones en manos, pies, labios... por los soldados del FRU.

La lucha contra la pobreza

Una de las formas que se aducen para lograr que un país o región pueda superar el subdesarrollo es elevar la renta de sus ciudadanos más pobres. Han surgido varias iniciativas como las emprendidas por Bill Gateso el catedrático de Bangladés Muhammad Yunus, quien inventó el concepto de los microcréditos y de la garantía social en 1976. Según Yunus la actitud de los bancos no podía constituir una solución para la pobreza ni constituyen una alternativa al alcance de los emprendedores con menos recursos, porque la banca siempre solicita numerosos avales que los pobres nunca podrán reunir (Yunus, 2007).
Yunus siguió su experiencia y comenzó a pedir como aval no una propiedad o un sueldo sino que el proyecto para el que solicitaba los prqueños créditos estuviera integrado en el barrio, pueblo o ciudad donde se solicitara.
La concesión de un microcrédito se consigue si el emprendedor demuestra que sus vecinos le acepta y acudirán a él para satisfacer sus demandas, más aún si hay otros solicitantes vecinos suyos a la espera de microcréditos, los cuales se esforzarán para que prospere la iniciativa y, así, ver ellos aprobadas después su solicitud (Yunus, 2007).

     La idea constituyó un éxito completo y dio lugar al Grameen Bank junto a otros proyectos.Sin embargo, también cuenta con detractores. Según el diario español El Mundo algunos estudios afirman que los microcréditos pueden ayudar a los menos pobres o a personas que pasan apuros sin ser pobres, pero no realmente a los más necesitados del mundo. En contra, proponen regalar a los más necesitados del Planeta cabras u otro tipo de ganado en lugar de cargarlas con deudas.
Por su parte el indú Jockin Arputham ha propuesto la opción de que los ayuntamientos concedan el terreno donde a las personas o familias han instalado sus infraviviendas. De esta forma se consigue cierta seguridad frente a posibles derribos o desalojos, lo que a su vez permite instalar negocios, recibir servicios públicos como la luz y el agua corriente e incluso solicitar préstamos avalados por su propiedad. A este respecto distintos ayuntamientos esgrimen la dificultad de localizar al auténtico inquilino de las infraviviendas, debido a varias causas, como cambios constantes de manos o recelo ante los poderes públicos.

El control de armas


     En numerosas ocasiones varias organizaciones e instituciones han vinculado el tráfico incontrolado de armas, en especial las armas ligeras, con el subdesarrollo. Esta misma relación la defienden varias naciones en declaraciones oficiales, caso de la de Managua e incluso se declara explícitamente en la de Ginebra.Según estos documentos el gasto en armamento reduce las capacidades de los estados para invertir ese capital en otros apartados relacionados con el desarrollo. En segundo lugar las armas aumentan el gasto en sanidad por los muertos y heridos que provocan.
Sin embargo, las declaraciones de los países no siempre van paralelas a sus actuaciones. En numerosas ocasiones naciones firmantes y/o participantes en dichas declaraciones se han visto involucradas en ventas de armas incontroladas, como Bolivia. Asimismo, la partida de defensa, ya sea interior o exterior, no puede ni debe quitarse porque la defensa y la seguridad son el primer requisito que necesita el desarrollo, como se ha indicado.
En tercer lugar, muchas naciones subdesarrolladas cuentan con una rentable industria propias de armas, caso de Egipto donde el gobierno es uno de los principales clientes, pero también han vendido a la CIA (Crile, 2008). En otras ocasiones, la industria de armamento supone uno de los escasos ingresos nacionales de divisas, es el caso de Corea del Norte quien vende sus misiles balísticos a un precio muy competitivo, como también tecnología nuclear de plutonio, constituyendo estas dos partidas el principal ingreso del país (Nitikin, 2009). En otras ocasiones esta industria no tiene por qué ser la principal, pero sí uno de los motores de su economía, por el carácter de alta tecnología y otras aplicaciones punteras que de ella se desprende.
Por lo tanto, la industria y comercio de armas, controlada o no, es tenida por muchos autores y países como una baza para el desarrollo y no al revés. Tratar de controlar las armas con mecanismos de trazabilidad (serie de procedimientos que permiten seguir el proceso de evolución de un producto en cada una de sus etapas.) por ejemplo, supondría un freno a las ventas y a los ingresos que generan, prosigue esta línea de pensamiento. Muchos compradores no desean adquirir armas que se pueda trazar su procedencia y antes o después encontrarán un vendedor que se las suministre sin posibilidad de trazar su procedencia.

La ayuda para el desarrollo

    Bajo muy distintas formas las naciones más ricas han ido creando programas      para fomentar el desarrollo en el mundo. Dichos programas son de muy diversos tipos (créditos, formación, financiación, transferencias tecnológicas, etc) y emprendidos de diversas formas. Así universidades, ONG y gobiernos de distintos tamaños han implantado programas y creados redes logísticas en distintos países para recibir y tramitar demandas de ayuda, enviar fondos, colocar a los cooperantes y supervisar las concesiones de ayuda.
Dichas ayudas podrían agruparse en tres tipos (Moyo, 2009) 
  • Ayuda de emergencia o Ayuda humanitaria: es la entregada para situaciones catastróficas puntuales, con el fin de paliar las necesidades más apremiantes: alimentos, medicinas, ropa, calzado, transportes, tiendas de campaña, etc. Aunque varias veces estas partidas en el fondo son ayuda al desarrollo para naciones contra las que se ha decretado algún tipo de embargo, por ejemplo, enviar material y maquinaria de construcción para sustituir las tiendas por edificaciones o enviar depuradoras en lugar a agua potable.
  • Ayuda caritativa: es la suministrada por ONG sobre el terreno sin pasar por intermediarios. Puede ser de muchos tipos: alimentos, profesores, becas, material didáctico, maquinaria...
  • Ayuda al desarrollo o ayuda sistemática: es la realizada entre gobiernos o entre un gobierno y una organización supranacional, caso del Grupo Banco Mundial. Esta es la mayor ayuda en cuanto a cantidad y también una de las más criticadas como se ha indicado, hasta el punto de llamarla La ayuda de la muerte (Moyo, 2009).
     Pese a que la cooperación se realiza por muchas vías, generalmente son los gobiernos nacionales quienes disponen de más medios para ello y también es norma común que funden un organismo encargado de centralizar todas esas la ayudas, un caso típico sería la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).
Todas estas misiones no serían en último término acciones para desarrollar un país o región en sí mismas, sino una forma de potenciar las acciones que lo desarrollarán y es esta característica, ser un medio para posibilitar los planes de ayuda, una de sus principales desventajas. Como se ha indicado lo que se busca es potenciar al país o región ayudando en proyectos de muy diversos tipos, por tanto lo primero es elaborar un proyecto, es la denominada ayuda bajo demanda y muchas naciones no cuentan con los profesionales y a veces ni siquiera con los medios para elaborar proyectos sólidos que puedan ser después estudiado y financiados. Un ejemplo lo constituye Haití tras el terremoto de 2010, países como España ofrecieron ayuda bajo demanda y meses después no se había solicitado ni la mitad de la misma por carecer de medios el estado haitiano para confeccionar proyectos apropiados. En otras ocasiones lo que frena esta ayuda no es el proyecto en sí, sino las condiciones puestas por los gobernantes receptores, como por ejemplo que la mayor parte del montante pase antes por manos gubernamentales, lo que muchos donantes no están dispuestos a permitir por ser un foco de corrupción e inoperancia.
Pero una de las autoras críticas con este tipo de cooperación, Danvina (Moyo, 2009), indica que no debería ponerse como una vía para de superar el subdesarrollo, sino como una de las causas del mismo, de forma similar al caso de la financiación ofrecida por el Grupo Banco Mundial. La zambiana aporta varios ejemplos en su libreo La ayuda de la muerte, uno es el envío masivo de mosquiteras a zonas palúdicas o con otras epidemias transmitidas por insectos. Acciones así, realizadas con la mejor intención, llevan a la quiebra y la miseria a los productores locales de dichos productos, contribuyendo al subdesarrollo del país.

Crítica

Una de las críticas clásicas a la dicotomía desarrollo/subdesarrollo ha sido elaborada por la teoría de la dependencia. Despegándose de las teorías más convencionales sobre el desarrollo y la modernización, la teoría de la dependencia afirma que, en el plano político-social existe algún tipo de dependencia en las situaciones de subdesarrollo, y que esa dependencia empezó históricamente con la expansión de las economías de los países capitalistas originarios. La dependencia de la situación de subdesarrollo implica socialmente una forma de dominación. Esta teoría prefiere utilizar las nociones de liberación/dependencia y desecha las ideas de desarrollo/subdesarrollo y denuncia que existe una confusión entre las nociones de «desarrollo» y «sistema capitalista» y que esta confusión encubre unas relaciones de subordinación entre regiones.



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